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Un primer balance de las elecciones del 2 de julio:

Hacia una Constituyente de "concertación" que no responderá a las expectativas populares


MAS: amplia victoria pero con "sombras"
 

El MAS logró un importante triunfo electoral, obteniendo el 51% de los votos y unos 139 constituyentes sobre los 255 puestos en disputa. Ganó en 7 departamentos, incluidos Santa Cruz y Tarija, consolidándose como la primer fuerza política nacional por mucha diferencia.
El gobierno puede presentar los resultados como un “plebiscito” favorable a su política de reformas. Sin embargo, no le alcanza para consolidar sus planes de cara a la Constituyente pues la Ley de Convocatoria incluye la “cláusula cerrojo” que exige dos tercios de los votos de los constituyentes (171 o más) para aprobar una nueva constitución. El MAS deberá negociar con las fuerzas de centro y de derecha y con las oligarquías regionales. Además, si comparamos los resultados con la elección de diciembre que llevó a la presidencia a Evo, perdió un 13 % de los votos y bajó su votación en La Paz, de 640.880 a 580.000 y en Oruro, de 99.648 a 86.000.

Derrota de la derecha política

Los partidos de derecha sufrieron una dura derrota, mostrando su dispersión y debilidad. PODEMOS, que apuntó al reagrupamiento neoliberal con un discurso "contra la ingerencia de Chávez" abiertamente proimperialista, cayó de 821.745 votos en diciembre pasado a apenas 400.000 ahora, con sólo 15% de los sufragios a nivel nacional y ganando sólo en Beni y Pando.
El decadente MNR desapareció en La Paz, aunque desprendimientos de este partido se presentaron en Santa Cruz (A3 MNR) y Tarija (CC, de Mario Cossio), con lo que aspira a recuperarse como cuarta fuerza a nivel nacional. ADN, MIR, etc., ratificaron su condición de cadáveres políticos.
Tampoco se consolidaron los intentos de llenar un espacio de centro para terciar entre el MAS y la derecha. Unidad Nacional mantuvo su votación en La Paz pero decayó en Santa Cruz. El MBL, la agrupación de Joaquino en Potosí y otros obtuvieron varios representantes, pero no alcanzan a conformar un polo con fuerza propia, si bien sus votos serán importantes en la mecánica de la Constituyente.
Varias agrupaciones ciudadanas de distinto signo se repartieron el escaso resto de los votos y obtuvieron algunos constituyentes.

El referéndum favoreció a la reacción

El No se impuso a nivel nacional por un 56% de los votos válidos contra un 46% afirmativo, con lo que legalmente el referéndum no “vincula” a la Constituyente.. El SÍ también fue derrotado en Cochabamba y Chuquisaca, y en Tarija su ventaja fue reducida.
Sin embargo, el triunfo del SÍ en Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni legitima relativamente el reaccionario proyecto de la burguesía cruceña y sus aliados, que ahora se aferran a este resultado para condicionar aún más a la constituyente exigiendo “respeto al pronunciamiento autonómico”.

Alta votación en blanco

Lo que la mayoría de los análisis omiten es la alta cantidad de votos en blanco: 416.000, el 16% de los votos validos y más que los votos de PODEMOS por lo que podrían considerarse la “segunda fuerza”.
Los nulos se mantuvieron en un 4%, cifra similar a otras elecciones. La votación en blanco parece haber sido especialmente alta en Potosí, Oruro y en distritos combativos de El Alto.
Esto puede ser un síntoma de disconformidad entre sectores populares con las propuestas conciliadoras del MAS, ante las restricciones antidemocráticas que impidieron que los movimientos sociales y los pueblos originarios se presentaran directamente. Si bien en la mayoría de la población predominan las ilusiones y expectativas, puede ser un síntoma de desencanto anticipado con una Asamblea constituyente de la que hay poco que esperar.

