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Elecciones a Constituyentes

La derecha pide tu voto para defender el neoliberalismo. El MAS pide tu voto para concertar con la derecha. Los trabajadores no tendremos voz propia. El 2 de julio, vote en blanco o nulo

 

La campaña electoral se da bajo el signo de la polarización política, por un lado el gobierno, a partir de los decretos de mayo sobre el gas, la política agraria y otras medidas, intenta desplegar su programa de reformas, y por otro las oligarquías regionales y las transnacionales se resisten a aceptar cambios desfavorables a sus intereses, por limitadas y “tibias” que sean las propuestas del MAS.

La derecha busca recomponer fuerzas

Sus distintas expresiones (PODEMOS, MNR, ADN, las agrupaciones autonomistas, etc.) buscan recuperarse después de la debacle de los partidos políticos tradicionales aunque no consiguen un discurso unificado ni tiene más propuestas que la de defender a rajatabla el neoliberalismo, la gran propiedad rural, las ganancias extraordinarias de los empresarios, la entrega a las transnacionales y la subordinación al imperialismo. En la bandera autonomista, las oligarquías regionales encuentran un argumento para encubrir sus intereses de clase y arrastrar a sectores políticamente atrasados. Entre tanto, “Tuto” Quiroga, le pide letra al imperialismo, usando el caballito de batalla de que “Evo Morales es el títere de Chávez” para juntar votos para su proyecto reaccionario y proimperialista. Algunos sectores burgueses tratan de ganarse un lugarcito más al centro, como Unidad Nacional, del “rey del cemento” Doria Medina o el socialdemócrata MBL.

La política del MAS

El MAS, por su parte, llama a votar por sus candidatos como "representantes del interés nacional contra los representantes de la derecha y el imperialismo". Pero en verdad, el MAS no defiende consecuentemente ni los verdaderos intereses nacionales, ni los intereses más elementales de los obreros, los campesinos, los pueblos originarios, los sectores populares empobrecidos.

Gestos nacionalistas y "moderación" en la práctica

Así, el 1º de mayo proclamó la “nacionalización de los hidrocarburos”, pero sólo busca cambiar las reglas del juego negociando mejores precios, más participación estatal y nuevos contratos con los pulpos petroleros, que seguirán controlando lo esencial del negocio del gas y haciendo millonarias ganancias a costa del país.

Evo Morales anuncia una “revolución agraria”, pero en los marcos de modificar apenas la neoliberal Ley INRA, mantener el proceso de “saneamiento” que sólo benefició a los grandes propietarios, y sin liquidar el latifundio, ni afectar la propiedad y los intereses fundamentales de los ganaderos, los agroindustriales, las madereras, que acaparan más de 40 millones de Has. en el país.

¡El único paso práctico anunciado es la futura distribución de tierras fiscales!

Al mismo tiempo, el “gobierno popular” demuestra su voluntad de proteger la “sagrada propiedad privada” con el brutal desalojo policial de los “sin techo” en Oruro, que causó un muerto -el primer muerto por la represión bajo Evo-, y numerosos heridos.

Al mismo tiempo, el gobierno mantiene una política minera privatizadora, como muestra la entrega de El Mutún y la influencia de los dirigentes cooperativistas asociados al capital extranjero en sus decisiones.

El MAS anunció también la “dignificación del trabajador”, pero el miserable aumento de 60 Bs. en el salario mínimo no compensa siquiera la inflación de los últimos años en que estuvo congelado, y la anulación de la libre contratación y el fuero sindical, quedan en los papeles, pues en las fábricas, talleres y empresas, siguen los mismos salarios de hambre, la superexplotación de los trabajadores y la persecución sindical y política a quienes quieren organizarse y poner fin a la dictadura patronal.

