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Polémica con la izquierda

El proceso revolucionario en Bolivia y el centrismo(*) de origen trotskista


Por Javo Ferreira
 

El levantamiento de Octubre ha abierto una interesante discusión sobre las características del proceso abierto y de las tareas de los revolucionarios no solo en esos agitados días sino en los meses y años venideros, así como sobre varios problemas programáticos y políticos de primer orden. Esta discusión en varias corrientes revela una profunda incomprensión de las tareas y desafíos así como su adaptación a la burocracia sindical y las formas de organización sindical existentes. Nos referimos al Partido Obrero Revolucionario de Guillermo Lora, a la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) y su pequeño grupo en Bolivia, el Movimiento Socialista de los Trabajadores, el Partido Obrero de Argentina y otras organizaciones que a través de Internet desarrollaron sus puntos de vista como El Militante.




Primera parte
Octubre y el centrismo

1. ¿Qué fue octubre?

El primer elemento que aparece en la polémica esta dado por el análisis y la apreciación que se tiene de los acontecimientos de octubre. Una definición precisa y lo más científica posible de qué fue octubre, y por tanto de qué tareas se plantean durante y luego de los acontecimientos no es un ensayo académico sino un problema de primera magnitud para elaborar una política correcta. La precisión y la comprensión profunda que buscamos de los acontecimientos tampoco esta guiada por un espíritu de diferenciación sectaria, propia de pequeños cenáculos satisfechos de una practica meramente “testimonial”, sino que para los revolucionarios que apasionadamente buscamos un canal para soldar el marxismo revolucionario a las nuevas generaciones de obreros, comprender los ritmos, limites y potencialidades del proceso abierto tienen una importancia excepcional sino se quieren cometer errores que aborten la posibilidad de construcción de una genuina dirección revolucionaria en Bolivia e internacionalmente.

Como explicamos en los artículos anteriores, hemos definido a los acontecimientos de octubre como un gran levantamiento nacional en cuyo epicentro se produjo una insurrección espontánea, que golpeó profundamente al estado burgués, pero que no logró quebrar el núcleo de la institucionalidad burguesa como fue el ejército e incluso desbaratar el actual régimen de “democracia pactada” que ha caracterizado las dos ultimas décadas.

El régimen y el conjunto del andamiaje estatal sufrieron un duro golpe ante el empuje de la insurgencia de las masas obreras, campesinas, indígenas y populares. La huida de Sánchez de Losada y sus ministros, fue experimentada como un importante triunfo por los sectores movilizados. Octubre abrió un nuevo proceso revolucionario.

Sin embargo, Octubre abrió el proceso de la revolución boliviana, pero no la revolución misma (como la revolución de abril de 1952) pues el movimiento de masas, a pesar de sus logros simbolizados en la huida de Goni y sus ministros, no logró derribar el régimen, desarticular a sus fuerzas armadas ni abrir una fase de dualidad de poderes y lucha directa por el poder (como la que abrió la revolución de febrero de 1917 en Rusia, resuelta con el triunfo de la insurrección en Octubre).

La clase dominante sufrió una enorme conmoción, pero recuperó la iniciativa política a través del recambio con Mesa e intenta desplegar una política de reacción democrática para contener y desviar el desarrollo del proceso revolucionario. Las corrientes con las que polemizamos han caído en un completo impresionismo, que les impide evaluar adecuadamente los ritmos y contradicciones del proceso, y plantear correctamente ante la vanguardia obrera las tareas, peligros y desafíos que hay que enfrentar.

El POR

En el caso del Partido Obrero Revolucionario de Guillermo Lora, es realmente difícil encontrar aunque más no sea una aproximación seria a la caracterización de los acontecimientos de octubre. Desde el año 1986 Lora y sus amigos han evaluado la situación boliviana, durante década y media, como revolucionaria. No es de extrañar que los cambios cualitativos que significaron primero la “guerra del agua” en 2000 y la crisis nacional de septiembre del mismo año, así como las jornadas de febrero y octubre del año pasado, sean “irrelevantes”, tan sólo son episodios de esa “permanente” situación revolucionaria. Quien no puede distinguir entre los momentos de asenso y retroceso del movimiento de masas, quien no puede reconocer la diferencia entre victorias y derrotas, situaciones distintas que reclaman tareas y orientaciones evidentemente distintas, en realidad no se prepara para cumplir ningún papel en los destinos de la clase obrera. La ausencia de definiciones precisas y de caracterizaciones que permitan orientar a la vanguardia en situaciones tan cambiantes como las que estamos viviendo en los últimos tres años obedece en realidad a que el POR tiempo ya que se ha convertido en una secta estéril desde el punto de vista político y explica también el horrible papel desempeñado durante las ultimas crisis nacionales como veremos en las líneas siguientes.

LA LIT-CI y el “marxismo de manual”

La LIT-CI y su grupo en Bolivia, coherentes con la visión de Octubre como revolución en el sentido más específico del término, en su última publicación, de diciembre del 2003, escriben “El gobierno de Carlos Mesa, es un gobierno producto de una insurrección victoriosa y por eso más débil que el anterior. Un gobierno kerenskista” [1]. Esto, para justificar una adaptación de manual de de la consigna de ¡paz, pan y tierra! de los bolcheviques, afirmando ¡por gas, trabajo y tierra!.

En esta comparación mecánica y por tanto reducida a una abstracción, entre el octubre boliviano con el febrero ruso del 17, se han olvidado de un “detalle” de suma importancia y es el que se refiere a que luego de la revolución de febrero en Rusia, si bien la clase obrera aun no había tomado el poder, había logrado desarticular y quebrar el ejército y toda la institucionalidad estatal, que la clase obrera y el movimiento campesino con los soviets estaban poniendo en pie los órganos de poder, y que el enfrentamiento decisivo entre revolución y contrarrevolución era una cuestión de meses, como finalmente sucedió.

Es indudable que el gobierno de Carlos Mesa es profundamente mas débil que su predecesor, sin embargo afirmar que se trata de un gobierno kerenskista no solo que no tiene ningún asidero sino que impide comprender, por ejemplo, la fortaleza relativa que gracias a la tregua en curso, cuenta el gobierno de Mesa. Una visión sensata de la situación, no habría llevado a El Militante [2], la LIT-CI, y otros grupos a anunciar por todos los medios disponibles la “inminencia” de un tercer levantamiento durante enero y febrero, cuestión que evidentemente no sucedió, e incluso estarían mejor preparados para explicar porque fracasó el llamado a la Huelga General de la COB durante el miércoles 11 de febrero, y cómo preparar la lucha efectivamente hoy contra el gobierno de Mesa y sus planes.

El PO de Argentina

Seguidamente, el Partido Obrero de Argentina [3], despliega una lógica bastante particular ya que mientras habla de “la revolución boliviana” complementa esto con la versión de que el asenso de Mesa fue producto de un golpe de “contrarrevolución democrática” y por lo tanto este gobierno es... “más fuerte que el anterior”, Afirman que “Para abortar esta perspectiva - la de una victoria histórica de los explotados bolivianos - se puso en marcha un golpe de Estado de características democratizantes que, desprendiéndose del lastre de Sánchez de Losada, diera una "salida constitucional" al régimen político y social. La cabeza ideológica del golpe democratizante, y su principal organizador, fue la Iglesia. La curia boliviana fue la primera "institución" del poder establecido en pedir la "salida" de Sánchez de Lozada. Le siguió la prensa: "El presidente debe renunciar", decía, "dentro de la legalidad constitucional y en respeto al orden sucesorio". Luego se sumaron los empresarios, defensores de Goñi hasta último momento, y miembros de las organizaciones de derechos humanos. Los militares asintieron con su silencio. El operativo golpista fue apoyado por los enviados de Lula y Kirchner y por la propia embajada norteamericana, convencida por la fuerza de los hechos de la inviabilidad de la permanencia de Sánchez de Lozada en el poder” y más adelante “No es cierto que el gobierno de Mesa sea un gobierno débil, incluso más débil que el de Sánchez de Lozada. La demostración obvia es que logró desarmar la rebelión popular y puso a todo el mundo detrás suyo, incluidos los antiguos opositores”. Es decir que un gran levantamiento insurreccional tiene como resultado un gobierno burgués más fuerte. En estas contradicciones se diluye la relación de fuerzas establecida entre las clases, asumen una importancia desproporcionada las combinaciones superestructurales que puedan llevar a cabo la burguesía y las direcciones burocráticas.

Pero, ¿cuál es el motivo de semejantes equivocaciones? La raíz metodológica de estos errores hay que buscarla en el optimismo “alegre”, muchas veces irresponsable, que alienta a diversas organizaciones del centrismo y que tiene como base de análisis un vulgar objetivismo, que solo ve luchas, luchas y más luchas, pero es incapaz de comprender cuales son los limites objetivos y subjetivos de esas luchas, que se niega a ver el conjunto de contingencias opuestas al desarrollo del proceso y que llevan a intentar hacer encajar una realidad nueva, rica en nuevos y complejos fenómenos políticos y sociales en “recetas de manual” -mal aprendidas por cierto- de la revolución rusa.

2. El problema de los órganos de poder

Antes, durante y después de octubre nuestra pequeña organización propagandizó y agitó la necesidad de desarrollar órganos de poder obrero y popular. Presentamos distintas formulaciones tácticas de esta necesidad vital del levantamiento revolucionario. Primero, como Coordinadora nacional, retomando la experiencia de la Coordinadora de la Guerra del Agua en Cochabamba durante el 2000. Luego, cuando el Ampliado de la COB en Huanuni votó la conformación de Comités de Huelga y Movilización en los departamentos, insistimos en la necesidad de efectivizarlo. Finalmente, planteamos la necesidad de impulsar una Asamblea Popular, basada en delegados de base con mandato de asamblea de todos los sectores, sindicalizados y no sindicalizados, del campo y la ciudad, apoyándonos en que la cuestión de la Asamblea Popular (tomando el antecedente de 1971) comenzaba a ser discutida en los ámbitos sindicales y en la COB. Ninguna otra organización de las que se reclama trotskista en Bolivia ha mantenido una política seria y sistemática de desarrollo de órganos de poder obrero y popular. Tratamos así de expresar y combatir por una estrategia de poder obrero y popular, vale decir, soviética, sin la cual no hay política trotskista.

El abstencionismo sindicalista del POR

El Partido Obrero Revolucionario dirigido por Guillermo Lora, repartió miles de pequeños panfletos en la ciudad de La Paz que tenía como eje central que “el gas será nuestro solo cuando impongamos el gobierno obrero y campesino”. Cualquier marxista mas o menos serio no puede negar la veracidad de semejante afirmación en un sentido histórico y general, pero en un sentido político, inmediato, esta era la peor forma de abstenerse de intervenir con una orientación independiente en una de las mayores crisis de las ultimas décadas. ¿La COB tenia que tomar el poder? ¿Había que coordinar las Juntas Vecinales? ¿Los comités de huelga votados en el ampliado de Huanuni no deberían haber sido impulsados? ¿Qué instituciones, en síntesis, había que crear, que fueran el equivalente en Bolivia de los soviets, es decir, consejos de obreros y campesinos democráticamente organizados?

Es inútil buscar respuesta concreta a estos problemas en los materiales y la agitación del POR durante y después de Octubre. Loss organismos dirigidos por el POR no hicieron nada por impulsar la conformación de Comités de Huelga y movilización votados en Huanuni ante la inacción de los dirigentes de la COB, esterilizando así, políticamente, la acción que podría haber desplegado desde la Federación de Trabajadores del Magisterio Urbano de La Paz, la Federación Universitaria de Cochabamba y algunos centros de estudiantes y sindicatos de menor importancia.

El POR afirma una y otra vez que los órganos de poder serán creación de las masas. Con este latiguillo prohíbe tomar cualquier iniciativa para impulsar ningún tipo de organización superior a los sindicatos existentes.

