< Inicio
< Atrás

Palabra Obrera Nº 65

Palabra Obrera N° 64

Palabra Obrera Nº 63

Palabra Obrera Nº 62

Palabra Obrera Nº 61

Palabra Obrera Nº 60

Palabra Obrera Nº 59

Palabra Obrera Nº 58

Palabra Obrera Nº 57

Palabra Obrera Nº 56

Palabra Obrera Nº 55

Palabra Obrera Nº 54

Palabra Obrera Nº 53

Palabra Obrera Nº 52

Palabra Obrera Nº 50

Palabra Obrera Nº 49

Palabra Obrera Nº 48

Palabra Obrera Nº 45

Palabra Obrera Nº 44

Palabra Obrera Nº 43

Palabra Obrera Nº 42

Palabra Obrera Nº 41

Palabra Obrera Nº 40

Palabra Obrera Nº 39

Palabra Obrera Nº 38

Palabra Obrera Nº 37

Palabra Obrera Nº 36

Palabra Obrera Nº 35

Palabra Obrera Nº 34

Palabra Obrera Nº 33

Palabra Obrera Nº 32

Palabra Obrera N° 31

Palabra Obrera N° 30

Palabra Obrera Nº 29

Palabra Obrera Nº 28

Palabra Obrera N° 27

Palabra Obrera N° 26

Palabra Obrera N° 25

Palabra Obrera N° 24

Palabra Obrera Nº 23

Palabra Obrera Nº 22

Palabra Obrera Nº 21

Palabra Obrera Nº 20

Palabra Obrera Nº 19

Palabra Obrera Nº 18

PALABRA OBRERA Nº 17

PALABRA OBRERA Nº 16

Palabra Obrera Nº 15

Palabra Obrera Nº 14

Palabra Obrera Nº 13

Palabra Obrera Nº 12

Palabra Obrera Nº 11

Palabra Obrera N° 9

Palabra Obrera - Boletín Especial - junio 2005

Palabra Obrera Nº 8

Palabra Obrera Nº 7

Ediciones Anteriores
Revista Los Andes
Tesis Fundacionales
Anterior página web


Ponchos rojos

 

En los actos por el aniversario provincial (23 de enero) los campesinos de Omasuyos se presentaron con sus “ponchos rojos” y mostrando algunas pocas armas -viejos mauser- ante el palco ocupado por Evo Morales. Esta demostración causó un escándalo en la prensa, que si tuvo poco o nada que decir frente a las salvajes agresiones de los grupos de choque de la derecha en Santa Cruz (Nación Camba, Juventud Cruceñista) o en Cochabamba (Jóvenes por la Democracia), pone el grito en el cielo cuando los campesinos, hartos de ver que los grupos fascistas agreden y hasta matan a sus hermanos, manifiestan su legítima disposición a defenderse y defender al gobierno que consideran suyo.

Los “ponchos rojos”, cuya tradición y símbolos son parte de la cultura aymara, demuestran que el movimiento campesino ha sacado importantísimas lecciones en las luchas, bloqueos y levantamientos de los últimos años -fue en Warisata donde se elevó el grito de “guerra civil” para responder alas masacres de Goni en el 2003-.

De hecho, las organizaciones sindicales del Altiplano pueden convocar rápidamente a miles de jóvenes decididos, entre ellos a muchos reservistas. Esta es una base para organizar la autodefensa de masas contra cualquier ataque de la reacción, y llegado el caso, desarrollar un sistema de milicias campesinas, que en alianza con el armamento de los obreros en las ciudades sería invencible.

Los “ponchos rojos” son una gran conquista política y organizativa del movimiento campesino aymara que de ninguna manera debe ser desarticulada ni desarmada, como ha prometido públicamente el gobierno nacional diciendo que “cambiará armas por ganado o alimentos”. Con esto, Evo Morales no hace sino ratificar su defensa del “orden legal” burgués, que protege el monopolio de las armas por los uniformados y no impide que los grupos de ultraderecha se organicen y se armen, pero quiere mantener con las manos vacías a los trabajadores, los campesinos, los pueblos originarios. Por el contrario, toda movilización de importancia en el campo o en la ciudad tarde o temprano planteará la autodefensa de masas contra los grupos fascistas o las fuerzas represivas del Estado.