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Secundarios chilenos hacen las mayores movilizaciones desde 1972

¡Que vivan los estudiantes!

 

Las enormes movilizaciones de los estudiantes secundarios de Chile cuestionaron el modelo de educación impuesto por la dictadura pinochetista y mantenido por los gobiernos "democráticos" posteriores, desnudan el verdadero carácter del gobierno de la "socialista" Bachelet, y la situación que soportan la juventud y el pueblo trabajador bajo el "modelo chileno" tan admirado por los burgueses bolivianos.
Ahora el paro fue suspendido y se iniciaron negociaciones, pero saludamos el despertar de esta nueva generación de jóvenes. ¡Viva la lucha de la juventud chilena, que es la misma de los trabajadores, campesinos y estudiantes de Bolivia, contra los planes impuestos por el imperialismo y sus agentes locales!
Reproducimos una nota de Clase contra Clase, (grupo hermano de la LORCI en Chile), del día 6 de junio.


El segundo paro nacional logró la paralización nuevamente, a tan solo una semana del primer paro, de más de 500 colegios y 600.000 estudiantes, junto a la paralización en solidaridad de todas las Universidades públicas y gran parte de las privadas sumando 350.000 estudiantes más. Fueron así casi 1 millón de estudiantes en todo Chile.
Junto a ellos, paralizó el Colegio de Profesores, y parcialmente, algunos sectores de trabajadores públicos como trabajadores de la Salud en San Antonio, del Servicio de Impuestos Internos por una hora en todo el país, y los funcionarios del Ministerio de Educación. Sin embargo, la CUT y la mayoría de los sindicatos sólo declararon su solidaridad, pero rechazaron paralizar. El llamado a paro social de los estudiantes no pudo lograrse. Los dirigentes oficiales mayoritarios de la CUT habían mantenido una reunión a últimas horas de la noche del jueves con Bachelet, justo antes de su discurso en cadena nacional con su propuesta, que explicaría esta decisión.

Una nueva prueba de fuerza que deja la lucha en suspenso

Sin embargo, el segundo paro nacional secundario, reafirmó su capacidad de paralización y su disposición a la lucha, así como a la Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios (ANES) como su organismo dirigente y aglutinador. La lucha ahora se concentra en las demandas políticas referidas al negocio de la educación, que desde el gobierno y la derecha se intenta desviar a un problema general y vago sobre la calidad.

Es de esta manera, que las asociaciones de empresarios privados de la educación vienen emitiendo inserciones en las que se plantea la necesidad de deponer la lucha, proteger la libertad de enseñanza, y además avanzan y piden: aumento de las subvenciones estatales, reforma al Estatuto Docente (para avanzar en flexibilizar más el trabajo de los profesores). La derecha, sus políticos de la UDI y RN y sus expertos, exigen resguardar el negocio de la educación, y piden mayor descentralización. La Concertación, a través de sus parlamentarios, intentan acelerar el proceso de parlamentarización de la lucha, asegurando que garantizarían la discusión de las propuestas estudiantiles en el Parlamento. El Gobierno de Bachelet, por último, bajo el discurso general de la calidad, una vez más intenta conciliar lo inconciliable: por un lado la llamada libertad de enseñanza que no es más que liberta de empresa para el negocio de la educación junto a reafirmar la descentralización (municipalización), por otro lado el derecho a la educación, pero entendido como el estéril derecho a interponer recursos judiciales si el colegio no satisface los parámetros de calidad (es decir, una salida individual a un problema público y social).

