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El debate sobre la ley de hidrocarburos


Por Daniel Villaflor
 

Estos días hemos asistido a un intenso debate y toma de posiciones alrededor de la nueva ley de hidrocarburos.
Los dirigentes de la “media luna” (Santa Cruz y Tarija) decretaron un paro departamental y amenazan con declaraciones radicales. El presidente Mesa, haciendo frente común con las petroleras, calificó de “irracional y confiscatoria” a la Ley propuesta por la comisión de Diputados y hasta dijo que renunciaría si no era aprobada su Ley tal como la redactó. Por el otro lado los dirigentes del MAS, que impulsan el proyecto de Ley, no paran de retroceder en su política de regateo con las petroleras: plantean consensuar con las multinacionales la migración de los contratos y en el tratamiento en detalle se muestran dispuestos a modificara cada uno de los puntos molestos para las empresas. Analicemos los elementos que forman parte de esta discusión.



El Gobierno: La intención de Mesa con su proyecto de ley era consolidar su triunfo en el referéndum. Si el Congreso aprobaba su ley, se consolidaba la entrega del negocio del gas a las transnacionales. Y este se realizaría con pocas modificaciones respecto a los términos acordados por Goni. Al fracasar este intento su política entra en crisis.

La burguesía: tiene terror a que se les escape el negocio de ser los intermediarios entregadores de los recursos gasíferos a las transnacionales. Cualquier medida que pueda molestar a las petroleras significa, para ellos, un sacrilegio que no quieren permitir. Desde que se terminó el ciclo del estaño (y antes el de la plata) la burguesía parasitaria criolla dejó de interesar al imperialismo. Hoy ven que nuevamente pueden cumplir el rol de entregadores, lo que les permitiría recibir a cambio multimillonarias coimas.

Las empresas petroleras y los gobiernos de Brasil y EE.UU.: Las multinacionales consideran al estado boliviano y a su gobierno como sirvientes fieles y sumisos que ocupan estos puestos para defender sus intereses. Para recordar al Congreso cual es su función (defender al sistema y mantener el saqueo imperialista) es que los Estados sede de las empresas multinacionales enviaron a sus representantes.

Los diputados del MAS y compañía: El MAS fiel a su política reformista pretende modificar (reformar) el sistema mediante la promulgación de algunas leyes para, según ellos, repartir mejor la torta de los ingresos nacionales. El problema es que en un país dependiente como el nuestro el imperialismo no acepta reducir ni un centavo de su multimillonaria ganancia si no se le arranca con la lucha de las masas. El MAS utiliza a las masas como elemento de presión, pero esta claro que no quiere utilizar la movilización para impulsar la ruptura con el imperialismo, que solo se conseguirá con una fuerte y organizada lucha, muy superior a la de Octubre. Por ese motivo han tenido que retroceder ante la recriminación del enviado de Lula, Marco Aurelio García: “Es evidente que nosotros preferimos una migración pactada. Obvio”(La Prensa 26/10/04), a lo que Gustavo Torrico (Dip. del MAS) se apresuro a contestar: “No es que una vez establecida en la nueva ley petrolera la obligatoriedad que tienen para migrar de contratos, el Estado va a imponerse, de ninguna manera, lo que tendrá que pasar es que en los 60, 90 ó 120 días que por ley tendrá que darse plazo, las empresas y el Estado negociarán las condiciones en las cuales tendrán que cambiar de contratos” (La Prensa 28/10/04). O el apoyo que ha dado Evo Morales al salir de la reunión con Mesa: "No se trata de pactos, sino una alianza estratégica para defender la democracia de intentos desestabilizadores" (Associated Press, 12/11/04), agitando nuevamente el fantasma de un supuesto complot golpista. Mientras el MAS mantenga a las masas alejadas de las movilizaciones, menos posibilidades tiene de conseguir concesiones del imperialismo. En cuanto a los otros parlamentarios, acompañaron al MAS en la votación en un intento de reacomodo ante las elecciones. Pero su posición no tiene ninguna solidez y ante la presión del gobierno y las petroleras ya han girado nuevamente y están dispuestos a votar lo que sea a cambio de las jugosas coimas que están en juego.

