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Polémica entre ejecutivos fabriles y la LOR-CI

Dos estrategias opuestas para el movimiento obrero

 

El compromiso de los ejecutivos de organizaciones como la COR de El Alto, la Confederación y Federación de fabriles (FDTFLP) con el MAS y su política de conciliación con el empresariado, está convirtiendo a las organizaciones obreras no sólo en apéndices del gobierno, sino en agentes de contención de los conflictos. Dejan libradas a su suerte luchas como en Vita, colaboran en la formación de sindicatos amarillos como en Electro Fashion o TOTES. Pisotean la democracia obrera como en muchas textileras. Para justificar esta política lanzan una campaña contra el “radicalismo” que “pone en riesgo la estabilidad laboral”, para asustar a los trabajadores que deciden organizarse en sus centros de trabajo y que tiene como uno de sus blancos a la Casa Obrera y Juvenil y la LOR-CI.



Debate en la Casa Obrera entre altos dirigentes fabriles y la LORCI

Durante el último año, nuestra organización apoyó decididamente el proceso de organización obrera, especialmente en la ciudad de El Alto, ayudando a la formación de 5 sindicatos y colaborando con otros 7. En esta labor, hemos visto victorias como en SITRASABSA, derrotas con sabor a triunfo como en TEA y también duras derrotas como la de TOTES.

Hace poco, se formó el Sindicato de Estibadores de SOBOCE (SESOBOCE), reuniéndose en la Casa Obrera y Juvenil. Al día siguiente vinieron a la Casa un representante fabril de la COB, otro de la Confederación de fabriles y un tercero, de la Secretaría de Organización de la Federación.
Ante los trabajadores presentes, estos dirigentes polemizaron con la LOR-CI planteando que la clave era la negociación y “nada de radicalismo”, como en TOTES o, en 1999, la toma de fábrica de MEX. En MEX, el conflicto terminó con despidos y persecuciones legales a dirigentes. En TOTES hubo despidos masivos y el sindicato quedó controlado directamente por la empresa.

La verdad de los hechos

Lo que “olvidan” estos señores, es que el conflicto en TOTES fue derrotado con la gran traición del Sr. Genaro Torrico, ex dirigente fabril y funcionario del Ministerio de Trabajo, quien desvergonzadamente aceptó tres votaciones consecutivas, solicitadas por la empresa y sus agentes, que chantajeaban a los trabajadores para manipular su voto hasta que en la última se impuso la voluntad empresarial.

"Olvidan" que cuando la LOR-CI se puso a disposición del conflicto, Alex Chavarría, Sec. Gral. del naciente sindicato, estaba despedido desde hacía casi un mes y que la única manera de reincorprarlo y hacer respetar los derechos sindicales era con medidas de fuerza, a lo que lamentablemente, se negaron. En TOTES no hubo “radicalismo” sino ingenua confianza en la “buena voluntad” de la empresa, en la “ayuda” del Ministerio de Trabajo masista y en los “consejos” de la Federación.
En el debate pasamos revista a otros importantes conflictos obreros, como el de Huanuni. Los mineros quebraron el asalto privatizador de los dirigentes cooperativistas entonces aliados del MAS a costa de varios muertos, con un programa de acción "radical"; asegurando la nacionalización del yacimiento, el “control social” por los trabajadores y la creación de miles de puestos de trabajo.

En el aeropuerto alteño se recuperaron las 8 horas de trabajo y casi 100 mil dólares por horas extras y vacaciones que la empresa debió reconocer, gracias a que SITRASABSA es un sindicato independiente del gobierno y de los empresarios, combativo y con plena democracia sindical.
En ambos casos, lo que permitió triunfar fue la voluntad de lucha, la democracia obrera y los métodos de acción que la dirección de fabriles rechaza por “radicales”.

Un programa para triunfar

Esta discusión tiene una importancia capital para los trabajadores. En este debate en la Casa Obrera y Juvenil se enfrentaron dos estrategias para el movimiento obrero.
La burocracia sindical subordina los sindicatos al gobierno y su política de colaboración con el empresariado, con los Iberkleid, Bracamonte y otros chupasangres que se enriquecen con la explotación de los trabajadores. Esta política busca frenar la lucha por las demandas obreras y sólo lleva a derrotas o a sindicatos sometidos a la voluntad de la gerencia.
La otra estrategia es la de la movilización, se basa en la democracia obrera para la lucha, defiende la coordinación de los conflictos y busca desarrollar la solidaridad obrera en forma activa. Llama a confiar sólo en las propias fuerzas de la clase obrera, defendiendo la independencia sindical frente al gobierno y los empresarios, y que combate la conciliación entre explotadores y explotados.

Esta estrategia es la que necesita la clase obrera para triunfar y es la que defendemos los socialistas revolucionarios.

No sólo permite luchar por mejores condiciones laborales y de vida, sino que ayudará a poner en pie un nuevo movimiento obrero, capaz de transformar el país y acabar con la explotación, el atraso y la miseria. Es desde esta estrategia que llamamos a impulsar el movimiento por las demandas y la organización de los trabajadores en toda fábrica, empresa o taller.
Por Javo Ferreira