Junto con esto, el Gobierno ha intentando dividir al movimiento estudiantil (con la reunión en el Ministerio de Educación), con una campaña por los medios de prensa masivos resaltando las diferencias políticas de los dirigentes de la ANES, e intentando nuevamente señalar chivos expiatorios: si ayer fue el PC, hoy es el FPMR. Por otro lado, la mayoría de las organizaciones de izquierda se limita a convocar a nuevas medidas de lucha (...). Aunque no han logrado hasta el momento hacer retroceder al movimiento estudiantil secundario en lucha. Por otro lado, tampoco el segundo paro nacional estudiantil ha logrado hasta el momento avanzar a una política para terminar con el negocio de la educación. Se sigue en un momento de tensión de fuerzas (...). El segundo paro nacional mantiene la lucha en suspenso, y se notan los primeros signos de desgaste, y se redoblan los esfuerzos de los partidos patronales de la Concertación y la derecha, y del gobierno por dividir al movimiento.

Hay que romper el impasse

Una vez más: por un Congreso Nacional Educativo. Por un Pliego Unico de Reclamos Nacional. Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana para terminar con la herencia de Pinochet que conservó la Concertación y la derecha.

El negocio de la educación mueve intereses poderosos. Mueve 1 billón 400 mil millones de pesos al año tan solo en subvenciones (El Mostrador, 6/6). Es parte de la herencia de la dictadura de Pinochet conservada y profundizada por la Concertación. Tanto como la Justicia Militar, como la entrega del cobre a las empresas privadas nacionales y transnacionales, como el binominal, etc.

Es necesario unir las fuerzas de secundarios y universitarios, junto con los pobladores, y agrupar todas estas fuerzas detrás de la clase trabajadora, que debe recuperar la CUT y sus sindicatos como herramientas para la lucha por nuestros derechos e intereses, y no para reuniones y diálogos sociales con el gobierno y los empresarios que nunca fueron ni serán en beneficio de los trabajadores. En esta ocasión, dejaron aislado el paro estudiantil secundario, aún cuando cuenta con la simpatía, según encuestas, del 88% de la población.

Para esto, debe realizarse un Congreso Nacional Educativo para discutir cómo terminar con el negocio de la educación, uniendo esta demanda a las de los pobladores y agrupadas sus fuerzas detrás de la clase trabajadora que acaba de dar un ejemplo de lucha contra la precarización con los mineros subcontratistas, uniéndose en un Pliego Unico de Reclamos Nacional, que plantee en primer lugar la necesidad de luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana.

Los trotskystas de Clase contra Clase planteamos que sólo un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre basado en los organismos de la democracia directa de la clase trabajadora, podrá resolver íntegra y efectivamente todos los problemas, dramas y miserias que produce el Chile patronal.

Pero esto no es aún el planteo del pueblo trabajador. Por eso planteamos que es necesario que nos preparemos para luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, como la forma más democrática en esta democracia para ricos, donde se puedan discutir y resolver los problemas que aquejan al Chile de los trabajadores, los estudiantes y los pobladores. Una Asamblea Constituyente Libre y Soberana con delegados revocables que ganen lo mismo que un trabajador medio, con capacidad resolutiva, que comience por terminar con el negocio de la educación, por una Educación Nacional Unificada (que no es única), Pública y Gratuita en todos los niveles. Para asegurar su financiamiento, es necesario re-nacionalizar el cobre. Las transnacionales, este solo año, embolsan ganancias por 18.000 millones de dólares (...), es una verdadera sangría con la que hay que terminar (mediante) su re-nacionalización sea bajo control de los trabajadores... Deberá también, entre otras medidas, asegurar el reconocimiento del pueblo mapuche, su derecho a sus tierras expropiando a las forestales, y su derecho incluso a la autodeterminación nacional (...).

Una Asamblea así, deberá basarse en la activa movilización y organización de la clase trabajadora y todo el pueblo pobre.

Para prepararnos para esta lucha, y evitar los intentos de dividir y desarticular el movimiento estudiantil secundario en lucha, es necesario reafirmar los métodos de democracia directa estudiantil de la Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios, como el organismos que mantenga la unidad en la lucha a nivel nacional.
Esta lucha necesita la construcción de un nuevo partido revolucionario, marxista proletario e internacionalista, que es la tarea que se plantea

Clase contra Clase de Chile