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Lecciones de octubre:

Hace falta un partido revolucionario

 

El sábado 21 de octubre, en la sede de La Casa Obrera y Juvenil se llevó a cabo una charla-debate con motivo de conmemorarse el tercer aniversario del levantamiento de octubre del 2003. Nos propusimos debatir las lecciones de Octubre y qué faltó para vencer; hacer un balance de los 9 meses del gobierno de Evo Morales y reflexionar sobre los acontecimientos de Huanuni; que marcan un punto importante en la recuperación de la clase obrera; qué tipo de herramienta política necesitan los trabajadores.
Expusieron los compañeros de la LOR-CI, Elvio Mamani, Sec. Gral. de SITRATEA, Eduardo Molina, de la revista Estrategia Internacional y Palabra Obrera y Elio Aduviri, miembro de la directiva de SITRASABSA.

Luego de las intervenciones se abrió un rico debate, analizando cuáles fueron las causas de que pese al heroísmo y la voluntad de lucha de los trabajadores, campesinos y el pueblo en general de vencer, siempre el resultado es el mismo: pactos con la derecha, conciliación de clases y postergación de las demandas populares.

Uno de los compañeros asistentes, tuvo el mérito de aportar una importante reflexión histórica sobre la Revolución Rusa, así como también la lucha de clases en nuestro país después del 52, donde la izquierda autodenominada marxista, nunca intentó comprender el problema campesino e indígena. Planteó también un serio interrogante: ¿qué garantiza que el actual proceso revolucionario no termine en una nueva frustración como los anteriores procesos? Otros compañeros contribuyeron al debate.

Resumiendo las mas de tres horas de discusión, nosotros creemos que en realidad, el gran problema de la clase obrera boliviana, y por lo tanto del destino de los diversos procesos revolucionarios que hemos vivido, esencialmente la revolución del 52, la experiencia de la Asamblea Popular del 71 y el proceso bajo el gobierno de la UDP y que culmina en las Jornadas de marzo del 85, fue que tanto la izquierda no marxista como la autodenominada marxista -como el PCB y otros-, llevaron a la clase obrera y a los sectores populares detrás de una estrategia de conciliación de clases con la burguesía nacional.

Así en el 52 llamaron al apoyo “crítico” al MNR y su ala izquierda encabezada por Lechín, luego en el 71 dieron un apoyo tácito a Torres, quien pese a sus discursos nacionalistas se negó a entregar las armas para enfrentar el golpe de Banzer. En los 80, o integraron la UDP o la sostuvieron desde afuera. Durante estos procesos el POR, que dice ser “el” partido revolucionario, fue incapaz de sostener una política independiente e impulsar concretamente el poder obrero, ya que a pesar de su declamación sobre la “dictadura del proletariado” defendía la estrategia del Frente Revolucionario Antiimperialista, de colaboración con sectores burgueses y pequeñoburgueses nacionalistas y se adaptaba a la burocracia sindical lechinista. Así, cayó en graves capitulaciones en los momentos decisivos.

Hoy el MAS, pese a presentarse como algo “nuevo”, intenta repetir el mismo derrotero que condujo a esos fracasos y derrotas al movimiento obrero y campesino. En Octubre del 2003, en las Jornadas de Junio del 2005 y ahora desde el gobierno, contuvieron la movilización buscando conciliar con la burguesía. Aunque se presente como una “izquierda indígena” da la espalda a los campesinos pobres y los pueblos originarios.

Las experiencias del rico proceso de lucha de clases que arranca con la “Guerra del Agua” y tuvo su pico más alto en Octubre confirman y actualizan las lecciones de los procesos revolucionarios anteriores en Bolivia, en América latina y en el mundo. ¿Qué faltó, que sigue faltando para triunfar? Un nuevo partido revolucionario de la clase obrera, que luche consecuentemente contra toda forma de subordinación de la lucha de las masas para colaborar con la burguesía. Necesitamos un partido que tenga plena y absoluta confianza en que la clase obrera y sólo ella puede ofrecer una alternativa frente al orden capitalista, levantando un programa para unir al campesinado, a los pueblos originarios, a las clases medias empobrecidas y los sectores populares de la ciudad, en la lucha contra el imperialismo y sus agentes de la burguesía nativa.
Necesitamos un partido que impulse consecuentemente la autoorganización del movimiento obrero y de masas, a través de Asambleas Populares y otras formas de representación directa de los trabajadores insurrectos en una estrategia de poder obrero y popular.

No hay posibilidad de aplastar a la reacción ni resolver íntegra y efectivamente las grandes tareas democráticas, nacionales y antiimperialistas, sino es mediante la toma del poder por los obreros y campesinos. Un partido revolucionario tiene que basar su acción en la preparación sistemática de esta perspectiva. Pero ese partido aun no existe y no puede formarse espontáneamente ni ser reemplazado por los sindicatos. Hay que construirlo con lo mejor de la vanguardia obrera y la juventud. Hay que ganar para esa tarea a decenas de miles de trabajadores y trabajadoras que recién están haciendo su experiencia con el reformismo masista.

Ese partido surgirá de la fusión entre la vanguardia de la clase trabajadora y el programa socialista del marxismo, alrededor de las lecciones de la lucha de clases nacional e internacional. Lejos de toda auto proclamación como gusta hacer el POR, los trotskistas nos consideramos un destacamento avanzado en el combate por construir ese partido.

¿Por qué unirse a la LOR-CI?

Los militantes de la LOR-CI venimos peleando por este partido desde nuestra constitución hace apenas 6 años.
Contra la práctica rutinaria y cómodamente instalada en la universidad de otros grupos, nos propusimos llegar a los trabajadores y aprender de la vida obrera, junto a SABSA, TOTES, aseo urbano de El Alto, TEA o Huanuni, compartiendo los triunfos y también las derrotas.
Esperamos llegar también a la juventud y la universidad para pelear por una juventud revolucionaria.

Editado y distribuido con el esfuerzo militante, nuestro periódico Palabra Obrera alienta la organización obrera independiente y difunde las ideas socialistas revolucionarias entre jóvenes y trabajadores.

También impulsamos la utilización de la legalidad y las elecciones como una tribuna para la lucha por la independencia de clase y la difusión de las ideas revolucionarias.

La lucha obrera no puede ser sólo nacional sino que hace falta unir a los trabajadores de todo el mundo para desterrar al imperialismo de la faz de la tierra. Por ello, junto a grupos hermanos de varios otros países de América Latina y Europa integramos la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional.

Todo ello, con el objetivo de construir ese partido revolucionario que se necesitará para vencer. Hoy sólo nuestro grupo levanta consecuentemente una política obrera revolucionaria y busca ayudar a la vanguardia obrera y la juventud avanzada a prepararse para los grandes combates que inevitablemente traerá la lucha de clases, para que el proceso revolucionario abierto en el 2003 y momentáneamente desviado por el MAS no termine en otra derrota, sino en el triunfo de obreros y campesinos.

Para luchar juntos por construir ese partido es que los invitamos a usted compañera y compañero, a sumarse a los Círculos de Palabra Obrera y comenzar a militar junto a nosotros.

Por Javo Ferreira