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Editorial

¡La derecha avanza, el MAS le abre el camino, la clase obrera, los campesinos y el pueblo pobre deben intervenir! ¡Huanuni marca el camino!


¡Por un Encuentro Obrero y Popular!
 

El MAS concilia permanentemente con las transnacionales, los terratenientes, las oligarquías burguesas regionales. La derecha encabezada por PODEMOS, los Cívicos, UN y otros, levanta cabeza y avanza aprovechando las concesiones y pactos que el mismo gobierno les ofrece.

Durante los 9 meses precedentes, el gobierno prometió algunas tímidas reformas superficiales, esperando ganar la confianza de la burguesía mientras engaña a las aspiraciones populares con una retórica popular e indigenista que no puede ocultar los acuerdos y concesiones a la burguesía y el imperialismo.

El gobierno habla de “nacionalización” y pacta que el gas siga en manos de las transnacionales. Promete la segunda reforma agraria y acuerda con los terratenientes postergar por 7 años más el “saneamiento de tierras”. Habla de una educación descolonizadora y garantiza los intereses de los empresarios privados de la educación y la Iglesia. Se dice defensor de la coca e insiste en la erradicación forzosa en Yungas de Vandiola. Dice que esta Constituyente amañada y condicionada será “originaria” y pacta mayores concesiones y garantías para la derecha y la “media luna”.

Promete recuperar los recursos naturales y entrega El Mutún. Y así sucesivamente, en todos los terrenos.

.El resultado de esta política de colaboración, conciliación y pactos con la derecha, con el empresariado y la iglesia esta a la vista: la reacción levanta cabeza y avanza, la crisis política y social del país se profundiza.

Los últimos acontecimientos han significado un fuerte desgaste para el gobierno, que busca hacerse aceptable para la burguesía en su conjunto virando cada vez más hacia el “centro de la política burguesa”, es decir, a la derecha, con algunos rasgos populistas y desarrollistas.
Su “doble discurso”, los gestos y la retórica “nacionalista revolucionaria” ya no es suficiente para impedir que sectores de vanguardia avancen más rápidamente en su experiencia política.

Los trabajadores asalariados de Hunauni muestran el camino

El estallido en Huanuni conmovió al país, con un saldo de 16 muertos y decenas de heridos, provocado por el asalto cooperativista-masista que buscaba privatizar el mayor yacimiento de estaño del país, los asalariados del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni (SMTMH), lo derrotaron con su heroica resistencia. También puso al desnudo la profundidad de la crisis nacional y el rol del gobierno.

El salvaje asalto de los cooperativistas sobre Huanuni, tiene sus responsables: Evo Morales y García Linera, que alentaron con su política privatista a los dirigentes cooperativistas enriquecidos que utilizaron como “carne de cañón” a los cooperativistas pobres. Esperaron dos días de violentos combates para que los cooperativistas pudieran tomar el yacimiento. El gobierno, luego de la derrota de sus aliados, se ha visto obligado a dar un giro pragmático, reconociendo el triunfo de los asalariados en Huanuni, pero para mantener su política de acuerdos con transnacionales como en El Mutún o San Cristóbal. El triunfo obrero impuso el respeto a la nacionalización de Huanuni y obligó a una nueva propuesta oficial: incorporar como asalariados a los cooperativistas.

Los mineros de Huanuni mostraron el camino para defender las fuentes de trabajo, con la alianza con los desocupados y campesinos de la región con el bloqueo que logró el convenio de 1500 fuentes de trabajo, para separar a los cooperativistas humildes de las capas adineradas, asimilándolos dentro de una empresa estatal, para pelear por la reactivación de COMIBOL y recuperar los recursos naturales al servicio del pueblo.

Su lucha muestra que con un programa obrero audaz se podrían resolver los angustiantes problemas de trabajo, salario, y progreso para una región entera.
Este gran ejemplo de lucha y organización es necesario generalizarlo y extenderlo a todos los asalariados del país.

La clase obrera ha empezado un lento pero profundo proceso de recuperación sindical desde abajo y en las luchas.

Huanuni es la vanguardia, pero no una isla, pues hay distintos procesos de conflicto en marcha. Es preciso avanzar en el reagrupamiento de las filas obreras, intercambiar experiencias, discutir la situación del empleo, del salario, de la organización sindical y política, impulsar la coordinación de la luchas, y en definitiva, preparar un plan de movilización a nivel nacional que permita enfrentar la ofensiva de la derecha, los empresarios, terratenientes y transnacionales y encarar la lucha por las demandas obreras y populares.

Frente al reformismo impotente del MAS, sólo la clase trabajadora puede dar una salida de fondo a los problemas nacionales y las demandas populares, forjando y encabezando la alianza con los campesinos, pueblos originarios, sectores populares, contra el imperialismo y la burguesía, que es su socia menor en el saqueo del país.
Necesitamos un gran encuentro obrero, campesino y popular para comenzar a encarar estas tareas, que se reúna sobre la base de delegados de base elegidos en asamblea de todas las minas, fábricas, talleres, barrios populares y comunidades.

Los mineros de Huanuni han ganado la autoridad para encabezar su convocatoria. La COB, FSTMB, los sindicatos combativos, deberían impulsar ese llamado. No hay tiempo que perder. Este es el único camino, el de la organización y la lucha.