El POR publica un “balance” en Masas nº 1876 donde afirma que “los cabildos son formas elementales de los soviets, que son las formas organizativas y de acción durante la lucha hacia el gobierno futuro...” Pero decir que los cabildos vendrían a cumplir el papel de los soviets en forma elemental es la mejor manera de no pelear por los mismos. Todo aquel que conozca aunque mas no sea parcialmente el funcionamiento de los cabildos, sabe que incluso sus resoluciones mas progresivas pueden ser pisoteadas al no existir una forma de organización y representación estable de las masas en lucha. Al disolverse el cabildo, nuevamente el control de las decisiones vuelven a manos de los cuerpos dirigentes de las organizaciones sindicales que en la mayoría de los casos no reflejan fielmente el estrado de animo y la voluntad de lucha de las masas movilizadas.

Finalmente, luego de varios meses desde octubre esta organización continua con un abstencionismo vergonzoso. Por ejemplo, se oponen a la lucha por imponer una Asamblea Popular que se convierta en el instrumento de la clase obrera y el movimiento de masas para organizarse y discutir que salida necesita el país bajo el argumento que sectores burocráticos levantan esta consigna, para refugiarse únicamente en llevar adelante la practica sindical que ha caracterizado a esta corriente durante décadas y que se traduce en el intento de organizar pequeñas luchas sectoriales y estudiantiles sin darles una perspectiva concreta, es decir, sindicalismo y no política revolucionaria desde los sindicatos.

El POR opina que la inmolación de Picahuri “prueba que los oprimidos y explotados se lanzan a consumar la revolución social y a instaurar la dictadura proletaria” [4]. Sin embargo, pese a esta apreciación, los militantes del POR oponen una cerrada resistencia a la consigna de Asamblea Popular y a cualquier formulación de carácter táctico que de pasos reales hacia la creación de un organismo de tales características. Plantean que los órganos de poder son creación exclusiva del movimiento de masas y que no pueden surgir “de la cabeza de nadie”. Que hay que limitarse a esperar y descubrir cuales son los organismos que las masas van creando en el transcurso de su lucha y movilización, lo que será el momento previo a la insurrección y a la toma del poder. Todo para justificar el abstencionismo y espontaneísmo más burdos.

Finalmente sobre esa afirmación que no corresponde a los revolucionarios proponer formas concretas de organización ya que esto dependería exclusivamente de las masas, Trotsky en líneas siguientes afirmaba: “bajo la presión de las masas, las cuestiones practicas de la construcción de soviets, del modo de representación, de fechas y modalidades de elección, etc., pueden y deben convertirse en objeto de un acuerdo, no solo de todas las fracciones comunistas entre ellas, sino también con los sindicalistas y socialistas que acepten colaborar en la creación de las juntas (soviets N de R). Los comunistas ni que decir tiene, se presentaran en todas las etapas de la lucha con la bandera desplegada.” [5] ¿puede haber una diferencia mas clara y tajante entre lorismo-centriismo y el trotskismo?

El respeto desplegado por el POR a las formas de organización establecidas, su negativa a luchar por la sovietización de la COB en décadas pasadas y finalmente su negativa a pelear por el desarrollo de formas de organización democrática de masas en la actualidad, implica una renuncia a combatir seriamente a las distintas variantes de reformismo sindical y por lo tanto, a combatir por una verdadera dirección revolucionaria para la COB y los sindicatos.

Vemos pues que el embellecimiento por parte de los morenistas [6], El Militante y otros de la dirección de la COB y su negativa objetiva a pelear por órganos soviéticos se complementa simétricamente con la visión del POR: los mismos ya existen y es en última instancia los dirigentes los que impiden el gobierno obrero y campesino, quedando de esta manera la vanguardia impotente para enfrentar este fatídico destino, o condenada a esperar que nuestros amigos del POR crezcan, como vienen afirmando en seminarios y publicaciones hasta convertirse en la “dirección física” del movimiento de masas y consumen la revolución, eso si, hay que esperar que crezcan respetando los mecanismos electorales de los sindicatos actuales.

A 5 meses de octubre: el ampliado de Huanuni de abril y la bancarrota del “centrismo”

Luego de casi seis meses de los acontecimientos de octubre y de desgaste de la tregua que las direcciones sindicales y políticas del movimiento de masas le dieron al gobierno de Carlos Mesa, la polarización política esta en aumento. Contribuyen a esta situación la subordinación abierta y descarada del gobierno a los intereses de las capitalizadas y en particular al de las petroleras. La eventual suscripción del contrato de venta de gas con Argentina, que dejaría 20 millones de dólares para el país mientras las petroleras en concepto de explotación y exportación se llevarían la suma de 600 millones de dólares amenaza reabrir nuevos y violentos procesos de lucha.

Es en este marco que se llevó a cabo el ampliado de la COB en el distrito minero de Huanuni. La importancia del mismo no es necesario subrayar, no solo por la precaria situación política sino por el escenario en que el mismo se desenvolvió. El ampliado estuvo teñido de retórica “revolucionaria”: “preparar el levantamiento”, “hacia el segundo octubre”, “preparar la insurrección y la toma del poder por parte de la COB” y otras del mismo o mayor calibre. El marco en el que se desenvolvían las propuestas de los distintos sectores era la preparación de jornadas de protestas desde mediados de abril hasta la iniciación de un verdadero plan de lucha que debería iniciarse el 1 de mayo. ¿Cuál fue el papel del POR? Esta corriente intervino en varias oportunidades a través de miembros reconocidos de la misma. A diferencia del conjunto de la burocracia y de sectores reformistas, el POR planteó correctamente, severas criticas a las declaraciones de Solares de exigir el adelantamiento de las elecciones y posteriormente realizó una magistral cátedra, por parte de la profesora Vilma Plata sobre la crisis de las fuerzas productivas que afectaba al país. Acto seguido se “estrelló” contra la propuesta formulada por nuestra organización [7] de llamar a un encuentro de delegados obreros y campesinos para discutir todas las medidas para poner en pie una Asamblea Popular, con el argumento que “los órganos de poder son creación espontánea de las masas” y por lo tanto no se puede plantear ninguna tentativa en este sentido. Ante la exigencia del ampliado de cuál era la moción concreta que planteaba, nuestros amigos del POR afirmaron que lo que correspondía era la lucha por el “gobierno obrero y campesino” mediante el inicio de movilizaciones unitarias sobre la base de las “reivindicaciones inmediatas” mediante un pliego único y que el Comité Ejecutivo de la COB debería abstenerse de negociar sectorialmente las diversas demandas. Si los reformistas planteaban que había que iniciar medidas de lucha a mediados de abril, aunque esto se llevara a cabo sin preparación y organización de las bases, los centristas del POR coincidían plenamente con estos señores. ¿Cuál era la diferencia entre el reformismo y los loristas? Que estos últimos afirmaban el gobierno obrero y campesino. La intención es evidente: convencer de que esta es la única salida. Su objetivo no es superar la lógica de presión de sectores de la burocracia y el reformismo sindical apoyándose en las bases movilizadas y organizadas sino llevara hasta el máximo posible. Vemos pues como el reformismo y el centrismo [8] mas allá de las diferencias retóricas, terminan coincidiendo, oponiéndose ambos a permitir el desarrollo de instancias democráticas de los trabajadores de base y preservando las estructuras sindicales existentes tal cual son.

Los honestos militantes del POR deberán ajustar cuentas con la estrategia, programa y política con la organización que durante mas de 60 años uso y abuso de las banderas de trotskismo. Consideramos que ha llegado la hora de poner en pie una representación más decorosa del marxismo revolucionario, es decir del trotskismo, en Bolivia.

¿La COB órgano de poder? O adaptación a las direcciones existentes

Luego de las Jornadas de Febrero, se aceleró un proceso de renovación sindical que ya se había manifestado en las elecciones al SMTMH [9] y en los anteriores congresos de la FSTMB [10]. Esta renovación sindical, que luego se expresaría al interior de la COB con un inconfundible giro a izquierda, estaba expresando que luego de dos años de importantes combates que se iniciaron con la guerra del agua en Cochabamba en el 2000, las viejas direcciones abiertamente colaboracionistas ya no eran funcionales al nuevo estado de animo que imperaba en las bases obreras y populares. Era evidente que este giro implicaría un fortalecimiento relativo de la COB que se manifestaría durante las jornadas de octubre. La pregunta que surge, es si durante estos acontecimientos la COB había llegado a convertirse un verdadero órgano de poder de los trabajadores y por consiguiente de hacerse cargo del poder y de la construcción de un nuevo tipo de Estado, un Estado de los trabajadores..

La LIT-CI afirma de hecho que sí. Califica a la COB como órgano de poder, y agita la consigna ¡todo el poder a la COB! olvidando de esta manera la lucha concreta para que surgieran verdaderos órganos de poder. El MST boliviano afirma lo siguiente: “ (...) Y cuando los trabajadores con gran esfuerzo, han avanzado en la tarea de recuperar su COB, vuelven a surgir nuevamente los Lechines del pasado, que con uno y otro argumento niegan que la COB, pueda ser un órgano para la toma del poder. Cuando fue ésta la que convocó a la Huelga General por la caída de Goni, y por su convocatoria se movilizaron incluso sectores que no están afiliados, como las juntas vecinales, pero que en el último ampliado nacional pidieron ser parte de la COB.”

Distintas organizaciones se obstinan en señalar que la revolución boliviana de octubre no dio órganos de poder, porque no surgieron los Soviets. Creemos que es un grave error ya que no comprenden que en Bolivia a diferencia de otras revoluciones el órgano de poder es una Central Obrera que unifica a todos los sectores en lucha.

Es cierto que la COB necesita seguir fortaleciéndose, pero eso no niega que hoy es el organismo de doble poder que se dotó la revolución boliviana” [11]

Es cierto que la COB actuó como un referente político indiscutible durante los acontecimientos de octubre. Este rol de referente cumplió un valioso papel en unificar mediante el método de la huelga general indefinida y el bloqueo de caminos y en dotar de un norte político -¡abajo Goni!- a la bronca que explotaba por doquier producto de las reiteradas matanzas del gonismo y que tenían como resultado la generalización y profundización del movimiento. [12]

Pero una cosa bastante distinta era ser la expresión orgánica del movimiento de masas. Nos referimos a que en el seno de la COB, no estaban contenidos ni expresados orgánicamente los distintos sectores en lucha, quienes se vieron obligados a usar y convertir otro tipo de instituciones como fueron las juntas vecinales alteñas en instrumentos de organización y lucha. Así por ejemplo podemos ver que luego de la insurrección alteña del 12 y 13 de octubre la COB convocó en esa semana a dos ampliados de emergencia. En el primero no se encontraban mas de treinta o cuarenta organizaciones sindicales, y el segundo tuvo que ser transformado en una apresurada conferencia de prensa ante la inexistencia de delegados. ¿A que se debe esto? Si prescindimos un poco del marxismo de manual al que nos tienen acostumbrados nuestros interlocutores y tratamos de ver cuales han sido las transformaciones de la clase obrera boliviana podremos ver que existen decenas de miles de trabajadores que, producto de la libre contratación, de la precarización del empleo, no se encuentran representados ni expresados en el seno de la central y de los sindicatos [13]. Pero estos trabajadores encontraron un puesto en la organización de las barricadas y de sus respectivas juntas vecinales. Así mismo, existen varias organizaciones sindicales que a diferencia de las décadas previas a los 80’ se encuentran por fuera de la central, y que durante octubre se vieron obligadas a salir a las calles sin significar esto que reconocieran la autoridad de la COB y aceptaran la disciplina necesaria para poder hablar de un verdadero órgano de poder.

