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Reportaje:

“Un importante triunfo de los trabajadores”

 

Palabra Obrera conversó con el compañero Juan Carlos, simpatizante de la LOR-CI y testigo activo de los acontecimientos que conmovieron al distrito minero de Huanuni y al país en su conjunto, luego de que se produjera la ofensiva masista - cooperativista, lo que dejó un saldo de 16 muertos y decenas de heridos.

Palabra Obrera: Compañero cuéntenos cómo se vivió la situación aquellos días...


Juan Carlos:
en realidad, nadie se imaginaba lo que iba a pasar. Era un día como cualquier otro, todos estaban trabajando normalmente, en las escuelas los estudiantes estaban ensayando para la Fiesta del Rosario, los que habían salido de su punta de trabajo estaban descansando, todo estaba muy normal. A eso de las 10 de la mañana vinieron a avisarme que los “copes” estaban ocupando el cerro. Prendimos la radio y escuchamos el llamado a toda la población para defender el yacimiento. Inmediatamente empezamos a subir a Santa Elena y vimos a los estudiantes salir de las escuelas, por seguridad, la gente empezó a cerrar el comercio y grupos de gente se movían hacia la empresa. Cuando llegamos ya había mucha gente, especialmente mujeres de todas las edades, que habían sido las primeras en movilizarse: Ahí ya se escuchaban fuerte las explosiones en Patiño y Dolores, que están más arriba de Santa Elena.

Es difícil calcular la hora, pero a eso de las 11 o 11 y media de la mañana ya se había hecho retroceder a los “copes” hasta el camino y la cancha. Habremos estado entre dos y tres horas ida y vuelta, peleando en esa zona, hasta que empezó a endurecerse el conflicto. Tuvimos que retroceder hasta la puerta de arriba de la empresa, que da a la cancha, y ahí tratar de aguantar. Con “liwi-liwi” (arrojando dinamita atada a una cuerda) mas o menos los hemos podido contener, aunque ellos también nos tiraban con lo que podían. Mientras tanto los soldados que estaban ahí, tiraban al aire para asustar y que se calmara el conflicto pero sin resultado.

Como el conflicto estaba endureciéndose, nosotros estábamos replegándonos, hasta que sentimos una primer gran explosión en el sector de almacenes de las cooperativas y poco después otra gran explosión que fue la que provocó varias muertes y muchos heridos. A mí y a mis compañeros el impacto por suerte solo nos ha volteado al piso, pero los que estaban más abajo recibieron esquirlas de metal, rocas y piedras que provocaron los heridos. Un pariente mío sufrió amputaciones. En ese momento el combate se calmó ya que había muchos heridos y muertos de todos lados. La calma habrá durado hasta las 19 horas ese día, pero ya los cooperativistas se habían posicionado en Duncan, donde está la carretera a Llallagua, y desde ahí arriba lanzaban ruedas con dinamita y anfo (nitrato de amonio) que rompió las paredes de seguridad que están en el perímetro de la empresa. Esto duró toda la noche, hasta las 15 o 16 horas del día siguiente, cuando las ruedas ya estaban entrando a la empresa destrozando todo, en particular de IESA que es la subcontratista encargada de los trabajos de rampa. A esa altura ya nos estaban tirando hasta con bala y como la situación se iba a poner peor, fue que el gobierno decidió intervenir y calmar el enfrentamiento. Para ese entonces había un control policial estricto en Huanuni, tanto para los que subían a Santa Elena como para los que iban a Dolores, decomisando dinamitas y requisando todo lo que se movía.

PO: ¿A qué crees que se debió todo esto?

JC: Yo creo que Evo Morales era muy conciente de lo que estaba pasando. Sabe que el eje de la FSTMB y también de la COB es Huanuni, y como el eje de las cooperativas también es Huanuni ya que tienen casi 4000 socios, ha dejado medir fuerzas y por eso no ha intervenido, pero debido a la tradición de los asalariados y la importancia económica que tiene el yacimiento, inmediatamente el conflicto dejó de ser un conflicto sectorial o regional y se transformó en un conflicto político que empezó a salpicar al gobierno. Toda la población, no solo de Huanuni sino de Oruro, empezó a manifestarse a favor del sindicato (el SMTMH, Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni), quienes tuvieron el apoyo de los desocupados, comerciantes, e incluso había estudiantes secundarios peleando junto a sus padres. Todo el pueblo de Huanuni salió en defensa de la empresa. Esto mostró la fuerza de la clase obrera.

PO: ¿Cómo evalúas el resultado del conflicto?

JC: Yo creo que ha sido un importante triunfo de los trabajadores, ya que se impidió el intento de los cooperativistas de tomar la empresa y porque con esta defensa se logró preservar el carácter estatal del yacimiento, defendiendo los recursos naturales no sólo de Oruro sino de todo el país. Fue por eso que hubo apoyo de la población. Si se cumplen los acuerdos que ha ofrecido el gobierno, el distrito de Huanuni se va a convertir en la concentración obrera más importante y la vanguardia obrera que es Huanuni se va a fortalecer, pero será un movimiento obrero muy virgen, parecido al de antes del 52, ya que la mayoría de los cooperativistas que van a entrar a trabajar no tienen la tradición y experiencia política por la que sí han pasado los otros trabajadores. Debemos pensar como sembrar para que la levadura del marxismo germine en esta nueva clase obrera que va a surgir en Huanuni. Esa es la clave.

PO: ¿Qué dicen los cooperativistas del eventual ingreso a la empresa como asalariados?

JC: La gran mayoría y con los que pude conversar están felices, salvo un pequeño sector de dirigentes y rescatistas que tienen vetas y hacen trabajar esas vetas ganando mucho dinero, pero la mayoría están de acuerdo ya que muchos son muy humildes e incluso fueron a pelear obligados por los dirigentes que querían apoderarse del yacimiento. Les han amenazado con dejarlos fuera de las cooperativas y para la asamblea que tenían cuando empezó el conflicto los han obligado a presentarse con cargas o anfo para participar.

PO: Para terminar ¿Crees que el periódico Palabra Obrera puede contribuir a esta labor para sembrar el marxismo?

JC: Indudablemente que se reconoce el esfuerzo que se ha hecho tanto en mostrar la situación de Huanuni en todos los números de Palabra Obrera así como el esfuerzo para distribuirlo aquí. Pero me parece que tenemos que hacer más. Tenemos que pensar y planificar cómo hacer para llegar en forma masiva hasta la base, ya que muchos de los periódicos se quedan en los dirigentes y baja poco. Creo que el periódico debería ampliarse un poco más hacia el sector minero, y aunque nosotros sabemos que el problema es esencialmente político y se va a resolver en términos políticos, quizás tendríamos que abordar o habría que hacer propuestas de carácter técnico, más ahora en que se van a incorporar muchos trabajadores y la base quiere saber cómo se va a llevar esto a cabo.