La nueva Ley: Es seguro que la misma va a estar lavada y limada de la mayoría de los puntos molestos a las petroleras, e inclusive ya están diciendo que la van a definir el año que viene. De cualquier manera analicemos el proyecto tal cual como está. Tenemos que decir que esta ley No es Nacionalista como dice el MAS, ya que deja el negocio totalmente en manos de las transnacionales. Y además: 1º- Deja el control y la fiscalización de los volúmenes producidos en manos de la petroleras (ya que se realiza en sus plantas, con sus instrumentos y con su personal). 2º- La medición se realiza en el “Punto de Fiscalización: Que es el lugar donde son medidos los hidrocarburos líquidos y gaseosos resultante de la explotación en el Campo después que los mismos han sido sometidos a un Sistema de Adecuación en la Planta de Procesos”, es decir que se cobraría sobre el producto neto producido y no sobre el bruto (que son todos los hidrocarburos que salen por boca de pozo). Por ejemplo, en la gestión 2003 se quemaron cerca de 1 millón de metros cúbicos que totalizan 52.188 $us por día, por lo que el país deja de percibir alrededor de 19 millones de dólares por año. 3º- Y principalmente porque deja el negocio de la fijación de precios en manos de las transnacionales. Este es un gravísimo problema ya que las ventas actualmente se realizan entre sucursales de una misma empresa: REPSOL/PETROBRAS en Bolivia con REFINOR (REPSOL/PETROBRAS) en Argentina, por lo que fijan precios bajísimos para pagar menos. Por ejemplo según la Agencia de Energía del gobierno de EE.UU. (pag web: ) el precio promedio en boca de pozo del millar de pies cúbicos de gas fue en los últimos seis meses superior a los US$ 5. En cambio, a las transnacionales se les permite llevar este mismo gas a su refinería de Campo Durán (norte de Argentina) a cambio de una tributación que no pasa de 20 centavos de dólar por millar de pies cúbicos. En cambio si un consumidor boliviano decide cargar gas en una estación de servicio de Repsol o de Petrobras le cobran a 1.66 Bs. por metro cúbico lo que equivale a $us. 5.7 por millar de pies cúbicos Si 1 m3 de gas está en Bs. 1,66, significa que 1 pie cúbico cuesta Bs 0,046 y UN MILLAR DE PIES CUBICOS (medida internacional para el cálculo del precio de gas), resulta Bs. 46 -unos $us.5,7-, es decir al precio internacional. ¡Esta es la ley “nacionalista” que propone Evo Morales!

Robos, estafas y corrupción: Las multinacionales suman una larga lista de delitos: contratación de ex-funcionarios de YPFB por las petroleras, reclasificación de San Alberto como campo nuevo, firma del famoso contrato con Enron en Miami, evasión tributaria de alrededor de 600 millones de bolivianos, venta de gas licuado a Chile, Perú y Paraguay a US$ 250 la tonelada métrica, mientras que para el mercado local el precio es de US$ 350. Y esto lo hacen a pesar de recibir US$ 142 millones anuales de subvención... “para mantener los precios bajos”. Actualmente el ex presidente de YPFB Hugo Peredo Roman (ligado a Goni y actual ejecutivo de Petrobras) se encuentra procesado junto a Carlos Salinas Estenssoro (otro ex presidente de YPFB) por haber firmado un contrato con un consorcio de Abogados que les iba a reportar ganancias de 10 a 20 millones de dólares. Estos crímenes dan una idea del inmenso poder de esta Rosca Petrolera que igual que la antigua Rosca Minera compra ministros, leyes y jueces, sube y baja gobiernos y en definitiva gobierna en nuestro país.

¿Cómo salimos?

Todo esto brinda un panorama de lo que está en juego alrededor de los hidrocarburos: la sumisión nacional al imperialismo y el bienestar de las gene-raciones futuras. Pero las multinacionales no se van a “humanizar” compartiendo sus ganancias, ya que su política es la del saqueo descarado hasta agotar los recursos. Ni tampoco se puede confiar en la “honestidad” de los funcionarios elegidos por el gobierno, defensores de los intereses de las multinacionales. La única forma de garantizar que los beneficios de la explotación de los recur-sos naturales sirvan al pueblo boliviano es imponer mediante la movilización la nacionalización sin indemnización de los pozos y de toda la cadena productiva, pero no para darle el control a los buró-cratas vendidos de turno sino para que el poder sea ejercido efectivamente por los obreros y el pueblo boliviano. Y para ello necesitamos imponer el control obrero colectivo de la producción, por medio de consejos de delegados con mandato revocable, elegidos en asamblea por los trabajadores petroleros, los pequeños consumidores y los habitantes y pueblos originarios de las regiones productoras. Esta medida deberá formar parte de un programa obrero y popular de ruptura con el imperialismo, que entre otras medidas incluya el no pago de la deuda y la nacionalización de las empresas capitalizadas.