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Frente a las camarillas "autonómicas" y el control "social" del gobierno

Pongamos en pie un nuevo movimiento estudiantil

 

EN LOS ÚLTIMOS MESES hemos asistido a una cierta politización de las universidades, expresada en diversas crisis internas, conflictos entre camarillas por preservar sus prebendas económicas y políticas y algunas movilizaciones estudiantiles.

A nivel nacional se diferencian claramente dos polos. De un lado, están los estudiantes de la UNSXX que en medio de una disputa de las camarillas docente- estudiantiles, sostienen una demanda progresiva luchando por el voto universal. La contracara es la UAGRM, donde sectores de derecha se han subido al caballo de la autonomía utilizando a los estudiantes como base de maniobra al servicio de la política de Costas, Marincovich, y los empresarios y terratenientes.

Camarillas autónomas

La autonomía que defienden estas camarillas que hoy se movilizan es la del voto ponderado, la de docentes titulares irrevocables de por vida por falta de exámenes de oposición, la que generó una capa de personal jerárquico y administrativo con salarios que llegan a 30000 Bs., obligando al resto a ser docentes "de segunda" con salarios muy inferiores y son posibilidad de llegar a ser titulares. Es también la que impide a los estudiantes tener influencia real en las decisiones mas importantes para nuestra educación, ni participación efectiva dentro de la DAF (Dirección de Administración Financiera).

Las camarillas que hoy defienden la "autonomía" degradada por décadas de neoliberalismo en la “U”, se movilizan al ver peligrar sus importantes beneficios económicos y políticos.

Control Social = Preservación de las Camarillas

Pero el verdadero objetivo del control social que defiende Evo Morales no es transformar la universidad, sino insertar a sus intelectuales y funcionarios para controlar el sistema universitario en pos de su proyecto de “capitalismo andino”. Lejos de proponerse barrer con el sistema de prebendas y con las camarillas, el MAS busca un acuerdo con estos sectores reaccionarios.

Recordemos que en la UMSA han convivido las camarillas de “izquierda” y derecha: lejos de las ilusiones de cambio que algunos abrigaron la rectoría del masista Aguilar (ahora en la Constituyente), ha quedado demostrado que el régimen universitario no ha sido diferente al que existió bajo la dirección del emenerista Taboada.

Además, la historia de la UPEA es un antecedente de "control social-político" en la universidad: sirvió para que los burócratas de la COR, de la Federación de Juntas Vecinales y el obispado aliados a los jerárquicos de la universidad, hicieran abultados negocios con el presupuesto, como saltó a la luz en medio de escándalos de corrupción y juicios penales (Ver Ley nº 2115, 5/9/2000).
El “control social” masista solo serviría para cambiar la camarilla de turno, agravando la decadencia de la universidad pública y sin acercarla a las necesidades de los trabajadores y el pueblo.

Por un nuevo movimiento estudiantil

Para barrer a las camarillas es imprescindible la autoorganización y unificar fuerzas con los sectores honestos y combativos de las bases estudiantiles, docentes y administrativos de todo el país, para impulsar la lucha contra el voto ponderado y por el voto universal, con cargos revocables por la asamblea sino cumplen sus mandatos como medio de controlar democráticamente a las autoridades elegidas, así como concursos docentes regulares y demás revindicaciones.

Es necesario organizarnos desde cada facultad y carrera en cuerpos de delegados de base por curso, y construir verdaderos centros de estudiantes para la lucha, que se propongan superar el actual régimen universitario y transformar esta universidad de clase.

Los militantes universitarios de la LORCI luchamos por el surgimiento de un nuevo movimiento estudiantil que además de luchar por una universidad pública gratuita, científica, crítica, con un gobierno con mayoría estudiantil en el que estén incluidos los tres sectores, al servicio de la lucha de los trabajadores y el pueblo, se proponga la transformación revolucionaria de la sociedad. Por eso queremos unir nuestras fuerzas con las de los trabajadores que hoy salen a luchar o están organizando sus sindicatos.

Porque solo si esas luchas triunfan tendremos fuerza suficiente para conquistar una nueva educación y un futuro diferente.

Por eso, queremos retomar las enseñanzas de experiencias como la del glorioso Mayo Francés de 1968, de las luchas universitarias de los 70 en Bolivia, o como la autoorganización estudiantil del CGH en la gran huelga de la UNAM de México en 1999.

Esto, en el camino de un nuevo pacto obrero estudiantil y la alianza obrera, campesina, indígena y popular.
Esos ejemplos nos demuestran la potencialidad de la autoorganización independiente del movimiento estudiantil y la fuerza revolucionaria de la unidad obrero-estudiantil.

Para que esto sea realidad hace falta un nuevo movimiento estudiantil.

Por Natalia