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Para un balance del XIVº Congreso de la COB

Lejos de las bases, aunque se adoptaron progresivas resoluciones

 

El 19 de junio en la localidad de Viacha se inauguró el XIVº Congreso ordinario de la COB. Luego de una semana de discusión por las acreditaciones, el congreso, que se trasladó a La Paz, llevó adelante la aprobación del documento político y la elección del nuevo Comité Ejecutivo en solo 48 horas, siendo elegido el minero Pedro Montes como Secretario Ejecutivo y aprobándose la Tesis Política presentada por el Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni (SMTMH) que preserva formalmente la independencia de política de la clase obrera con respecto al gobierno.



El congreso reflejó la crisis de la COB

Como advertíamos en la tesis política presentada por nuestra organización, la LOR-CI, este congreso al igual que los anteriores, no fue preparado desde abajo, con la participación amplia y democrática de los trabajadores, ni integró a delegados de base y con mandato de asamblea de los diferentes sectores. El nuevo movimiento obrero existente luego de los últimos 20 años de aplicación de los planes neoliberales: los cientos de miles de trabajadores de diversas ramas productivas como fabriles, servicios y otras, no estuvon reflejado en la composición del congreso, mientras sí lo estaban otros sectores que virtualmente han desaparecido. De las 600 acreditaciones repartidas solo el penúltimo día se alcanzó un estrecho quórum.

Las maniobras burocráticas se impusieron en la Comisión de Poderes piloteada por miembros del MAS y del PCB, quienes se obstinaron en acreditar solo a los “amigos“, negando de esta manera la acreditación a los representantes universitarios de Cochabamba; con argumentos “estatuarios” no se aceptó reconocer ni como delegados fraternos a los representantes del combativo sindicato aeroportuario de SITRASABSA, y tampoco a la Federación de los trabajadores retirados de YPFB. Se llegó al extremo de querer proscribir a los delegados del magisterio urbano de La Paz, quienes vienen de sostener la federación contra los intentos del gobierno de barrer con una dirigencia combativa e independiente, considerada trotskista.

Estas maniobras burocráticas estuvieron destinadas a evitar la participación democrática de los trabajadores y favorecer los intentos del MAS de copar la dirección. Una parte de los sectores dirigidos por el MAS optó simplemente por no asistir. La COR de El Alto, dirigida por Edgar Patana (pro-MAS) abandonó las reuniones y pidió formalmente licencia de la COB al frustrarse su exigencia de contar con más delegados y poder aspirar a encabezarla. Tampoco prosperó la maniobra de declarar un “cuarto intermedio” de 90 días, que hubiera dejado la dirección transitoria en manos de militantes del oficialista “Estado Mayor del Pueblo”.

La dirección saliente, encabezada por Jaime Solares, mostró una vez más su impotencia burocrática, pues más allá de los discursos radicales, no tuvo ninguna política para impulsar la participación democrática de la base ni ampliar la organización a nuevos sectores. Dejó la COB habiendo dilapidado el importante capital que la central logró por su papel en el levantamiento de Octubre del 2003.
En este marco, que evidencia la profundidad de la larga crisis que arrastra la central, es claro que su eventual recuperación no podrá venir de la mano de las mismas camarillas que están más preocupadas por establecer lazos fraternales con el gobierno de Evo Morales que de impulsar la organización de los trabajadores.

A pesar de todo esto, el congreso tomó resoluciones progresivas para defender la independencia de clase y construir el IPT, aunque quedaron en el tintero problemas centrales: cómo unir a las filas obreras, cómo coordinar y unir de manera efectiva las luchas, un programa de acción que articule la defensa del salario y las demandas obreras con la lucha para imponer la nacionalización íntegra del gas y de las empresas “capitalizadas”, una verdadera revolución agraria, la expulsión de las transnacionales y el imperialismo. Un programa, en fin, para que la clase obrera pueda dirigir la alianza con los explotados y oprimidos del campo y la ciudad.

¿Cogobierno con el MAS o independencia política?

