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La crisis del LAB

 

La intervención no resuelve nada. ¡Nacionalización ahora, sin pago y bajo administración de los trabajadores!



El conflicto de los pilotos con el directorio del LAB tuvo en vilo al país entero. Pero no solo los trabajadores y el pueblo siguieron el conflicto atentamente, también lo hicieron los empresarios nacionales y los gerentes de las trasnacionales, ya que la forma en que se resolviera esta crisis daría las pautas básicas de la ubicación del gobierno del MAS frente a la cuestión de las capitalizadas.

Mucho más que un conflicto “obrero-patronal” como lo denominaron Evo morales y García Linera, la crisis del LAB es un cuestionamiento al proceso privatizador que durante largos años de ofensiva neoliberal, entregó las empresas públicas al capital extranjero o a empresarios nacionales sedientos de ganancia. El LAB es la máxima expresión de las maniobras financieras y los turbios negociados burgueses en las capitalizadas con la complicidad de los gobiernos de turno.

Así en 1995 cuando Goni entregó el Lloyd a la brasileña VASP su patrimonio ascendía a 66 millones de dólares, pero cuando en 2001 la VASP se deshizo de las acciones, el patrimonio neto del LAB se había reducido a 2,4 millones dólares. Luego por sólo un millón de dólares (de hecho las acciones del LAB se remataron entre gallos y media noche) el empresario Asbún se quedó con el Lloyd, como “palo blanco” de Garafulic, con el que luego se peleó públicamente (Garafulic murió más tarde en un accidente aéreo).

Asbún, fiel a la tradición de sus antecesores, se dedicó a desguazar lo que quedaba. Así se explica la deuda de 10 millones de dólares al Seguro Social Obligatorio, de 25 millones de dólares al Fisco, de US$ 350 mil a la Superintendencia por tasas de regulación y a esto hay que sumar la deuda salarial con los pilotos. Mientras tanto los ingresos anuales del LAB hacienden a 138 millones de dólares (según informan los pilotos). ¿A donde van estas enormes cifras de dinero sino es al bolsillo de Asbún y los funcionarios cómplices?

Como si esto fuera poco, desde hace unos meses se rumorea la venta de aviones en muy mal estado del LAB a la Fuerza Aérea a cinco veces su valor...

¿puede descartarse que en los cálculos de Asbún estuviera que el nuevo ministro de defensa es Walker San Miguel, que fue su abogado y del LAB y en determinado momento apareció como director de la empresa? A comienzos de febrero, la empresa intentó aprovechar el paro de los pilotos para una nueva maniobra: deshacerse de éstos con despidos y chantajear al Estado para lograr apoyo a sus manejos...

Dictadura patronal con gendarme sindical

Como sucede en la mayoría de las capitalizadas, los trabajadores del Lloyd estaban sometidos a una terrible dictadura patronal y la Federación de Trabajadores del LAB actúa de hecho como gendarme entre los trabajadores, apoyando los negociados de la empresa. Poner esta cuestión sobre el tapete fue un mérito de la huelga de los pilotos, que Asbún trató de quebrar con un “lock-out” disfrazado como “vacaciones colectivas” para impedir que entre los más de 2.000 trabajadores (personal de tierra, mantenimiento, etc.) se comenzara a filtrar la rebeldía ante esta situación y a discutir cómo defender su fuente de trabajo. Con estas medidas Asbún también quería presionar al gobierno y chantajear a la opinión pública.

Una intervención para evitar la nacionalización

Después de más de una semana de paralización y una serie de idas y vueltas en el gabinete presidencial que incluyó la renuncia del Superintendente Fernando Salinas, el presidente anunció una “intervención preventiva” por tres meses sin otro objetivo que “determinar si la empresa está en condiciones o no de seguir prestando el servicio”, cuando lo que correspondía era lisa y llanamente la nacionalización frente a un empresario mafioso que chantajea al Estado para que se haga cargo de sus deudas, expulsa trabajadores e intenta bajar el salario, cuando son evidentes para toda la población los turbios negociados de esta capitalizada, que día a día van saliendo a luz en todos los medios de prensa.

Como si fuera poco la auditoría no tiene fecha y el ministro Villegas declaró que preparar la “toma su tiempo”. Frente al descaro de Asbún que reclama que el Estado le reembolse 14 millones de dólares por pasivos adquiridos con la capitalización, el interventor Ángel Zavala anunció que en caso de aceptarse esa solicitud, “todo anticipo de recursos se hará con cargo a una conciliación de cuentas estado-LAB”, abriendo las puertas a nuevos regalos a este empresario. Entre tanto, el Estado ya se hizo cargo del pago del combustible para mantener las operaciones del LAB.
El gobierno quiere dar una clara señal de “seguridad jurídica” a los empresarios y las transnacionales: no persigue ninguna nacionalización y no quiere revertir las capitalizaciones, ni siquiera ante la escandalosa situación del LAB. Incluso, como insinuó el propio Evo, es posible que busquen nuevos socios en el exterior para mantener al LAB en la órbita privada.

¡Nacionalización ahora!

Sin embargo es necesario imponer la nacionalización del LAB. Lejos de confiar en una auditoría empresarial, los trabajadores. que conocen por dentro toda la vida de la empresa, deben imponer la apertura de toda la documentación y los libros de contabilidad, demostrando las maniobras fraudulentas que hundieron al LAB. Lejos de confiar en la intervención - que se apoya en los ejecutivos que responden a Asbún-, los trabajadores deben imponer el control colectivo en la empresa. La COB, los sindicatos de Cochabamba -sede del LAB- y de todo el país deben asumir una campaña activa por la inmediata nacionalización del LAB, sin pago alguno y poniendo la empresa nacionalizada bajo la administración directa y colectiva de sus trabajadores.

La traición de la Federación “amarilla”, que ha perdido toda legitimidad, hace necesario organizar a los trabajadores del LAB en comités de base, que puedan llevar adelante la lucha por la defensa de la fuente de trabajo, bajo este programa y buscando la solidaridad del pueblo trabajador.

Después de haberse embolsado fortunas, los empresarios argumentan que hay crisis en la aeronavegación, producto de los altos costos del combustible y para eso piden ayuda del Estado. Por el contrario, renacionalizando toda el transporte aéreo -desde el LAB a los servicios aeroportuarios hoy privatizados en manos de transnacionales como SABSA (propiedad de la española Aena-abertis) y la industria petrolera -lo que permitiría contar con combustible barato para las aeronaves-, es como debe responderse.