El doble poder embrionario que objetivamente emergió tuvo esencialmente una carácter territorial y se nucleaba alrededor de las asambleas de los barrios y de las juntas vecinales. Este doble poder por ende no gozaba de ningún elemento centralizador, estaba diseminado en las casi 560 juntas vecinales alteñas y esta va a ser la causa que luego de octubre, estas instituciones volvieran fácilmente a sus labores de administración y ejecución de obras de carácter municipal.

¿Podía la COB haberse convertido en un verdadero órgano de poder? Si, pero para eso era necesario sostener una política que como mínimo efectivizara los comités de huelga locales, regionales y departamentales que había votado el ampliado de Huanuni, que buscara la coordinación y centralización democrática de las juntas vecinales [14], que pusiera manos a la obra en formalizar los comités de autodefensa y las milicias que espontáneamente apuntaban a surgir al calor de las barricadas, que incorporara a los miles y decenas de miles no sindicalizados que se volcaban a la lucha, que asumiera formas de democracia directa. Los dirigentes de las distintas federaciones y de la central sindical no movieron un dedo en este sentido durante todo el desarrollo de la crisis. Era necesaria una política que lejos de embellecer las debilidades de la central las combatiera buscando dar una expresión orgánica y democrática al amplio movimiento de masas en lucha. De haberse formalizado nuevas instituciones de frente único de las masas para la lucha sobre el principio de la democracia obrera, naturalmente la COB y los sindicatos hubieran jugado un papel central en su constitución. La COB no se constituyó en tal órgano de poder durante octubre y es insostenible afirmar que lo sea hoy. .

No negamos que al calor del combate y del desarrollo de nuevos y más agudos acontecimientos revolucionarios, viejos organismos puedan convertirse en expresiones del poder obrero como fueron la COB y los sindicatos mineros en la revolución del 52’ y en los subsiguientes procesos revolucionarios de nuestro país. Sin embargo la lucha por la sovietización de los mismos es clave para poder derrotar a las direcciones conciliadoras del movimiento de masas.
Cuando hoy, a varios meses de octubre, el MST formula como política la necesidad de un congreso de la COB, y rechaza cualquier otra formulación que rompa los estrechos marcos organziativos de la central (como puiede ser una Asamblea Popular) no quiere ver que aunque un Congreso podría cumplir un papel progresivo de organización, continuaría sin expresar y representar a los miles de asalariados que hoy se encuentran fuera de la central y que cumplieron un papel destacado en los bloqueos, las barricadas, y finalmente en la insurrección de octubre, para no hablar de los cientos de miles de campesinos e integrantes de los sectores populares que no están efectivamente organizados en la COB.

Así mismo, olvidan que de darse este congreso por el cual pelean, los mismos se rigen por los mecanismos de representación y elección sindical actualmente vigentes, es decir, el voto secreto e individual que diluye a la vanguardia de la clase obrera en sus sectores mas atrasados y que de ninguna manera se acerca a los mecanismos de democracia obrera -vale decir soviéticos- de representación basados en la revocabilidad y el mandato de las asambleas de base, único funcionamiento que permitiría hacer pesar la experiencia y autoridad conquistada por la vanguardia y desplazar a los sectores conciliadores de los sindicatos, federaciones, confederaciones y finalmente de la misma entidad matriz.

3. La política hacia la policía y las FF.AA

Los acontecimientos de octubre pusieron al orden del día la cuestión militar y el armamento de los trabajadores y el pueblo frente a la brutal represión gonista. Estamos orgullosos de las masas que con los pocos elementos que contaban, y pese a sus direcciones, hicieron maravillas durante estas jornadas desplegando su espontaneidad y creatividad.

Una de las lecciones fundamentales de Octubre es la necesidad de una política militar revolucionaria sistemática. Sin ella no se podrá preparar a la vanguardia obrera y popular para nuevos estallidos de guerra civil como los que muy probablemente teñirán el proceso revolucionario en los próximos años. Nuestra organización agitó la necesidad de poner en pie organismos de autodefensa -comités de vigilancia, piquetes, etc.- en el camino de desarrollar las milicias obreras y campesinas. Planteamos también la necesidad de una política hacia la base del ejército y la policía para quebrara la disciplina y romper su cohesión interna y contra las posiciones de la COB y casi toda la izquierda, denunciamos el rol que se les concedía a los “patriotas” Mayores Vargas, Tte. Cnel. Ugarte, etc, para que hablaran al movimiento de masas en Ampliados y movilizaciones.

Sin embargo las corrientes que se reclaman revolucionarias no estuvieron a la altura de los problemas y tareas planteadas.

La ausencia de una política militar independiente

En Bolivia, la adaptación a las institucions más reaccionarias del estado burgués: el Ejército y la policía, ha sido convertida en norma programática por el POR boliviano.

Como subproducto de su adaptación al MNR en el 52’ y el mito creado de que la acción conspirativa de los carabineros durante la revolución demostrarían que el ejercito y la policía boliviana obedece a leyes “excepcionales” que las hacen permeables a la propaganda marxista revolucionaria. Sobre este presupuesto [15], Lora erigió la “teoría”, de que a las instituciones armadas bolivianas se las puede quebrar verticalmente, es decir, ganando todo un sector de la oficialidad joven sobre la base de la propaganda sistemática. Con este armazón desplegó la política de “Vivo Rojo”, tratando de “convencer” a un sector de la oficialidad “joven y patriota” de las ventajas del socialismo. Durante el levantamiento de Octubre, esta concepción llegó al extremo que en la ciudad de La Paz luego de la masacre y posterior insurrección alteña, los militantes poristas en los cabildos llamaban a las instituciones armadas -léase bien a las instituciones y no a la tropa- a dar vuelta sus fusiles.

En un volante repartido por el Comité Regional de Oruro de esta organización durante el 13 de octubre y abordando la cuestión militar, en el punto 3 se puede leer: “el éxito de la actual lucha depende de que las masas movilizadas logren armarse de inmediato con sus propios medios e iniciativas y mediante la conquista política de los jóvenes oficiales, sub oficiales, y clases del ejercito y la policía para que vuelquen sus fusiles contra la burguesía vende patria, armen al pueblo y se integren a la revolución social para implantar el gobierno de obreros, campesinos, soldados y pueblo” [16]. Pero, lo que olvidan estos compañeros, es que el movimiento de masas intentó armarse como pudo, que no existieron instructivas ni recomendaciones especiales de ningún organismo sindical y que lamentablemente las organizaciones sindicales que dirige el POR, como el magisterio paceño, o donde podrían tener influencia como en el Alto, tampoco se pusieron a la cabeza de esta primordial tarea. La apelación a las FF.AA. en cuanto tales suele combinarse con el espontaneísmo abstracto del “¡Bolivianos, armarse!”. ¿Cómo, en qué organismos, etc.? no interesa al POR.

En Masas del 2 de mayo del presente, esta organización reproduce una carta de agradecimiento dirigida a Guillermo Lora de julio de 1984 de nada menos que del comando en jefe de las FFAA de la Nación, firmada por el general de brigada Raúl Ramallo Velarde, por un seminario dado a la institución militar [17]. La reproducción no es casual en momentos en que la perspectiva de nuevos levantamientos populares y contragolpes militares esta flotando en el ambiente y por lo tanto la cuestión del armamento y que política tener hacia las FFAA y la policía volverá a ocupar espacios destacados para las corrientes de izquierda. Es un guiño a las instituciones represivas y otro guiño a los sectores populares para sembrar confianza en estas instituciones represivas.

Obedece a una concepción que considera a las instituciones represivas del estado como una universidad o una fuente de trabajo más. Particularmente a nosotros, los marxistas revolucionarios, nos daría vergüenza recibir halagos de la institución responsable de tantos asesinatos y masacres vertidas a los trabajadores y al pueblo boliviano a lo largo de su historia.

Esto, sin embargo se agrava, ya que deposita confianza en que las instituciones armadas pueden quebrarse solo sobre la base de la propaganda.

Las lecciones que tenemos de Lenin, Trotsky y de todas las experiencias revolucionarias que conocemos del siglo XX, se basan en las acciones independientes del movimiento obrero y de masas. Es decir, que tanto el ejército y en casos excepcionales la policía, pueden quebrarse solo por la acción violenta, organizada y revolucionaria del movimiento de masas. Depositar confianza simplemente en la propaganda hacia la oficialidad o en la acción espontánea de las masas, liquida al partido como vanguardia comunista, como organizador del movimiento de masas y finalmente como artífice ultimo de la revolución proletaria. Lenin afirmaba que “todo movimiento verdaderamente popular” produce “inevitablemente... la vacilación de las tropas”, pero que “el cambio de frente” de éstas no es “un acto simple, único, resultante del convencimiento”, sino el fruto de una “verdadera lucha por ganarse el Ejército” [18]. Esa lucha es imposible, según Trotsky, sin “la milicia obrera” que “con el apoyo de toda la clase... deberá derrotar, desarmar y aterrorizar a las pandillas de bandidos de la reacción y franquear el camino hacia la fraternización revolucionaria con el Ejército” [19].

El Militante: de la adaptación política frente a la burocracia sindical, al semipacifismo

En el segundo caso, es decir en la adaptación política a las instituciones armadas, el resultado es similar y en casos como en El Militante, afirmar que Dada la situación actual, existe la posibilidad de transferir pacíficamente el poder, o con una violencia mínima. Pero las vacilaciones sólo sirven para dar tiempo a la reacción para que se reagrupe y reorganice, haciendo inevitable un futuro más sangriento.” [20] (El Militante en Octubre) es caer en un vulgar semipacifismo. ¡En octubre, tras el violento estallido de guerra civil que precedió la caída de Goni, decir esto! Estas afirmaciones de Alan Woods y su corriente lindan con el vulgar reformismo, y sólo pueden contribuir a desarmar a los trabajadores y el pueblo frente a las amenazas de guerra civil, golpes militares, nuevas masacres, que la burguesía estará dispuesta a llevar a cabo. Por otra parte, encubre el papel de las direcciones sindicales en su negativa a organizar la autodefensa de masas ni centralizarla, y mucho menos, a darle permanencia a los elementos de autoarmamento logrados por las masas.

Naturalmente, esta posición no es “inocente”. Le hace el juego a la política de las direcciones que no quieren enfrentar ni quebrar a las FF.AA. y la policía, sino ganarlas para su política de colaboración de clases. Luego de los acontecimientos de febrero, el desarrollo de una estrategia frente populista, que deposita confianza en sectores de la oficialidad militar y policial adquirió considerable fuerza. Importantes sectores de la COB y de diversos organismos sindicales y sociales durante los acontecimientos de octubre daban un especial énfasis a “convencer” a las instituciones armadas que la lucha emprendida no era contra ellos, e incluso esperaban que se produjera un levantamiento de estos sectores que pudiera preparar una salida de fuerza de “izquierda” y “popular”, similar a la intentona llevada adelante en Ecuador por Gutiérrez en enero del 2000. La devaluación por parte del POR, de El Militante y otros que se reclaman trotskistas en la formulación de una política militar independiente, así como la negativa a combatir la política de los dirigentes sindicales que llaman a depositar confianza en sectores de la institucionalidad, se convierte no solo en una capitulación política sino en una adaptación estratégica a una de las variantes frente populistas que la burguesía utilizará para evitar el camino de la revolución socialista y del poder obrero.


Segunda parte
La cuestión de la Asamblea Constituyente y la lucha por el Gobierno obrero y campesino

“Las cuestiones de las consignas democráticas, la utilización de las elecciones y luego de las Cortes, son cuestiones de táctica revolucionaria, que están subordinadas a la cuestión general de la estrategia. Pero las formulaciones estratégicas más acabadas no valen para nada, si no se encuentra en cada momento una solución táctica para ellas.”

