< Inicio
< Atrás

Palabra Obrera Nº 65

Palabra Obrera N° 64

Palabra Obrera Nº 63

Palabra Obrera Nº 62

Palabra Obrera Nº 61

Palabra Obrera Nº 60

Palabra Obrera Nº 59

Palabra Obrera Nº 58

Palabra Obrera Nº 57

Palabra Obrera Nº 56

Palabra Obrera Nº 55

Palabra Obrera Nº 54

Palabra Obrera Nº 53

Palabra Obrera Nº 52

Palabra Obrera Nº 50

Palabra Obrera Nº 49

Palabra Obrera Nº 48

Palabra Obrera Nº 45

Palabra Obrera Nº 44

Palabra Obrera Nº 43

Palabra Obrera Nº 42

Palabra Obrera Nº 41

Palabra Obrera Nº 40

Palabra Obrera Nº 39

Palabra Obrera Nº 38

Palabra Obrera Nº 37

Palabra Obrera Nº 36

Palabra Obrera Nº 35

Palabra Obrera Nº 34

Palabra Obrera Nº 33

Palabra Obrera Nº 32

Palabra Obrera N° 31

Palabra Obrera N° 30

Palabra Obrera Nº 29

Palabra Obrera Nº 28

Palabra Obrera N° 27

Palabra Obrera N° 26

Palabra Obrera N° 25

Palabra Obrera N° 24

Palabra Obrera Nº 23

Palabra Obrera Nº 22

Palabra Obrera Nº 21

Palabra Obrera Nº 20

Palabra Obrera Nº 19

Palabra Obrera Nº 18

PALABRA OBRERA Nº 17

PALABRA OBRERA Nº 16

Palabra Obrera Nº 15

Palabra Obrera Nº 14

Palabra Obrera Nº 13

Palabra Obrera Nº 12

Palabra Obrera Nº 11

Palabra Obrera N° 9

Palabra Obrera - Boletín Especial - junio 2005

Palabra Obrera Nº 8

Palabra Obrera Nº 7

Ediciones Anteriores
Revista Los Andes
Tesis Fundacionales
Anterior página web


PALESTINA

¿Qué significa la victoria de Hamas?

 

El triunfo del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, en las elecciones legislativas palestinas del 25 de enero, causó una conmoción política. Hamas logró una mayoría absoluta de 76 bancas sobre 132, mientras que al Fatah, dirección histórica del movimiento nacional palestino a la que pertenece el actual presidente Mahmoud Abbas, sólo obtuvo 43 bancas.
Esta es la primera vez que Hamas presenta candidatos a una elección nacional, la anterior de 1996 la había boicoteado, desconociendo la legitimidad de la Autoridad Palestina surgida de los acuerdos de Oslo.

Aunque Hamas venía avanzando en las elecciones locales, la magnitud de su victoria fue un hecho inesperado para el gobierno de Bush e Israel. La debacle de al Fatah y el acceso al gobierno de Hamas, organización considerada “terrorista” por el estado de Israel, Estados Unidos y Europa, se inscribe en la inestable situación en Medio Oriente. Israel atraviesa una crisis política producto de la desaparición de escena del primer ministro Ariel Sharon, a poco más de un mes de las elecciones generales de fines de marzo.
Irán, a su vez, sigue desafiando los intentos de Estados Unidos y Europa de imponer un régimen de inspecciones de las Naciones Unidas para impedir el desarrollo de su programa nuclear, ante la escalada verbal de políticos norteamericanos e israelíes que amenazan no sólo con sanciones económicas sino con un ataque militar preventivo.
Mientras la resistencia iraquí sigue atacando a las tropas norteamericanas y aún no se ha podido negociar un nuevo gobierno entre chiítas, sunitas y kurdos.

En los últimos días la situación se ha caldeado aún más luego de que un diario occidental publicara caricaturas del profeta Mahoma, lo que encendió el ánimo entre los musulmanes que atacaron en varios países las embajadas de Dinamarca y Noruega entre otras.

Chantaje imperialista

El triunfo de Hamas es un golpe para la estrategia política de Bush de “democratizar” el Medio Oriente.
Al contrario de lo esperado, las masas han usado también las elecciones para expresar su odio ante la opresión imperialista y del estado de Israel, castigando a sus agentes locales como Abbas, en una elección que todos consideran “impecables”.
También es un revés para la política de EE.UU y la Unión Europea, que junto con Rusia y las Naciones Unidas integran el llamado “Cuarteto” para las negociaciones en el conflicto palestino-israelí, conformado luego de la invasión norteamericana a Irak, que impuso una “reforma” de la Autoridad Palestina, con la creación del cargo de primer ministro y el gabinete de gobierno, para disminuir el liderazgo de Arafat y apostar al surgimiento de dirigentes locales dispuestos a enfrentar a organizaciones como Hamas, Jihad Islámica.
Irónicamente, el acceso de Hamas al gobierno por primera vez en su historia, fue facilitado por esa misma “reforma”.
Ahora Bush y las potencias europeas tratan de chantajear al pueblo palestino, condicionando la ayuda económica de la que depende su supervivencia, a que Hamas renuncie a la lucha armada contra la ocupación israelí y que en lo esencial se continúe con la política de colaboración que hasta el momento llevaba adelante el presidente Abbas, quien ya adelantó que retendrá el control de las fuerzas de seguridad y de la política exterior, es decir que seguirá siendo el responsable de las negociaciones con Israel y el imperialismo.

