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Una gran lección de las jornadas de junio

Construir una gran Asamblea Popular


Por Javo Ferreira
 

Luego de más de dos semanas de bloqueos, marchas y paro cívico en El Alto, en la mañana del lunes 6 de junio decenas de miles de trabajadores, campesinos y el pueblo pobre se movilizaron al Cabildo Abierto convocado por la COB. FSTMB, magisterio, FEJUVE y COR de El Alto y otras organizaciones en lucha. La prensa registró la movilización como inédita, solo comparable a las grandes concnetraciones a la caída de la dictadura en los tempranos años 80’. Fue en este Cabildo que por primera vez en décadas, nuevamente resonó la idea de la necesidad de una Asamblea Popular. Después de algunas reuniones preparatorias en la COB, se llamó para el miércoles 8, en las instalaciones de la FEJUVE alteña, a una reunión para concretar la idea. Con asistencia de la COB, FEJUVE, COR El Alto, FSTMB, magisterio urbano, la Federación campesina Tupac Katari - Bartolina Sisa, de los desocupados, el Movimiento Sin Tierra departamental, el sindicato de petroleros de Senkhata, y varias organizaciones sindicales y populares mas, se resolvió crear la Asamblea Popular Nacional Originaria, aprobándose varias resoluciones entre las cuales se destacaba la necesidad de organizar comités de autoabastecimiento para evitar el desgaste de la población en lucha, así como comités de autodefensa para enfrentar la represión o una eventual “salida de fuerza”, y finalmente el llamado a impulsar la Asamblea Popular con delegados con mandato elegidos en asambleas de base de los distintos sectores, instruyendo la generalización de Asambleas Populares departamentales, regionales y locales. Este fue un primer paso, pero, lamentablemente, hasta el momento quedó en eso.

El papel de las direcciones en la APNO

Es que esas avanzadas resoluciones no llegaron a ponerse en marcha. Y no creemos que esto ocurra por falta de disposición de las bases, o sólo por que la suspensión de las movilizaciones interrumpió el proceso, sino en buena medida por la actitud de los principales dirigentes. Varios dirigentes interpretaron a la Asamblea Popular sólo como un instrumento de presión pero no como el vehículo para una política independiente de los explotados y oprimidos de la ciudad y el campo. Abel Mamani fue categórico unos días después al ser consultado por el canal 5 sobre la continuidad y las perspectivas de la APNO, al afirmar que “ya había cumplido su objetivo y era impedir el acceso de Vaca Diez a la presidencia”, subordinándose de esta forma a la política impulsada por Mesa y Evo Morales. Otros dirigentes se negaron a formular ninguna propuesta concreta para dar continuidad y desarrollar a este naciente organismo, adaptándose en los hechos al desvío “democrático” impulsado desde el congreso con la sucesión constitucional. En otros sectores, si bien aprobaron las mociones, pesó indudablemente la desconfianza típicamente burocrática a que la participación democrática de las bases les quitara el control. La interrupción transitoria de la crisis impidió que los sectores avanzados del movimiento tomaran en sus manos las resoluciones, votando delegados y construyendo comités, así como obligando a los dirigentes de la APNO a dar continuidad y cumplimiento a lo votado.

¿Qué fue realmente la Asamblea Popular Nacional Originaria?

Por estas razones, contra lo que difunden algunos sectores, particularmente por internet, la APNO no llegó a constituirse en un órgano de poder.

La APNO podía haberse transformado, como un primer paso, en un progresivo frente único de varias organizaciones en lucha, pero para llegar a ser realmente un órgano de poder necesitaba que esas resoluciones votadas se hubiesen llevado a la práctica, cosa que no ocurrió. Sólo así podría desarrollarse, centralizar y concentrar todo el poder dual embrionario, naciente, diseminado en cada punto de bloqueo y en la fuerza de la movilización. La reunión de la APNO carecía de la representación directa de las bases movilizadas, y aunque se tomaron resoluciones para dar pasos en ese sentido no se llegó a aplicar una sola de las mismas. Lamentablemente organizaciones como el magisterio paceño, cuyos dirigentes (miembros del POR) aplaudieron la idea de una asamblea popular, no intentaron desarrollar en sus propios ámbitos estas avanzadas resoluciones y luego de la desmovilización tampoco hicieron nada, hasta el momento, para retomar el camino de la AP. Por ejemplo, las células magisteriales no se convirtieron en grandes agitadoras e impulsoras, en sus barrios, de la constitución de asambleas locales ni de la elección de delegados.

La APNO podría convertirse en algo más que un simple acuerdo ocasional entre dirigentes, ya que empezó a surgir al calor y con el empuje de decenas de miles en las calles, ante los problemas reales que demandaba una movilización de masas, como la necesidad de unidad y centralización de todos los sectores y porque planteó una alternativa para resolver el angustiante problema del abastecimiento y la autodefensa, y finalmente, porque por primera vez se votaron resoluciones que tendían a la incorporación de las bases en lucha como mecanismo de constitución de la asamblea. Pero se corre el riesgo de que todo quede reducido a un “sello” vacío de contenido, como ya ocurrió por ejemplo el caduco “Frente Antioligárquico” de Evo y Solares, o el “Estado Mayor del Pueblo”, que ya quizás pocos recuerdan.

La Asamblea Popular no cristalizó, pero la idea de un organismo de tales características ha empezado a cuajar en la mente de miles de luchadores que se preguntan que faltó para vencer, y que han empezado a sacar profundas conclusiones políticas que darán sus frutos en los combates por venir. Se trata de retomar la lucha por la Asamblea Popular, exigiendo a la COB, FSTMB, FEJUVE y demás organizaciones obreras, campesinas y populares, la convocatoria a la misma, en base a delegados electos en asamblea y con mandato, de cada mina, fábrica, empresa, barrio popular, comunidad y centro de estudio.