Desde la pelea por las acreditaciones hasta los debates en la Comisión Política y en la última plenaria, la lucha fundamental fue en torno a este problema. La política de apoyo y colaboración con el gobierno de Evo, fue sostenida por el PCB atrincherado en la Confederación del magisterio urbano. Por otro lado, la defensa de la necesaria independencia política y sindical del movimiento obrero, fue la tesis sostenida por el SMTMH, la LOR-CI, el MST (LIT) y la COD de Cochabamba (aunque con diferencias entre las distintas propuestas).

Al igual que en 1982-85, el PCB (que entonces fue parte del gobierno de la hambreadora UDP), intentó arrastrar a la COB detrás del apoyo al gobierno y su política de colaboración de clases con la burguesía. Ocultan que es este mismo gobierno el que alimenta a la derecha con sus concesiones a los empresarios, los terratenientes y el imperialismo, como lo muestra su política de “concertación” hacia la Asamblea Constituyente y el reaccionario Referéndum Autonómico.

Bajo el pretexto de tratarse de un "gobierno popular" como el de la UDP (donde los trabajadores y el pueblo moríamos de hambre bajo una espantosa especulación por parte de la burguesía y funcionarios udepistas), hoy plantean el apoyo al MAS, que engaña a los trabajadores con una "nacionalización" ficticia que deja la parte del león del negocio gasífero en manos de las transnacionales: Habla de dignificación de los trabajadores" mientras se abraza con los empresarios y banqueros como en ORBOL, cuando los trabajadores sufrimos una salvaje dictadura patronal en las fábricas.

Luego de un fuerte debate, esta política de colaboración con el gobierno fue ampliamente rechazada, planteándose sobre la base de la Tesis de Huanuni, que fue el documento adoptado por el congreso, no sólo la necesidad de mantener la independencia frente al gobierno sino, que esta misma independencia sólo puede garantizarse con la construcción de un Instrumento Político de los Trabajadores.

Una resolución progresiva, en manos de una dirección "de compromiso"

Si bien se pudo poner un límite a las aspiraciones masistas de controlar directamente a la COB, esto no es suficiente. Las Tesis de Huanuni presentan varias ambigüedades, aunque establecen un límite a esos intentos y proponen correctamente la necesidad de impulsar la organización sindical del movimiento obrero y la organización política a través de un Instrumento Político de los Trabajadores, independiente de la burguesía así como del gobierno.

Pero esas tareas han quedado en manos de un nuevo Comité Ejecutivo donde varios miembros son pro oficialistas o directamente militantes del MAS. El nuevo Sec. Ejecutivo, Pedro Montes declaró que “La COB no puede ser cogobierno, debe ser independiente”, pero al mismo tiempo dice que “el presidente fue dirigente de los cocaleros y miembro de la COB, ahora debe atender las demandas de su clase” (La Razón, 30 de junio), insinuando una política de independencia formal pero de “presión amistosa” .
Además, desde la COD de Oruro que dirigió en varias oportunidades no impulsó una política que permita dar pasos en la organización independiente.

Lo mismo sucede con otros dirigentes que se reclaman de “izquierda radical”, pero que sólo se posicionan para negociar y presionar al gobierno “desde afuera”, sin comprometerse directamente, pero compartiendo su estrategia de colaboración de clases.
En realidad, se preparan para ser un nuevo obstáculo en el camino de la movilización y la experiencia política de los trabajadores.

Por tal motivo, las resoluciones progresivas votadas en el congreso pueden quedar ahí, en el papel, si las dejamos en manos de las cúpulas dirigentes.

Hacer un bloque por la organización obrera independiente y el IPT

Los sindicatos combativos y clasistas, las y los trabajadores avanzados que no confían en el reformismo del MAS y sus variantes “radicales”, las y los estudiantes y jóvenes que buscan una salida revolucionaria, los grupos de la izquierda que se reclama obrera y socialista, tienen ante sí la responsabilidad de tomar la iniciativa, poniendo en pie un bloque por la organización obrera independiente, que apoye la sindicalización, la solidaridad y coordinación de las luchas, e impulse el IPT. Los mineros de Huanuni y deSan Lorenzo, los trabajadores de SITRASABSA y de SITRATEA, el magisterio urbano de La Paz, la FUL de Cochabamba, debemos dar pasos en la organización de un verdadero Bloque Obrero que tome en sus manos esas urgentes e impostergables tareas.

Por Javo Ferreira