Por un manifiesto de la Oposición sobre la Revolución Española (Trotsky, Carta al S.I., 18 de junio de 1931)

Nuestra organización ha venido sosteniendo la necesidad de luchar por imponer una Asamblea Constituyente revolucionaria durante los últimos meses (en otro artículo exponemos nuestra posición con detalle). Esta consigna ha sido profusamente criticada tanto por corrientes que hacen gala de un inveterado oportunismo como El MIlitante, la LIT-CI, las corrientes sectarias tipo POR de Lora y otras como el Grupo Internacionalista de EUA [21]. Han afirmado en reiteradas oportunidades que quienes pelean por esta consigna le hacen el juego a la burguesía y por lo tanto la misma cumple un papel contrarrevolucionario.

Nuestra organización, octubre y la lucha por el poder obrero

Durante el levantamiento de octubre, nuestra organización, la LOR-CI, sostuvo durante estos agitados días, distintas consignas que intentaban dotar a la clase obrera y al movimiento de masas de una orientación que permitiera ir desarrollando la movilización y organización del movimiento de masas en un sentido independiente. Así en los tres suplementos de Lucha Obrera que editamos en esas semanas, en los 7 volantes repartidos durante el desarrollo de la crisis y en todas nuestras intervenciones publicas como asambleas de algunas juntas vecinales, cabildos y ampliados de la COB, se pueden encontrar distintas formulaciones que permitieran avanzar en este sentido, como a fines de septiembre y luego de la masacre de Warisata la demanda de una coordinadora nacional de las organizaciones obreras, campesinas y populares para definir un plan de lucha unificado, luego del ampliado de Huanuni los primeros días de octubre, donde se define la convocatoria a la Huelga General Indefinida y a la conformación de comités de huelga en los distintos niveles, tanto locales como regionales, optamos por dar el mayor impulso a esta formulación que la realidad colocaba en el orden del día. Los problemas de abastecimiento que ya empezaban a hacerse sentir en las zonas mas empobrecidas, así como las cuestiones referidas a la autodefensa y el armamento de masas, la protección de las movilizaciones y el control sobre provocadores merecían formas de organización más amplias que los sindicatos. Este papel lo empezó a cumplir las juntas vecinales, sin embargo por su carácter eminentemente territorial-vecinal, así como por su inevitable composición multiclasista eran insuficientes para elevarse mas allá de terreno local. Esto se pudo evidenciar luego de la insurrección alteña del 12 y 13 de octubre donde el control de la ciudad estaba en manos de los manifestantes por una semana y sin embargo no se logró centralizar ni siquiera en el ámbito local. En este momento desde la LOR-CI intentamos articular el conjunto de las demandas nacionales con las que específicamente permitieran dar saltos en la consolidación y organización de la ciudad insurrecta. La consigna de comuna alteña sobre la base de las juntas vecinales, los sindicatos y la Central Obrera Regional que se hiciera cargo, formalmente, de la dirección y del gobierno municipal habría sido un valioso ejemplo, sobre el gobierno obrero y campesino y la necesidad de extenderlo e implantarlo en forma nacional y generalizada para el conjunto del país y habría debilitado enormemente cualquier salida de carácter constitucional burgués, como la de Mesa.

Este conjunto de consignas de carácter organizacional se coronaba con la consigna, de inevitable carácter propagandístico, de gobierno provisional de las organizaciones obreras, campesinas y populares en lucha que, sobre la base de las ruinas del régimen actual, es decir el de Goni y el de Mesa, convocara a una Asamblea Constituyente Revolucionaria, para discutir el conjunto de las demandas del movimiento de masas como es el problema de los hidrocarburos, la reversión al estado de las capitalizadas, la tierra, el territorio de los pueblos originarios, la coca etc. Este carácter subordinado de la consigna de Constituyente a un gobierno provisional de las organizaciones obreras y populares es el que resulta incomprensible para nuestros críticos, pero que tiene una importancia de primer orden a la hora de forjar una real alianza obrera y campesina, una real alianza de la clase obrera con la legitima aspiración de carácter nacional de aymaras, quechuas y guaraníes y una importancia de primer orden si no se quiere capitular a las trampas constitucionalistas que la burguesía ha puesto en movimiento. Desarrollamos en las líneas siguientes, los aspectos esenciales a los que da respuesta la consigna de Constituyente Revolucionaria, así como lejos de un dogma forzado, permite intervenir en forma activa en el actual proceso revolucionario, proceso que, como todos en la historia, tiene características particulares determinadas por los cambios estructurales y subjetivos sufridos por la clase obrera y el movimiento de masas en los últimos años.

Nuevamente sobre el marxismo de manual y la realidad objetiva

Todos los críticos de la consigna de Asamblea Constituyente Revolucionaria, parten de su sobreexcitada interpretación que “ahora podríamos tomar el poder”. Se tiende a despreciar los determinantes estructurales y de la lucha de clases, tanto internacionales como nacionales, que en las ultimas dos décadas han moldeado a este nuevo movimiento obrero y de masas y por lo tanto cuales son las características subjetivas con que empieza a intervenir en la historia. El objetivismo del centrismo de origen trotskista es tal que son incapaces de comprender las aspiraciones de amplios sectores del movimiento de masas, cuales eran los motivos que los impulsaban a luchar y a movilizarse, y en definitiva cual era la relación que establecía esa masa multiforme entre sus necesidades estructúrales y el régimen democrático burgués [22].

Nuestros críticos se niegan a ver que las masas bolivianas irrumpen a la vida política con fuertes ilusiones de carácter democrático, de hacer pesar la voz y la voluntad de la mayoría. Esto que se repite en todo proceso revolucionario que se inicia, como lo vio Trotsky no sólo en China del 20’, o España de los 30’ sino en la India, Indochina, etc. ha sido agudizado por la experiencia que el movimiento de masas ha realizado en las ultimas dos décadas, donde la forma en que cayó el estalinismo, que para el movimiento de masas era la expresión del socialismo realmente existente, y la campaña ideológica desplegada por el imperialismo, y las diversas variantes reformistas, de que el único régimen realmente posible es el de la “democracia”, ha calado profundamente en el seno de la subjetividad obrera, campesina y popular.

No ver esta realidad lleva a no comprender como por ejemplo la política de reacción democrática desplegada por el imperialismo y las burguesías nativas en el continente americano pudo sostenerse durante mas de 20 años, pese a la aplicación de salvajes reformas estructurales que fueron pagadas por la clase obrera y los sectores populares de nuestro continente. Este fenómeno por cierto bastante excepcional para los países semicoloniales pero de innegable realidad actual y ante el agotamiento del llamado modelo “neoliberal” es el que ha dado bases materiales a una nueva estafa como es el programa de la democracia participativa, programa impulsado por los partidos y organizaciones reformistas en el continente, y el MAS de Evo Morales aquí en Bolivia, pero que se apoya en la visión que tiene el movimiento de masas de que “otra democracia” es posible. ¿Cómo tendrían los revolucionarios que enfrentar esta nueva estafa? ¿Cómo ayudar a la clase obrera y al movimiento de masas a elevarse desde este nivel de subjetividad hasta la lucha por su propio poder? ¿Solo con propaganda sobre las ventajas de la dictadura del proletariado, es decir, de manera pedagógica y profesoral?
El segundo aspecto que olvidan nuestros interlocutores, es el hecho de que un importante componente de los procesos de lucha y de resistencia en nuestro continente durante los últimos años ha sido y continuara siendo por un tiempo, el movimiento campesino y los pueblos indígenas, quienes tienen como motores de su movilización demandas de carácter democrático económico, como es tierra, libre producción de coca, créditos, etc., cultural y político, es decir hacer pesar su innegable mayoría numérica en los asuntos públicos frente al control monopólico de las palancas del estado de una minoría “blancoide” como gustan llamar. La burguesía luego de la revolución del 52’ se vio obligada a realizar importantes concesiones democrático formales con relación a los pueblos originarios, sin embargo todas esas concesiones democráticas, de carácter liberal, lo que hicieron no fue resolver el problema de la discriminación racial, sino que la hicieron más sutil y por ello más brutal e irritante. La gran mayoría de esta población oprimida es probable que no porte una ideología socialista, y es probable que no este dispuesta a movilizarse por “nuestra dictadura proletaria”, pero lo que si estamos seguros es que es capaz de realizar grandes movimientos de carácter objetivamente revolucionarios para satisfacer sus aspiraciones de igualdad, apoyándose en su enorme peso numérico en el país.
Al despertar a la vida política en el 2000 luego de años de reflujo y resistencia contra la ofensiva burguesa e imperialista, el movimiento de masas lo hace con fuertes aspiraciones democráticas.

El criterio de democracia, basado esencialmente en el concepto de “mayoría” es un concepto estrictamente formal y es el que pone sobre la mesa el problema de las tareas democrático formales, cuya máxima expresión es el de la Asamblea Constituyente “realmente democrática”, valga la redundancia. La clase obrera no podrá ganar la confianza de las amplias masas campesinas e indígenas rurales y urbanos, para soldar la alianza obrera y campesina sino es sobre la lucha decidida y hasta el final por las demandas campesinas, no solo económicas sino además y esencialmente, políticas.

La Constituyente y la alianza obrera, campesina y popular

Los acontecimientos de octubre evidenciaron en forma objetiva una unidad grandiosa entre la ciudad y el campo, entre los obreros de Huanuni y los decenas de miles de precarizados de la ciudad alteña con las columnas campesinas que ingresaban a la ciudad de El Alto y La Paz luego de la insurrección. Una unidad que se manifestaba en la voluntad común de no ceder en los bloqueos y movilizaciones, que se manifestó en las innumerables muestras de solidaridad en las ollas comunes y en la organización del abastecimiento, hospedaje e infinidad de tareas que demandaba el levantamiento. Sin embargo, el punto político que dotaba de unidad a estas clases y sectores de clases distintos, era la exigencia de que “el gringo se vaya”; era una unidad lograda por las brutalidades y la represión salvaje del mismo régimen, por eso mismo no era suficiente para garantizar su cristalización en organizaciones permanentes e incluso en una salida política común. Los revolucionarios no nos contentamos con la acción mancomunada y espontánea de obreros y campesinos, sino que buscamos que esta cristalice en organizaciones permanentes, capaces de organizar al movimiento de masas para la victoria y para que esos organismos sean la base para la constitución de un nuevo estado, un Estado socialista, y es aquí donde la utilización táctica de las consignas democráticas, como la de una Constituyente verdaeramente libre y soberana, s decir, impuesta mediante la movilización sobre las ruinas del régimen actual ( o sea, Revolucionaria) adquiere un papel central.

La alianza obrera y campesina

La demanda de Asamblea Constituyente empezó a tomar cuerpo en los cabildos y asambleas posteriores a la guerra del agua en Cochabamba, en abril del 2000. Las organizaciones que nuclean a los pueblos originarios y a las organizaciones campesinas junto con el MAS, fueron las que con mas fuerza la exigieron durante los últimos años, especialmente desde las marchas por tierra y territorio durante los 90’, e instalaron la discusión al interior del conjunto de la sociedad boliviana. El 28 de marzo la coordinadora de organizaciones indígenas de Bolivia convocó a un seminario que tuvo como participantes a prácticamente todo el arco iris político y social del país para discutir como se incorporaba a los pueblos indígenas y sus demandas en la Constituyente que prepara Mesa. Se objetara que estos eventos son parte de la política de la burocracia sindical e indígena -burocracia a la que por otra parte se le ruega que tome el poder- de colaborar en la trampa que prepara la burguesía. Sin embargo, es del todo evidente, que las masas campesinas e indígenas del país tienen sus ojos puestos en la concreta y próxima Constituyente y no en la abstracta, por ahora, Republica Socialista. La clase obrera necesita ganar la confianza de este amplio movimiento indígena y campesino si quiere realmente acaudillar al conjunto del movimiento de masas en la lucha por su propio poder. Pero ganar la confianza significa convertirse en la vanguardia de la lucha de las reivindicaciones de todo el pueblo, no solo en los estatutos del la COB como algunos vulgarizadores creen sino en las acciones políticas que sea capaz de llevar contra la burguesía no solo en el terreno de las reivindicaciones inmediatas sino y esencialmente en el terreno político.

