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Congreso de la UTO: ¿Evento de "caracter histótico" o fraude político


Por Javo Ferreira
 

Las autoridades de la UTO, así como algunos centros de estudiantes de carrera y facultativos han desplegado una enorme campaña de propaganda calificando al congreso de la UTO iniciado el 15 de noviembre como un evento de “carácter histórico”. La convocatoria al congreso, que fue producto de un acuerdo entre los dirigentes cívicos de Oruro, Jaime Solares de la COB y otras organizaciones sociales con el estamento docente y administrativo así como con el dirigente Eduardo Luizaga de la FUL puso fin a la crisis de esa casa de estudios que estuvo paralizada por casi dos meses de conflicto.

Este congreso, obtenido luego de la derrota del movimiento universitario de septiembre y octubre que buscaba imponer el gobierno tripartito con mayoría estudiantil, es en realidad un gran fraude político para evitar que algo cambie en la universidad. La campaña de propaganda desplegada esta destinada a sembrar ilusiones de que respetando los mecanismos del actual régimen universitario se puede resolver la crisis por la que atraviesa la universidad boliviana.

La actual crisis universitaria

Si bien es una generalidad ampliamente conocida en la vanguardia que la crisis universitaria es un reflejo de la crisis nacional, tenemos que decir que la misma se viene agravando desde la aplicación de los planes antiobreros y antinacionales conocidos popularmente como neoliberalismo, y la correspondiente adecuación del sistema educativo a las necesidades de la clase dominante. Así, se ha llevado adelante una sistemática política para terminar con la universidad de masas heredada de los 60’ y 70’ con la relativa reducción del presupuesto educativo y particularmente del universitario, limitando el acceso a la universidad mediante cada vez mas elevadas matriculas, aportes voluntarios y exorbitantes gastos administrativos. Cada congreso de facultades, carreras y universitario en general ha llevado adelante profundos cambios en los penzums y planes de estudio, eliminando materias que eran susceptibles de despertar y desarrollar un espíritu crítico frente a la actual realidad, imponiendo una educación funcional a obtener tecnócratas y agentes dóciles de las necesidades del capital transnacional. Para estos fines, el sistema necesitó la cooptación del estamento docente y de amplias franjas estudiantiles que sobre la base de salarios desproporcionados a la caótica realidad actual y el amplio e impune desarrollo de la corrupción le permitió contar con los elementos apropiados no solo para mantener el actual orden de cosas sino para profundizar esta política.

Esta crisis sin embargo ha empezado a emerger en forma violenta como lo evidenció la expulsión de D. Salazar en la UMSA a fines del 2003 y el reciente conflicto de la UTO, donde la defensa enconada de las prebendas ha llevado a agresiones hace un tiempo impensadas en la universidad.

Las banderas de lucha de la UTO

Una de las demandas del movimiento estudiantil de la UTO fue por el fin del voto ponderado donde la decisión de decenas de docentes pesa más que la de cientos de estudiantes. La imposición del voto universal implica la necesaria transformación del gobierno universitario en un gobierno con amplia mayoría estudiantil. Esto, que a los cavernarios les puede sonar profundamente “revolucionario”, es en realidad una demanda elemental de la democracia liberal burguesa, cuestión que en el ámbito nacional se impuso luego de la revolución del 52’ y que hoy, medio siglo después de esta “conquista” burguesa, la universidad boliviana persiste en aplicar el voto calificado, gamonal, en las casas de estudios. Así mismo, esta demanda que aun esta lejos del gobierno tripartito, tiene el merito de romper el actual régimen universitario y permite debilitar profundamente el peso político e institucional de las camarillas que hoy gozan de amplia hegemonía en el seno del estamento docente. Así mismo, la lucha por imponer el gobierno tripartito (ver recuadro) tenia el objetivo explicito de buscar una universidad que este soldada a los intereses de los trabajadores y el pueblo, es decir, a los únicos sectores sociales susceptibles de sostener un verdadero programa de desarrollo nacional integral.

Frente a la ofensiva de las camarillas debemos sostener bien alto estas banderas de lucha.

Lamentablemente, luego de la derrota del conflicto, el primer efecto que ha empezado a expresarse en la base y sectores de la vanguardia es el de ceder evitando hablar de las consignas que motivaron el conflicto y acomodarse lo mejor posible a la institucionalidad vigente y por lo tanto al congreso en marcha. Desde Barricada Roja, opinamos que lejos de ocultar las verdaderas causas de la crisis y la única manera de resolverlas, es sosteniendo bien alto las consignas que preparen los próximos combates que inevitablemente se desarrollaran. Consideramos que la única forma de ir reagrupando a la vanguardia es extrayendo las lecciones del ultimo conflicto y explicando pacientemente a los estudiantes de base, que la única manera de obtener todas las demandas de los estudiantes, de terminar con la endémica corrupción y lograr una universidad critica, es mediante la imposición del gobierno tripartito con mayoría estudiantil, cuestión que solo podrá lograrse no confiando en los congresos dirigidos por las camarillas sino preparando y organizando una lucha superior a la de septiembre y octubre pasados.

La lucha por esta demanda debe inscribirse en todas las carreras y facultades de todas las universidades del país. Su conquista constituiría un importante paso en la transformación y en la resolución de la crisis universitaria.