Una “fiesta democrática” que no resuelve las contradicciones

Por todo ello, a pesar de las alabanzas a la “fiesta democrática”, y los llamados a hacer de la Asamblea en Sucre un “espacio de diálogo y reencuentro”, esto no será fácil. Al mismo tiempo que el MAS logró un importante respaldo electoral, tropieza con el fortalecimiento del planteo autonomista liderado por la oligarquía cruceña. Por otra parte ésta, a pesar de su éxito parcial, no logra extenderse nacionalmente ni se ha unificado el conjunto de la oposición derechista.

Como dice García Linera, esto obliga a buscar “pactos y consensos”. Sería, como dice La Razón “un mandato para buscar acuerdos” ante “un país de opinión dividida pero urgido de reencuentros, tolerancia y respeto a las diferencias”. En realidad, queda abierto un escenario complejo, tensionado entre las tendencias al “consenso” que piden todos, y la realidad de la profunda polarización social y política del país. Estas contradicciones seguirán marcando la disputa entre el proyecto reformista del MAS y la resistencia de la derecha burguesa a aceptar mayores cambios.

Por ejemplo, como expresión del constante forcejeo, si bien Evo Morales anunció que "respetamos el SÍ y acatamos el NO" reafirmando su voluntad negociadora con las oligarquías, en los nuevos contratos de venta del gas a Argentina, los nuevos ingresos en impuestos y regalías irían directamente bajo control del TGN, recortando las aspiraciones cruceñas en este sentido, lo que provocó ya sus protestas.

El desarrollo del escenario de la Constituyente plantea muchos interrogantes, aunque la "clave" la tendrá el movimiento de masas, hoy a la expectativa pero que espera respuesta a sus demandas, y cuya poderosa presencia no podrá ser ignorada ya que podría irrumpir en el futuro aprovechando las disputas en torno a la Constituyente.

Entre choques y forcejeos, buscando la “concertación”

Evo Morales afirma que “con este apoyo (electoral) se consolida la nacionalización y el camino antineoliberal expresado en nuestra revolución democrática y cultural”, pero el MAS sólo buscará conciliar con los empresarios, los terratenientes y el imperialismo desde una relación de fuerzas más favorable. Por eso, García Linera reivindicó que la “Ley de Convocatoria fue diseñada para impedir que uno sólo obtenga los dos tercios, para dar paso a la diversidad”, es decir, para cubrir de garantías a la derecha.

EL MAS se aseguró el “monopolio de la representación popular” en la Constituyente para garantizar su moderación, y está negociando alianzas con fuerzas políticas de centro y de derecha, por lo que es probable que sus propuestas se vuelvan aún más “tibias”.
Entre fricciones y choques diversos tratarán de negociar un “nuevo pacto social y político” en torno a un nuevo andamiaje estatal que incorpore a las distintas fracciones burguesas y ponga un estrecho límite a las demandas populares. Es la tarea que comenzarán el 6 de agosto en Sucre.

De estas negociaciones no saldrá ninguna “refundación del país” favorable a los intereses fundamentales de los trabajadores, los campesinos, los pueblos originarios y las clases medias empobrecidas.

Esta Constituyente no será libre ni soberana, no responderá a las legítimas aspiraciones democráticas del pueblo trabajador y no resolverá los grandes problemas nacionales, La efectiva nacionalización del gas, la tierra y el territorio, la plena autodeterminación de los pueblos originarios, el trabajo y el salario, el no pago de la deuda externa y la ruptura de los pactos que nos subordinan al imperialismo, son tareas que quedan por completo en manos de los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre, y sólo podrán ser obtenidas mediante la movilización revolucionaria de las masas.

Resultados nacionales
de las elecciones a Constituyente según CNE
10/07/2006

Sigla En % Cantidad

MAS 50,7 % 1.322.656

PODEMOS 15,3 % 399.668

UN 7,2 % 187.706
CN 3,6 % 93.248

MNR 2,3 % 59.239

Otros 20,9 % 544.821

Total votos válidos 2.607.638

Votos en blanco 417.399

Votos nulos 108.565

Total votos emitidos 3.133.602