Trotsky vio con claridad este problema en las tareas que se le planteaban a los comunistas españoles: “Si la crisis revolucionaria se transforma en revolución, superará fatalmente los límites burgueses y, en caso de victoria, deberá entregar el poder al proletariado; pero el proletariado no puede dirigir la revolución en dicha época, es decir reunir alrededor suyo las más amplias masas de trabajadores y de oprimidos y convertirse en su guía, más que a condición de desarrollar actualmente, con sus reivindicaciones de clase y en relación con ellas, todas las reivindicaciones democráticas, íntegramente y hasta el fin.

Esto tendría ante todo una importancia decisiva en lo que concierne al campesinado. Este no puede conceder al proletariado su confianza a priori, aceptando como prenda verbal la dictadura del proletariado. El campesinado, como clase numerosa y oprimida, ve inevitablemente en una cierta etapa, en la consigna de democracia, la posibilidad de dar la preponderancia a los oprimidos sobre los opresores. El campesinado relacionará, inevitablemente, la consigna de la democracia política con reparto radical de las tierras. El proletariado asume abiertamente el apoyo de estas dos reivindicaciones. En el momento oportuno, los comunistas explicarán a la vanguardia proletaria por qué camino estas reivindicaciones pueden ser realizadas, sembrando de esta manera la semilla del sistema soviético futuro” [23]].

La alianza obrera y campesina, como lo evidenció la revolución rusa, solo puede realizarse sobre la lucha irreconciliable contra las direcciones del movimiento campesino que se arrastran detrás de la burguesía. Es necesario oponer las legitimas aspiraciones y reivindicaciones democráticas del movimiento campesino y de los sectores empobrecidos y no proletarios de las ciudades a sus direcciones que con sus actos terminan liquidando las aspiraciones de las bases que dicen representar. En Bolivia, nos guste o no, es la dirección pequeño burguesa del MAS y del MIP la que hoy concentra las aspiraciones del movimiento agrario. Frente a la constituyente “concertada” que solo discutirá aspectos estrictamente jurídico formales como es lo que se refiere a autonomías regionales, e infinidad de banalidades mas, ¿qué debemos oponer los revolucionarios para desenmascarar este fraude? Al inicio del proceso revolucionario Trotsky planteaba que: “Este camino supone, por parte de los comunistas, un lucha resuelta, audaz y enérgica, por las consignas democráticas. No comprenderlo sería cometer la mayor falta sectaria. En la etapa actual de la revolución, en el terreno de las consignas políticas, el proletariado se distingue de todos los otros grupos "izquierdistas" de la pequeña burguesía, no por el hecho de que niega la democracia, como lo hacen los anarquistas y sindicalistas, sino por el hecho de lucha resuelta y abierta por esta consigna, al mismo tiempo que denuncia implacablemente las vacilaciones de la pequeña burguesía” [24].

La negativa de sostener enérgicamente la consigna de Constituyente Revolucionaria por parte del MST de la LIT-CI y el POR para desenmascarar la actual constituyente en marcha, atenta contra la posibilidad de que la clase obrera pueda erigirse en caudillo de la nación oprimida en lucha por la satisfacción plena de todas las demandas democráticas, los reduce a un doctrinarismo estéril en el caso del morenismo y en el caso del POR al abstencionismo mas abyecto. Analicemos en las líneas siguientes a estas dos expresiones de adaptación al actual régimen y de capitulación a las distintas formas de la burocracia y de las organizaciones reformistas.

El POR, la alianza obrera y campesina y el FRA

Para el POR, según sus normas programáticas, la tan mentada alianza obrera y campesina solo se lograra mediante un Frente Revolucionario Antiimperialista, (FRA) es decir, no como lo hizo el bolchevismo y lo plantea Trotsky en reiteradas oportunidades en lucha tenaz y sistemática labor de desenmascaramiento contra las direcciones pequeño burguesas, sino en alianza con ellas. Si durante octubre el POR no se atrevió a agitar esta consigna es por la forma particular de cómo se abrió esta situación revolucionaria. Los reformistas actuales (MAS, MIP, M-17 o Solares), no hablan de socialismo como los reformistas de los 70’ con los que el POR firmó un acuerdo de carácter estratégico [25], son “demócratas”. Seria extremadamente complicado al POR proponerle a la vanguardia que hay que hacer un frente con Evo, o con Solares, o el Mallku.

Sin embargo, en esta situación revolucionaria, caracterización que el POR comparte, ¿cómo pelear por la alianza obrera y campesina? No hay respuesta. Si en los 70’ el POR podía “inventar” todo tipo de argumentos para justificar su alianza con los reformistas, debido a que estos se veían obligados a hablar de socialismo y gobierno obrero y mucha palabrería mas, hoy los acontecimientos de octubre tienen el merito de haber enterrado definitivamente la estrategia del lorismo de firmar acuerdos con los reformistas en nombre de la alianza obrera, campesina y popular. Esta es una de las causas de la pasividad, abstencionismo y confusión en las filas loristas durante los grandiosos acontecimientos de octubre. Los honestos compañeros que saquen las lecciones revolucionarias de estos acontecimientos deberán ajustar cuentas con la estrategia desplegada por el POR en varias décadas de acción política y retomar la experiencia del bolchevismo y el trotskismo si se desea construir realmente un partido revolucionario en Bolivia.

La capitulación al “partido sindical”

La izquierda boliviana ha sido la expresión y componente en diversas formas de lo que hemos denominado “el partido sindical” -es decir, a la burocracia sindical y las formas políticas y organizativas que ésta impone en los sindicatos-. Las organizaciones que se reclamaron trotskistas encontraron por esta vía, pese a ser las “fracciones” ubicadas mas a la izquierda, su adaptación y capitulación en ultima instancia al régimen burgués. Nuevamente y con la negativa a sostener las consignas que enfrenten la trampa de la constituyente de Mesa, son incapaces a la vez de enfrentar con éxito el papel del reformismo sindical.

Durante el mes de marzo Solares y algunos importantes representantes sindicales han empezado a agitar la consigna de elecciones anticipadas, “para evitar un golpe de la derecha”, sobre la base, ni duda cabe, de la legislación y la institucionalidad actual, es decir sobre la base de mantener el régimen de democracia para ricos que ha regido en las ultimas dos décadas. Trotsky decía que era preferible un buen demócrata a un mal socialista, ya que esto necesariamente lo llevaba a chocar contra toda la estructura legal y económica que la burguesía ha construido. Solares se reclama “socialista”, mas aun, “revolucionario”, pero su práctica política y sus declaraciones políticas nos dicen que se ubica en el campo de la “democracia”, es un demócrata, pero además es un mal demócrata. ¿Por qué un mal demócrata? Porque si en algún momento se desarrolla una intentona golpista, esta viene de las mismas entrañas de esta democracia para ricos, desde el congreso y de sus partidos como el MNR y el MIR y por lo tanto no se la puede defender con los instrumentos de este mismo régimen responsable de cientos de asesinatos, encarcelamientos y sistemática exclusión de las grandes mayorías.

Tanto el POR, como el MST y también El Militante, al negarse a sostener la consigna de Asamblea Constituyente Revolucionaria, actuando como un ala de izquierda del “partido sindical” se privan de la posibilidad de enfrentar la mezquina propuesta de la burocracia sindical.
No solo que es imposible mostrar los limites y la política abiertamente reformista de los dirigentes sindicales, sino que condena a los revolucionarios en Bolivia a aislarse el movimiento de masas. Volviendo a citar a Trotsky: “Hay en el mundo gentes que se permiten llamarse marxistas y que manifiestan un espléndido desprecio por consignas tales como, por ejemplo, la del sufragio universal igual, directo y secreto para los hombres y las mujeres a partir de los dieciocho años. Sin embargo, si los comunistas españoles hubieran lanzado a su tiempo esa consigna, defendiéndola en discursos, artículos y manifiestos, habrían adquirido una popularidad enorme. Precisamente porque las masas populares de España están inclinadas a exagerar la fuerza creadora de las Cortes, es por lo que todo obrero consciente, todo campesino revolucionario quieren participar en las elecciones. No nos solidarizamos ni un instante con las ilusiones de las masas; pero lo que tienen de progresivo dichas ilusiones debemos utilizarlo hasta el fin; de lo contrario, no somos revolucionarios, sino unos despreciables pedantes. Aunque no sea más que porque la reducción de la edad electoral interesa vivamente a muchos millares de obreros, de obreras, de campesinos y campesinas. Y ¿a cuáles? A los jóvenes, a los activos, a los que están llamados a realizar la segunda revolución. Oponer estas jóvenes generaciones a los socialistas que se esfuerzan en apoyarse en los obreros de más edad, constituye la misión elemental e indiscutible de la vanguardia comunista” [26].

No sostener una política que permita desenmascarar y enfrentar la estrategia y la política de las direcciones reformistas en la arena en la que se vienen desenvolviendo, es decir la de la “democracia” es la mejor manera de permitir que estas trampas de carácter burgués alcancen buen puerto, y que los revolucionarios nos privemos la posibilidad de enfrentar en este terreno decisivo a Solares, Morales, Quispe o de la Cruz.

El cretinismo antiparlamentario

La existencia de una lógica completamente sindicalista, ha llevado a que las organizaciones obreras se abstengan de participar en política. Aun hoy existen importantes sectores de la dirigencia sindical que ven como una variedad de oportunismo la posibilidad de construir un partido que se anime a participar en las elecciones burguesas. Esto ha tenido como consecuencia que mientras en el sindicato los trabajadores hacían gala de un lenguaje radicalizado, en el ámbito político se veían arrastrados detrás de cualquier alternativa partidaria burguesa y en el ultimo año detrás del reformismo del MAS y del MIP. El POR, lejos de combatir esta concepción, se adaptó rabiosamente a la misma. Como planteaba Trotsky en polémica con el estalinismo de los 30’ - que en ese momento era caracterizado no como contrarrevolucionario sino como centrista- afirmaba lo siguiente con relación a un articulo publicado en Pravda sobre la revolución española: “La reivindicación de la jornada de siete horas, lanzada por la Pravda, es muy justa, extraordinariamente importante e inaplazable. Pero, ¿se puede plantear esta reivindicación de un modo abstracto, ignorando la situación política y los fines revolucionarios de la democracia? Al hablar únicamente de la jornada de siete horas, de los comités de fábrica y del armamento de los obreros, ignorando la política, sin mencionar ni una sola vez en sus artículos las elecciones a Cortes, Pravda hace el juego al anarcosindicalismo, lo alimenta, lo cubre. Sin embargo, el joven obrero, al cual los republicanos y los socialistas privan del derecho al voto, a pesar de que la legislación burguesa lo considera suficientemente maduro para la explotación capitalista, o al cual se quiere imponer la segunda cámara, en la lucha contra estas ignominias, querrá mañana volver la espalda al anarquismo y tender la mano hacia el fusil. Oponer la consigna del armamento de los obreros a los procesos políticos reales que arrastran vigorosamente a las masas, significa aislarse de estas últimas y aislar a éstas de las armas” [27].

En Bolivia, el papel del anarquismo y su cretinismo antiparlamentario lo cumple el “partido sindical” y en este aspecto, justo es decirlo, un papel similar al del estalinismo español, que le capitulaba vergonzosamente, lo cumple el POR. Las demandas que el POR agita sistemáticamente como ser el salario mínimo vital con escala móvil, la escala móvil de horas de trabajo, tierra para los campesinos, a veces el slogan de “bolivianos armarse”, y otras, que tomadas aisladamente son de importancia decisiva, al no estar articuladas a las demandas políticas y al conjunto de la situación nacional pierden fuerza y terminan convirtiéndose en una expresión radicalizada de una estrategia meramente sindical y de presión sobre el estado burgués.