Mientras tanto el primer ministro israelí, Olmert pretende desconocer el triunfo de Hamas y declaró que sólo dialogará con la Autoridad Palestina “si Hamas no integra el gobierno” (sic).
Hamas viene tratando de formar un gobierno de unidad nacional con al Fatah y reconoció que su mandato estará limitado por los acuerdos pasados firmados por los líderes palestinos con Israel.
Incluso su máximo dirigente ofreció una tregua prolongada con Israel que se podría extender por años.
Todavía están por verse las implicaciones finales de las elecciones palestinas y si Hamas logrará conformar un gobierno de unidad nacional con al Fatah para el próximo 16 de febrero, cuando está prevista la asunción del nuevo gobierno.
Hasta entonces lo que primará son las presiones y declaraciones encendidas “contra el terrorismo” de EE.UU, las potencias europeas, Israel y los gobiernos árabes, como forma de incidir en el futuro gobierno palestino y de lograr un compromiso de Hamas de abandonar sus acciones militares contra la ocupación israelí y reconocer la legitimidad del estado de Israel y la solución de dos estados, como hizo la OLP en 1993.

¿Por qué triunfó Hamas?

El voto mayoritario a Hamas expresa el hartazgo del pueblo palestino con la dirección nacionalista burguesa de al Fatah y su colaboración con el estado sionista y el imperialismo.
Desde los acuerdos de Oslo hasta la “hoja de ruta”, el “proceso de paz” ha sido la cobertura del racismo y la política colonial del estado de Israel que siguió ocupando territorios, extendiendo sus asentamientos de colonos, atacando a la población con castigos colectivos y asesinando a dirigentes de la resistencia a la ocupación.
A esto se agregó el extendido descontento popular por la corrupción de la Autoridad Palestina y la crisis interna de al Fatah que tras la muerte de Arafat se dividió entre la “vieja guardia” encabezada por el presidente Abbas, dispuesto a aceptar las condiciones de Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, y la generación joven, nacida a la vida política en la segunda intifada, iniciada en septiembre de 2000, y que persiste en la lucha armada contra la ocupación israelí, agrupada en milicias como los mártires de Al Aqsa y Tamzin.

Hamas, como parte del llamado “Islam político”, ha capitalizado la decadencia del nacionalismo burgués árabe, manteniendo un discurso antinorteamericano y antisraelí.
A lo largo de los años viene fortaleciéndose a través de sus redes de asistencia social y de oponerse a las negociaciones manteniendo la resistencia armada, esencialmente a través de ataques terroristas.
Al igual que en el caso de Hezbollah en el Líbano, ha presentado como un triunfo de la resistencia armada la retirada unilateral de las tropas israelíes de Gaza, lo que ha aumentado su prestigio.

Carácter político de Hamas

Los marxistas revolucionarios repudiamos absolutamente la hipocresía del imperialismo que mientras considera “terroristas” a los que resisten a la opresión y pretende someter a Irán a sus dictados, ocupó militarmente Irak a sangre y fuego y sostiene al terrorista y colonial estado de Israel, único en la región que posee armamento nuclear.
Por ello defendemos el derecho del pueblo palestino a tener el gobierno que ha elegido. Pero a su vez, decimos con claridad que la estrategia de Hamas de constituir un estado teocrático islámico es reaccionaria e incapaz de satisfacer las legítimas aspiraciones nacionales del pueblo palestino. Busca imponer el Islam a quienes no comparten este credo, llevando a la división según creencias religiosas y no por intereses de clase.
Atenta contra libertades democráticas elementales, sostiene la opresión de las mujeres, busca transformar la ley coránica en ley del estado, a la vez que oculta que en las sociedades islámicas existen, como en occidente, clases explotadoras y explotadas, y que la religión está al servicio de mantener el dominio de los primeros.

Aunque hoy esté condicionado por su base electoral que tiene muy presentes las traiciones de al Fatah, no sorprendería si Hamas cede finalmente ante las presiones imperialistas, como ha ocurrido con otras direcciones islámicas.
Valga como ejemplo cercano que los clérigos chiítas iraquíes, muy ligados a Irán, fueron y son sostén de la ocupación estadounidense de Irak.
Para triunfar, en el curso de su lucha los trabajadores y el conjunto de las masas palestinas, deberán superar a la dirección de Hamas.

Los socialistas revolucionarios, a la vez que defendemos incondicionalmente el derecho del pueblo palestino a tener su propio estado en su territorio histórico, sostenemos que la verdadera emancipación del pueblo palestino y de todos los pueblos de la región sólo podrá realizarse en los marcos de una Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente.

Por Claudia Cinatti
Tomado de LVO nº 180
(periódico del PTS de Argentina).

Mahmoud Abbas (Abu Mazen) Actual presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Perteneció al ala derecha de la “vieja guardia” de al Fatah y fue uno de sus principales financistas. Desde 1980 dirigió el departamento de relaciones internacionales de la OLP.
Fue uno de los primeros dirigentes de la OLP en reconocer el estado de Israel y uno de los principales negociadores de los acuerdos de Oslo. Como otros empresarios y palestinos ricos, regresó a los territorios en 1995 y un año después se transformó en secretario general del comité ejecutivo de la OLP. Fue elegido como hombre de confianza de Bush y Sharon para marginar a Arafat.

Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) Organización islámica fundada durante la primera intifada palestina en diciembre de 1987, afiliada a la Hermandad Musulmana de Gaza (ligada a la Hermandad Musulmana de Egipto), cuyo principal líder fue el clérigo Ahmad Yasin, asesinado en 2004 por Israel. Se opuso a la firma de los acuerdos de Oslo e inicialmente a la conformación de la Autoridad Palestina, siguiendo la resistencia armada contra el estado de Israel, principalmente a través de métodos terroristas y ataques suicidas. Son partidarios de una “república islámica”.

FUERA EL IMPERIALISMO DE IRAK Y TODO MEDIO ORIENTE