Los acuerdos con Venezuela y Cuba no van mucho más allá: un intento de ganar mayores márgenes de maniobra frente a Estados Unidos y los vecinos más fuertes, como Brasil, Argentina y Chile, pero sin romper con el imperialismo.
En los próximos días el gobierno hará conocer su plan de desarrollo económico y social. En el próximo número de Palabra Obrera podremos presentar un análisis del mismo (así como de otros temas cruciales -el estado de las negociaciones con las petroleras y la cuestión de la tierra- que en esta edición no pudimos publicar por razones técnicas y de espacio). Sin embargo, podemos adelantar que el contenido esencial del mismo continúa la lógica de las medidas anunciadas hasta ahora: Gestos nacionalistas y promesas de “revolución democrática y cultural” como cobertura de una política de tibias reformas parciales, que ni siquiera rompen con los marcos impuestos por el neoliberalismo en las décadas pasadas, pues todo su objetivo es presionar a los empresarios, los terratenientes y las transnacionales, para que acepten concertar modificaciones en las reglas del juego y “asociarse” al desarrollo nacional.

Al servicio de este programa reformista, de colaboración de clases con la burguesía y con los principales enemigos de la nación: las transnacionales, sus socios locales y la “cooperación internacional” imperialista, el MAS subordina la fuerza de los movimientos sociales que dirige. Pero por este camino no sólo es imposible resolver los grandes problemas estructurales ni romper la subordinación al imperialismo, sino que serán frustradas las legítimas aspiraciones populares a la tierra y el territorio; a la salud, la educación y la vivienda; a un salario digno y trabajo para todos.

Hacia una Constituyente de concertación con la derecha

Para fortalecer esta política el MAS quiere una Asamblea Constituyente donde buscar un “pacto social y nacional” con la clase dominante que le permita avanzar en sus reformas. Por eso, pactó con la derecha una restrictiva Ley de convocatoria a elecciones y un reaccionario referéndum a medida de la oligarquía, dándoles toda clase de garantías de que, como el vicepresidente García Linera dijo más de una vez, sólo se cambiará parcialmente el texto de la Constitución Política del Estado. Además, el MAS formó su lista de candidatos con predominio de figuras ligadas a la burguesía, como la esposa del social-liberal alcalde paceño, Del Granado, o “notables” como los rectores de la UMSA y la UTO, desplazando a un segundo plano a los dirigentes de los “movimientos sociales”.

Al no poder presentar candidatos propios los pueblos indígenas, sindicatos y otras fuerzas de izquierda, el MAS se aseguró el monopolio de la “representación popular” en la Constituyente y puede garantizar a la clase dominante que sus constituyentes actuaran de forma “moderada”, puesto que por si fuera poco, la forma de representación establece que cualquier decisión en la Asamblea necesitará de dos tercios de los votos (es decir, el consenso con una parte de la derecha). La Constituyente no será libre ni soberana, no responderá a las legítimas aspiraciones democráticas del pueblo trabajador y no resolverá los grandes problemas nacionales.

¿Apoyo al MAS o política obrera independiente?

Votar por el MAS en estas elecciones a Constituyente no es contribuir a derrotar a la reacción y al imperialismo, sino fortalecer una política de conciliación con ellos, a despecho de los intereses obreros, campesinos, indígenas y del pueblo pobre, que sólo puede llevar a derrotas y frustraciones al movimiento de masas.

Desde la LOR-CI insistimos en su momento en la necesidad de utilizar la tribuna electoral para denunciar esto y llevar a la Constituyente una representación obrera con una política independiente de los empresarios y de sus partidos, así como del gobierno, una representación obrera, para luchar desde una posición de clase por la genuina nacionalización del gas y los recursos naturales, por una verdadera revolución agraria para garantizar la tierra y el territorio, por las demandas de los pueblos originarios, por las reivindicaciones obreras, por el no pago de la deuda externa y la ruptura de los pactos que nos atan al imperialismo.

Ante la pasividad de la COB y el rechazo de otras fuerzas de izquierda, impulsamos junto a SITRASABSA y otros trabajadores, artesanos y estudiantes, la conformación de la agrupación ciudadana “Propuesta de los Trabajadores”, para intervenir en estas elecciones. Lamentablemente, la legislación vigente nos impidió presentarnos a pesar de haber reunido los difíciles requisitos exigidos. Sin embargo, es preciso seguir esta pelea sin depositar la menor confianza política en el gobierno del MAS.

En ausencia de candidaturas obreras y socialistas, y como una expresión de esa pelea, planteamos el voto en blanco, nulo o errado, y continuar impulsando un movimiento por la organización política independiente de los trabajadores.