“Durante un cierto periodo, todas las cuestiones de la revolución española aparecerán, en una u otra forma, a través del prisma del parlamentarismo. Los campesinos esperarán, con una tensión extrema, lo que digan las Cortes a propósito de la cuestión agraria. ¿No es fácil comprender la importancia que podría tener en las condiciones actuales un programa agrario comunista sostenido desde la tribuna de las Cortes? Para esto son necesarias dos condiciones: hay que tener un programa agrario y conquistar un acceso ala tribuna parlamentaria. Ya sabemos que no son las Cortes las que resolverán el problema de la tierra. Es necesaria la iniciativa audaz de las propias masas campesinas. Pero para una iniciativa semejante las masas tienen necesidad de un programa y de una dirección. La tribuna de las Cortes es necesaria a los comunistas para mantener el contacto con las masas. y de este contacto nacerán los acontecimientos que desbordarán las Cortes. En esto consiste el sentido de la actitud revolucionaria - dialéctica hacia el parlamentarismo.

¿Cómo se explica, entonces, el hecho de que la dirección de la IC guarde silencio sobre esta cuestión? Únicamente porque es prisionera de su propio pasado. Los estalinistas rechazaron demasiado ruidosamente la consigna de la Asamblea Constituyente para China. El VI Congreso estigmatizó oficialmente como "oportunismo" las consignas de la democracia política para los países coloniales. El ejemplo de España, país incomparablemente más avanzado que China e India, pone al descubierto toda la consistencia de las decisiones del VI Congreso. Pero los estalinistas están atados de pies y manos. Como no se atreven a incitar al boicot del parlamentarismo, sencillamente se callan. ¡Que perezca la revolución, pero que se salve la reputación de infalibilidad de los jefes!” [28]

Estas elaboraciones llevadas a cabo por Trotsky frente al centrismo estalinista de los primeros 30’, creemos se ajusta perfectamente a la realidad boliviana y al POR. Esta organización, negó sistemáticamente el rol que cumple el parlamentarismo burgués como mecanismo de dominación actual. Afirmaron lisa y llanamente “que la democracia burguesa en Bolivia no existía” desarmándose así para enfrentar el desvío electoral del 2002, la salida reaccionaria del recambio constitucional el 17 de octubre (nada menos!) y hoy, las trampas como la del referéndum, las próximas municipales o la Asamblea Constituyente amañada entre Carlos Mesa y el Congreso.

Los soviet, la Asamblea Popular y la Asamblea Constituyente Revolucionaria

A partir del 17 de octubre y en momentos en que era evidente la sucesión presidencial y la inevitable suspensión de la huelga y los bloqueos, debido esencialmente a la política sostenida durante las semanas previas por parte de las direcciones oficiales, nuestra organización que había sostenido durante ese tiempo consignas que permitieran avanzar en la organización del movimiento de masas con formas sovietistas para la lucha, decidió llevar adelante una formulación distinta, y a la vez superior para la construcción de órganos de carácter soviético: la lucha por una Asamblea Popular. Pese a su carácter efímero, este tipo de organismo fue la expresión mas alta del frente único de masas llevado a cabo por los trabajadores y las masas bolivianas durante los primeros meses del 71’ antes de su aborto producto del golpe de estado banzerista de agosto del mismo año [29]. La importancia de la lucha por el desarrollo de órganos de carácter soviético esta fuera de toda duda. Ya hemos discutido los limites objetivos que en estos momentos posee la COB para cumplir tal fin. Sin embargo, aunque este organismo tuviera algunos elementos soviéticos, la importancia de las consignas democráticas radica en que permitirá fortalecerlos mediante la alianza obrera y campesina. Esta relación entre los órganos soviéticos, que tienen un carácter estratégico y el carácter subordinado pero de extrema importancia de las consignas democrático formales, en especial la de Asamblea Constituyente la podemos apreciar en la siguiente formulación de Trotsky dirigida a los comunistas españoles con respecto a las cortes constituyentes de conciliación que preparaba la burguesía: “¿Pero si se boicotean las Cortes, en nombre de qué se hace? ¿En nombre de los soviets? En mi opinión, sería erróneo plantear así la cuestión. No se puede, en este momento, unir a las masas de las ciudades y de los campos mas que a base de las consignas democráticas. Entre éstas figura las Cortes Constituyentes, elegidas a base del sufragio universal igualitario, directo y secreto. Creo que, en la situación actual, no podéis pasar de esta consigna. Porque, finalmente, no existen todavía soviets. Los obreros españoles no saben nada -por lo menos por experiencia- sobre lo que son los soviets. ¿Y qué decir entonces de los campesinos? Por otra parte, la lucha con motivo y en torno a las Cortes será, en el próximo periodo, toda la vida política del país. En tales condiciones sería erróneo oponer la consigna de soviets a la de las Cortes. Muy al contrario, en el periodo que va a seguir, parece que no se podrán crear soviets mas que movilizando a las masas con las consignas democráticas. Comprendemos esto de la manera siguiente: para impedir a la monarquía que convoque a Cortes elegidas con engaños, falsas y conservadoras, para asegurar la convocatoria de Cortes Constituyentes democráticas, para que esas Cortes puedan dar las tierras a los campesinos y hacer otras muchas cosas, es preciso crear soviets de obreros, soldados y campesinos, que fortificarán las posiciones de las clases laboriosas.” [30]]

Esta brillante formulación metodológica permite ver la falsedad de oponer sistemáticamente las consignas soviéticas y de doble poder -para el MST, la COB y para el POR cualquier organismo que aparezca [31]- con las de carácter democrático, como hacen los centristas. “El cretinismo parlamentario es una enfermedad detestable, pero el cretinismo antiparlamentario no vale mucho más, como lo pone de manifiesto con claridad el destino de los anarcosindicalistas españoles. La revolución plantea en toda su magnitud los problemas políticos y, en su fase actual, les da la forma parlamentaria. La atención de la clase obrera no puede dejar de estar concentrada en las Cortes, y los anarcosindicalistas votarán "sigilosamente" por los republicanos e incluso por los socialistas. En España, menos que en ninguna otra parte, se puede luchar contra las ilusiones parlamentarias sin combatir al mismo tiempo la metafísica antiparlamentaria de los anarquistas.

En una serie de artículos y cartas hemos demostrado la enorme importancia de las consignas democráticas para el desarrollo ulterior de la revolución española. La ayuda a los parados, la jornada de siete horas, la revolución agraria, la autonomía nacional, todas estas cuestiones vitales y profundas están ligadas en la conciencia de la gran mayoría de los obreros españoles, sin excluir a los anarcosindicalistas, con las futuras Cortes. En el periodo de Berenguer era necesario boicotear las Cortes de Alfonso en nombre de las Cortes Constituyentes revolucionarias. En la agitación era necesario colocar desde el principio, en primer término, la cuestión de los derechos electorales. Sí; ¡la cuestión prosaica de los derechos electorales! Ni que decir tiene que la democracia soviética es incomparablemente superior a la burguesa. Pero los soviets no caen del cielo. Es preciso crecer para llegar a ellos” [32].

Hoy la lucha por una Asamblea Popular, que discuta todos los grandes problemas que afectan al movimiento obrero y de masas y entre ellas que actitud tomar ante la trampa de referéndum, que actitud tomar frente a la constituyente de conciliación que prepara el gobierno permitiría ir desarrollando verdaderos órganos de poder y empezar a sentar las bases para la preparación de la insurrección que todos pregonan. El negarse a articular las consignas organizacionales con las de carácter democrático que se encuentran hoy sobre la mesa, atenta no solo contra la formación y consolidación de los órganos de poder sino que facilita el camino emprendido por la constituyente de la burguesía.

La burguesía, Carlos Mesa y la Asamblea Constituyente como trampa

El conjunto de la burguesía y sus expresiones más representativas como son el MNR, el MIR, ADN, UCS y otros, sistemáticamente estuvieron en contra de cualquier concesión de tipo democrático que pudiera alterar el actual régimen basado en la democracia pactada y el “cuoteo” de cargos públicos que se desprende de tal régimen. Luego de los importantes combates que fue llevando a cabo el movimiento de masas, distintos sectores burgueses empezaron a contemplar la posibilidad de una Constituyente que sin alterar el ordenamiento jurídico actual, pudiera crear la ilusión de que algunos cambios podrían realizarse. Empezó con representantes de la pequeño burguesía democrática como Costa Obregón y Rene Blattman, así como la reubicación de la NFR.

La ausencia de órganos soviéticos y de poder así como la ausencia de un partido revolucionario en Bolivia plantean que el proceso revolucionario abierto será prolongado y extremadamente tortuoso. La burguesía no solo que apelara a salidas de fuerza sino que previamente, es altamente probable que utilice todo tipo de engalños y tramapas para desviar por el camino del parlamentarismo el actual asenso revolucionario. En este marco, no abordar con la seriedad necesaria la cuestión de las consignas democráticas facilita el fraude que viene preparando el gobierno y sus partidos con la colaboración del MAS. Veamos como veía nuevamente Trotsky el proceso español: “¿Puede esperarse que la revolución española saltará por encima del periodo del parlamentarismo? Teóricamente, no está excluido. Se puede suponer que el movimiento revolucionario alcanzará, en un periodo relativamente breve, una fuerza tal que no dejará a las clases dominantes ni el tiempo ni el lugar para el parlamentarismo. Sin embargo, una perspectivatal es poco probable. El proletariado español, a pesar de sus excelentes cualidades combativas, no cuenta aún con un partido revolucionario reconocido por él ni con la experiencia de la organización soviética. Además, en las filas comunistas, poco numerosas, no hay unidad, ni un programa de acción claro y admitido por todos. Sin embargo, la cuestión de las Cortes ha sido puesta ya a la orden del día. En estas condiciones, hay que suponer que la revolución tendrá que pasar por una etapa de parlamentarismo.

(...) “Pero aun boicoteando las Cortes de Berenguer, los obreros avanzados deberían oponer a las mismas la consigna de Cortes Constituyentes revolucionarias. Debemos desenmascarar implacablemente el charlatanismo de la consigna de las Cortes Constituyentes en los labios de la burguesía de "izquierda", la cual en realidad no quiere más que unas Cortes de conciliación por la gracia del rey y de Berenguer para hacer un trato con las viejas camarillas dirigentes y privilegiadas. Unas verdaderas Cortes Constituyentes pueden ser convocadas únicamente por un gobierno revolucionario, como resultado de la insurrección victoriosa de los obreros, de los soldados y de los campesinos. Podemos y debemos oponer las Cortes revolucionarias a las Cortes de Conciliación; pero, a nuestro juicio, sería erróneo renunciar, en la etapa actual, a la consigna de las Cortes revolucionarias.

Constituiría un doctrinarismo lamentable y estéril oponer escuetamente la consigna de la dictadura del proletariado a los objetivos y divisas de la democracia revolucionaria (república, revolución agraria, separación de la Iglesia del Estado, confiscación de los bienes eclesiásticos, libre determinación nacional, Cortes Constituyentes revolucionarias). Las masas populares, antes de que puedan conquistar el poder, deben agruparse alrededor de un partido proletario dirigente. La lucha por la representación democrática, así como la participación en las Cortes en una u otra etapa de la revolución, pueden facilitar incomparablemente la realización de este cometido.”  [33]]

Creemos que estas largas citas de Trotsky se hallan indicaciones metodológicas, políticas y programáticas inapreciables para guiar la actividad de los trotskistas en Bolivia hoy. Esto, pese a que por supuesto, como en toda analogía histórica, hay que respetar sus límites.

La clase obrera y el movimiento de masas necesitan en forma urgente dotarse de una Asamblea Popular que en su seno levante audazmente la necesidad de una Asamblea Constituyente Revolucionaria y que prepare por esta vía la alianza obrera y campesina, abra el camino de la insurrección y pueda dar satisfacción plena a las demandas populares. Esta es la única forma de enfrentar realmente y revolucionariamente la trampa de la Constituyente amañada que prepara la burguesía, sus partidos y su gobierno.


Tercera parte
A modo de conclusión

¿Partido Leninista o fracción del “partido sindical?”

Zavaleta Mercado, en uno de sus trabajos, planteaba que la inexistencia de verdaderos partidos en Bolivia, similares a los existentes en los países hermanos del continente, obedecían al carácter espontáneo con que había emergido el proletariado a la vida política nacional luego de la revolución del 52’. Esta situación habría dado uno de los sindicalismos más fuertes y combativos de posguerra, corporizado en la COB, y que como contraparte había condenado a los “partidos” de la clase a cobijarse dentro de algunos sindicatos para intentar existir: los partidos de la clase obrera no serian mas que prolongaciones del aparato sindical, sin capacidad para pretender un desarrollo autónomo o independiente. Aquí intentaremos demostrar que si bien el resultado final del proceso fue el descrito por el autor, las causas de semejante resultado están lejos del fatalismo de Zavaleta (que diluye el papel y la existencia misma de la burocracia sindical al frente de la COB y los sindicatos, como fenómenos al cual se adaptan las corrientes de izquierda) sino que, creemos, las causas para este final hay que encontrarlas en la estrategia, el programa y los métodos de acción seguidos por toda las variantes de la izquierda nacional.

Durante el levantamiento de octubre, este carácter de prolongaciones sindicales adquirió ribetes caricaturescos: los maoístas fueron incapaces de bosquejar nada, solo exigir las reivindicaciones del sector en el que se encontraban, el grupo de simpatizantes del Partido Obrero de Argentina, del periódico Trinchera, se encontraba sumergido en una lucha de carácter sectorial al interior de la Federación Universitaria Local de La Paz, sin percatarse que fuera de los predios universitarios se estaba produciendo un levantamiento insurreccional que cambiaria la historia del país y el POR se abstenía. ¿Por qué? ¿A que obedece que una organización de mas de 60 años no pueda intervenir en grandiosos acontecimientos para los cuales supuestamente se viene preparando?

La clase obrera, no solo boliviana sino internacional ha construido a lo largo de su historia, poderosas organizaciones que permitieran la defensa de los derechos y conquistas adquiridas a lo largo de mas de un siglo de prolongada resistencia contra la voracidad patronal.

Por su misma naturaleza, los sindicatos y las variadas formas de agrupamiento de los mismos, se constituyen como un mediador entre la clase obrera por un lado, el estado burgués de conjunto y los distintos capitalistas individuales por otro, limitándose a la defensa de la clase obrera. Este papel, ha llevado a que el sindicalismo, tenga que reconocer como interlocutor valido y legitimo al estado patronal. Este limite propio de la organización sindical ha llevado a la clase obrera en los momentos que el estado deja de ser un interlocutor valido, como es en los momentos de desarrollo revolucionario, a crear nuevos organismos que se adapten mejor a las nuevas condiciones de la lucha de clases como son los soviet, coordinadoras, etc., que al erigirse en instrumentos de un nuevo poder, niegan la estructura estatal burguesa.

Cabe recordar que el movimiento obrero boliviano desde temprana edad se vio empujado a tomar parte activa en la vida política del país. Las reivindicaciones estrictamente sectoriales y sindicales rápidamente se entrelazaban con demandas políticas o afectaban directamente las políticas de estado de la clase dominante. El desarrollo de la lucha de clases en nuestro país durante mas de tres décadas, no llevó al surgimiento de nuevos organismos, sino a la transformación de los existentes. Así la FSTMB, luego de la revolución de abril y de la destrucción del aparato estatal oligárquico-burgués, se erigía mediante las milicias de obreros y campesinos con la posterior creación de la COB, en un verdadero órgano de poder obrero, campesino y popular. Los sindicatos se vieron obligados a intervenir activamente en la vida política del país y de sus localidades. Hoy mismo, pese a la debilidad en que se encuentra la entidad matriz, los sindicatos tanto cocaleros como mineros y campesinos no solo que abordan las problemáticas de sus sectores sino también se ven obligados a discutir sobre la vida social de sus lugares, llámense alcaldías, administración de justicia comunal, planes de desarrollo regional, etc.

Peroal frente de los sindicatos y la COB cristalizó una burocracia sindical, moldeada en su época por el lechinismo, con intereses materiales diferenciados de la base obrera (aunque no se den los niveles de enriquecimiento y ventajas materiales de otros países)
El conjunto de la izquierda ha construido un sistema de pensamiento y acción basada en esta experiencia y que ha llevado a lo que nosotros definimos como el partido sindical y que es esencialmente el control por esta capa burocrática de las organizaciones obreras, apoyándose e imponiendo determinadas formas de funcionamiento, acción y programa, basadas en la presión sobre el estado, a veces con métodos muy activos, pero sin plantear nunca una perspectiva que no sea de negociación y presión.

Es decir, un sistema basado en la conquista de espacios sindicales de manera que la negociación con el Estado fuera posible en mejores relaciones de fuerza. En el caso concreto del POR, organización que se reclama del trotskismo, es decir del marxismo revolucionario, tuvo como consecuencias inevitables la liquidación del programa de reivindicaciones transitorias que permitieran acercar a los trabajadores desde sus más inmediatas demandas hasta la lucha por el poder político del estado y finalmente a la negativa por combatir por el desarrollo de órganos de poder de los trabajadores y por lo tanto al abandono inevitable de la estrategia de la dictadura del proletariado. La definición de Lenin en el ¿qué Hacer? sobre el economicismo (sindicalismo) como ideología burguesa -reformista- en el seno de la clase obrera se ajusta en forma dramática a la realidad boliviana, ya que con este sistema de pensamiento y de acción la clase obrera se vio privada de hacer saltar todo el sistema político e imponer su propio régimen y gobierno.

A 5 meses del levantamiento y cuando la polarización política tiende a hacer emerger nuevamente las contradicciones abiertas en octubre, donde la cuestión del gas vuelve a tomar cuerpo y diversos sectores sociales anuncian medidas de fuerza en caso de que este recurso natural salga para la Argentina, el POR en Masas 1896 del 2 de abril afirma lo siguiente: “¿Elecciones, referéndum, constituyente? No, son maniobras demagógicas de la burguesía, del imperialismo. Nada de electoralismo porque es trampa para legitimizar al gobierno burgués impopular.

El camino: luchar por el salario mínimo vital y escala móvil referida a los precios, por la escala móvil de horas de trabajo, bajo la dirección obrera (suprimir la miseria extrema y la desocupación masiva). Camino que conducirá a la revolución social y a la DICTADURA PROLETARIA (gobierno obrero y campesino)”. Mas allá de varias consignas que indudablemente tienen un importante valor para determinados sectores, ni una palabra de lo que todo el país, tanto obreros, campesinos, estudiantes y otros hablan: la exportación de gas. Ni una palabra sobre como preparar la lucha que se anuncia y se desea, es decir, nada que altere el “ordenamiento sindical vigente”. ¿Conque organismos se llevara a cabo la dictadura proletaria? ¿Qué formas transitorias propone el POR? ¿Hay que pelear por la nacionalización sin pago de los hidrocarburos? Se denuncia correctamente la trampa del referéndum que prepara el gobierno, pero ¿hay que boicotearlo? Si se lo hace ¿en nombre de que organización? ¿En nombre de la Asamblea Popular? No, están en contra ¿en nombre de una Asamblea Constituyente Revolucionaria? No, están en contra. Como vemos nuevamente tras la retórica revolucionaria, el lorismo se nos revela como un simple sindicalista, impotente a las tareas que la lucha de clases le impone a la clase obrera y al movimiento de masas en estos momentos.

El POR jamás ha podido ni podrá ser dirección “física” del movimiento de masas, como gustan decir, sino es sobre la base de la derrota del partido sindical del cual forman su ala izquierda. Sin embargo, la derrota del partido sindical, requiere una estrategia, un programa y una política distinta y antagónica a la desplegada y construida por el lorismo durante seis décadas. El fracaso del POR para convertirse en dirección física se encuentra no en la abnegación mayor o menor de sus militantes como se afirma públicamente, sino precisamente en la capitulación sistemática a que son arrastrados durante grandes acontecimientos. Zavaleta fue incapaz de comprender estas afirmaciones precisamente porque el formó parte de una de las alas del partido sindical a través del nacionalismo primero y del estalinismo del PCB después.

¿ Programa de transición o programa mínimo?

Esta prolongada adaptación sindical ha llevado a esta organización a la liquidación objetiva del programa de transición trotskista que reivindican en el papel. Reeditan de esta manera la vieja practica menchevique de dividir el programa mínimo (aumento salarial por ejemplo) y el programa máximo de dictadura del proletariado. El POR se caracteriza por ser combatientes de las demandas elementales del movimiento de masas, pero sin romper el estrecho marco sindical. Así durante el desarrollo de la Asamblea Popular la consigna central del POR era la cogestión obrera mayoritaria de COMIBOL [34], consigna compartida por el Partido Comunista de Bolivia, el lechinismo y en fin todos los componentes y tendencias del partido sindical. Luego en el embate revolucionario que va del 82’ al 85’, embate contenido por el frente popular de la UDP, los veremos agitando la consigna de salario mínimo vital con escala móvil frente a la burocracia lechinista que reclamaba un % de aumento. Es decir, si la burocracia decía ¡aumento salarial! el POR decía ¡salario mínimo vital con escala móvil!, si la burocracia decía ¡huelga de hambre! el POR agitaba ¡huelga de hambre dura y seca! Si la burocracia planteaba la huelga, el POR agitaba la ¡huelga general indefinida!. Como vemos sus consignas jamás estuvieron guiadas por las necesidades objetivas y políticas de la movilización sino simplemente eran funcionales a lograr empujar a la burocracia sindical a ir mas allá de lo que estas quisieran. ¿Significa que las consignas sostenidas por el POR en distintos momentos históricos son incorrectas? Nada de eso, pero si las mismas no están engarzadas en una estrategia de poder, y por lo tanto estrechamente articuladas a las necesidades políticas y no solo sindicales del movimiento en curso, pueden convertirse en un dogal al cuello de la clase obrera. Esto fue lo que sucedió durante las jornadas de marzo del 85’, donde la burocracia de Lechin se vio obligada a sostener la consigna del POR frente al embate revolucionario de los mineros, negociando migajas después y abriendo el camino a la ofensiva neoliberal. Este sistema estalló durante los acontecimientos de octubre ¿Por qué? Porque el levantamiento de octubre no empezó como reivindicaciones sectoriales que luego se entrelazan con demandas políticas, sino que empezó directamente como un movimiento antiimperialista -recuperar el gas- y profundamente democrático -contra la represión-, es decir fue un levantamiento eminentemente político, que necesitaba formas de organización acordes a esta nueva situación y que se planteaba tareas que no estaban contenidas en el ámbito sindical. Al POR no le quedo otra cosa que agitar su máxima de gobierno obrero y campesino para recuperar el gas y arrojándolo en los hechos al abstencionismo político que hemos mencionado.

Por nuestra parte, creemos que la única forma de construir un genuino partido trotskista en Bolivia es romper con el “partido sindical” burocrático, y así abrirse camino hacia la vanguardia obrera, para luchar por su reagrupamiento revolucionario y por dotar de una nueva dirección, una dirección revolucionaria, y dotada de una estrategia de desarrollo de los órganos de poder obrero y popular, a la COB y los sindicatos.

(*) Definimos al centrismo como las corrientes que oscilan entre el reformismo y la revolución. Esta categoría fue utilizada por Trotsky para definir a las corrientes que emergían producto de la presión revolucionaria de las masas al interior de los partidos socialistas, corrientes que volvían al redil reformista luego de pasado los picos del asenso. En el caso de las corrientes que nos referimos, este es un centrismo de características particulares, ya que es producto no del asenso revolucionario, sino de la crisis y posterior fragmentación de una organización revolucionaria, la IV Internacional a partir del año 51’, de ahí también su permanencia en el tiempo como corrientes centristas.

[1Chasqui Socialista publicación del MST de diciembre 2003

[2“El descontento de la población por las medidas anunciadas por el gobierno crece como una marea incontenible”. Jorge Martín 29-Enero-2004

[3Sobre la Revolución boliviana, por Osvaldo Coggiola, febrero 2004

[4Tapa de Masas 1896

[5Ídem 36

[6El MST a criticado el papel del POR, únicamente por haber suspendido la huelga del magisterio los primeros días de octubre. Ni una palabra de su abstencionismo político o de las consignas que este partido levantó. Critica liviana por cierto ya que como dijimos líneas arriba la huelga evidenciaba síntomas de crisis, incluso la del magisterio que pese a Vilma Plata y la autoridad que posee, los maestros acudían a clases normalmente. Evidencia de mas para ver que el levantamiento se produce no por la autoridad de la COB como órgano de poder sino de contragolpe por la brutalidad gubernamental.

[7¡Por un encuentro obrero y campesino el 1 de mayo para discutir como organizar la Asamblea Popular!

“Este 7 de abril, en Huanuni los trabajadores nos volveremos a reunir para discutir los pasos a seguir frente a la política del actual gobierno que ha evidenciado ser la continuidad del gonismo, el garante de la impunidad de los asesinos de octubre y el protector de los millonarios intereses de las capitalizadas y de las petroleras Durante el desarrollo de este año, hemos llevado a cabo dos ampliados de la COB, uno el 22 de enero en Cochabamba y otro los primeros días de febrero en la UPEA, así como reuniones y ampliados de los distintos sectores. En todos estos eventos, ha quedado claro que la primordial tarea es la de organizar a los trabajadores, sin embargo, en todas estas reuniones solo hemos definido algunas movilizaciones pero no hemos dado un paso concreto en la organización de nuestras bases. El ampliado de Cochabamba tomó una resolución de suma importancia, que fue la de impulsar a Asamblea Popular como máxima instancia del movimiento obrero y popular organizado para discutir todos los problemas nacionales como ser la cuestión de la Asamblea Constituyente que prepara el gobierno, la trampa del referéndum, la cuestión de las capitalizadas y como recuperamos el gas y los hidrocarburos, el problema del sistema de pensiones que ya llevó a la muerte por desesperación al compañero Picachuri, el salario, y en fin, todas las cuestiones que hacen a la vida nacional. Sin embargo a casi tres meses de esta importante resolución no hemos avanzado nada.

¡Hay que poner manos a la obra! Desde el periódico “Palabra Obrera”, queremos realizar la siguiente propuesta para que sea considerada en el ampliado y en todos los eventos que de aquí en mas tengamos los trabajadores:
1) se resuelve convocar con fecha 1 de mayo y luego de la tradicional movilización, a un gran encuentro obrero, campesino y popular para discutir y resolver con la participación de las bases, las modalidades de convocatoria, organización y funcionamiento de la próxima Asamblea Popular.
2) Que para la realización de este encuentro, se instruye a todas las organizaciones obreras, campesinas y populares a llevar acabo asambleas y ampliados por sector para recoger las propuestas y opiniones de todos los compañeros de base, así como para elegir delegados con mandato de todos los centros de trabajo.
3) Invitar para este encuentro a las bases de los sectores que aun no se encuentran enmarcados en la entidad matriz, como ser cocaleros, naciones originarias, chóferes asalariados y otros para que luego de una franca y leal discusión y sobre la base de un funcionamiento plenamente democrático y participativo sellar la unidad de todos los trabajadores del campo y la ciudad.
4) Invitar a las organizaciones políticas que han demostrado en los acontecimientos de Octubre y en todas las luchas de los trabajadores estar comprometidos con la clase obrera y el pueblo, ha enviar sus delegados para participar en este encuentro obrero, campesino y popular.
5) Encomendar a la COB y a todas las entidades comprometidas realizar una intensa labor de difusión y propaganda convocando a este encuentro que sellará la unidad de las bases de todos los sectores.”

Propuesta al ampliado de la COB en Huanuni y al conjunto de las organizaciones obreras, campesinas, populares y naciones originarias.

[8Los morenistas del MST de la LIT-CI plantearon una serie de mociones al ampliado donde se rechaza el plan económico del gobierno, la trampa de la constituyente y el referéndum. Plantean la necesidad de la huelga general, el pliego único y un nuevo congreso de bases de la COB, que lance a esta organización a la disputa del poder. Como vemos nada que permita preparar y organizar a las bases en forma inmediata para la lucha planteada.

[9Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni

[10Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia

[11Ídem nota 1.

[12Es importante recordar que la huelga general indefinida votada en el ampliado de Huanuni los primeros días de octubre evolucionaba en forma desigual y extremadamente contradictoria, donde incluso existían dudas si su declaración no había sido apresurada. El enfrentamiento en la localidad de Ventilla a pocos kilómetros de la ciudad de El Alto y el resultado de varios heridos y muertos aumentó la indignación generalizando los bloqueos en esta ciudad. Dos días mas tarde y ante el nuevo asesinato de casi 20 compañeros provocaron el estado insurreccional de la ciudad, el aumento de muertos y la consiguiente nacionalización del conflicto. Fue casi un levantamiento de contragolpes sucesivos producto de la política bonapartista del gobierno.

[13A modo de ejemplo, una fabrica de importancia como Manaco en Cochabamba cuenta con cerca de trescientos trabajadores en planta y mas de 80 en condiciones que asemejan el trabajo a domicilio, divididos en pequeños talleres con menos de 20 trabajadores cada uno, lo que impide según la Ley General del Trabajo formar sindicatos por no contar con el mínimo requerido. En la ciudad de El Alto esta estructuración fabril tiene proporciones enormes. Durante los últimos años e incluso previo a las jornadas de octubre la Confederación de fabriles y las distintas federaciones como mecanismo de protesta recurrieron a las marchas de teas, después del horario de trabajo, ante la imposibilidad de efectivizar verdaderos paros. Si en octubre las fabricas no funcionaron fue por el contundente bloqueo de calles y el paro de transporte que dieron un “arma” a los trabajadores para justificar la ausencia de los centros de trabajo.

[14La dirección de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) continuó en manos y bajo control del reducido grupo de dirigentes algunos de los cuales se encontraban en la “clandestinidad” y no llego a implementar un mecanismo que incorporara a los niveles de dirección a los dirigentes naturales de las barricadas que la crisis había parido.

[15Lora afirmó a lo largo de décadas que nuestro ejercito tenia características especiales, sin embargo, un nacionalista como Sergio Almaraz Paz, al que no se puede acusar de marxista dogmático afirmaba: “curioso vientre el de esta institución que en media centuria solo ha concebido un Busch y un Villarroel mientras estremece en fecundidad con los Peñaranda y Ovidio Quiroga.(...) si se puede sostener que ni la idea más grande merece el sacrificio de una vida, no hay institución que merezca sobrevivir al precio de envilecer a un pueblo” Réquiem para una Republica.

[16“Posición del POR” Comité Regional del POR, Oruro 13/10/03

[17Al señor Guillermo Lora, presente. Señor: la dirección del Instituto, tiene el agrado de manifestar a Ud., su mas sincera felicitación por la brillante exposición que con gran eminencia y ponderación, desarrollo en la mañana de hoy en el aula magna de la escuela, con el tema ‘el sindicalismo político’, disertación que culmino con la expectativa de todo el auditorio. A tiempo de agradecerle muy de veras por su valiosa participación, reitero a Ud., las expresiones de mi atenta y distinguida consideración. “el mar nos pertenece por derecho, recuperarlo es un deber”. El director de la escuela de altos estudios nacionales, Gral., Brig. Raúl Ramallo Velarde. Comando en Jefe de las FFAA.

[18V.I. Lenin. Obras Completas. Tomo XI, p. 63.

[19L. Trotsky. ¿Adónde va Francia? P.94.

[20"La clave de la revolución andina", de Alan Woods y Jorge Martín

[21Este pequeño grupo, ha criticado a nuestra organización luego de las jornadas de febrero, por nuestro supuesto “apoyo critico” a la policía. La falsificación y la calumnia política son parte del arsenal de estas pequeñas sectas para intentar existir. Su intención no es construir un partido verdaderamente enraizado en el proletariado, lo que requiere en primer lugar de seriedad, sino justificar su sombría existencia.

[22Prácticamente todas las corrientes han interpretado la historia de los fracasos solo como la acción conciente de la “traición”. Esto que es un elemento se suma importancia, se convierte en una vulgarización del marxismo cuando se prescinde de los determinantes objetivos. Una visión de este tipo, lejos del marxismo revolucionario, nos retrotrae a una concepción idealista y manista (maniquea) de la historia, dividida e interpretada simplemente por la lucha entre “traidores y no traidores”, el bien y el mal, una historia que convierte a los programas en Biblia y la política en oraciones, útil para crear pequeñas iglesias pero incapaz de forjar una estrategia que comprendiendo la realidad pueda transformarla revolucionariamente. Los traidores, los reformistas, y todos los “malos” existen, pero los mismos se ven obligados a actuar, igual que los revolucionarios, sobre la base de determinadas condiciones objetivas que pueden facilitar o dificultar su labor.

[23León Trotsky. “Carta a la redacción de Contra la Corriente”(13 de junio de 1930) En Escritos sobre España [Edición de Juan Andrade y José Martínez. Ruedo Ibérico, 1971. Digitalización: Germinal

[24Carta a la redacción de Contra la Corriente (13 de junio de 1930) Las consignas democráticas

[25El FRA fue firmado con gente como Torres que se negó ha entregar armas para enfrentar el golpe, el mayor Sánchez, es decir dos representantes de la burguesía “progresista”, los estalinistas del PCML, el grupo de Lechin y otros.

[26“El cretinismo parlamentario de los reformistas y el cretinismo antiparlamentario de los anarquistas”

[27“El cretinismo parlamentario de los reformistas y el cretinismo antiparlamentario de los anarquistas”

[28idem.

[29Sobre sus perspectivas y sus limites hemos escrito bastante y se pueden encontrar en el documento fundacional de la LOR-CI. Web: www.geocities.com/lorcuarta

[30León Trotsky. “La revolución española al día. Cartas dirigidas al Secretariado Internacional y a los camaradas de la sección española” (Desde mayo de 1930 a julio de 1931). En Escritos sobre España [Edición de Juan Andrade y José Martínez. Ruedo Ibérico, 1971. Digitalización: J. López

[31en un folleto publicado en 1984 y que hace referencia a los órganos soviéticos y de doble poder titulado “Las lecciones de la Asamblea Popular” se llega a afirmar que en todo momento surgen órganos de poder, e incluso que los comités cívicos, las asociaciones de amas de casa y otros son órganos de poder. Aquí hasta se pierde cualquier limite de clase.

[32El cretinismo parlamentario de los reformistas y el cretinismo antiparlamentario de los anarquistas

[33León Trotsky. “La revolución española y la táctica de los comunistas” (Prinkipo, 24 de enero de 1931). En Escritos sobre España [Versión castellana de Andreu Nin. Ruedo Ibérico, 1971. Digitalización: Germinal

[34Corporación Minera de Bolivia, agrupaba a mas de treinta mil mineros y era la empresa mas importante del país, creada luego de la revolución del 52’ y de la nacionalización de las minas.