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Editorial

¡Viva la lucha de los mineros de Huanuni!


Los mineros defienden la causa popular de la nacionalización minera y al proponerse avanzar en el control obrero, muestran el camino: Que los trabajadores y el pueblo pobre tomen en sus propias manos la resolución de sus demandas más sentidas y los grandes problemas del país.
 

El 5 de julio el gobierno de Evo Morales desató una salvaje represión con decenas de heridos y detenidos, contra los trabajadores mineros de Huanuni, quienes venían exigiendo con la huelga y bloqueos varias demandas y, entre ellas una profundización del “control social” mediante la autonomía de gestión de la empresa para poder desarrollar los planes de exploración y producción de nuevos yacimientos y minerales.

Esa represión fue justificada por el presidente Evo Morales, desde Potosí, quien aseguró que “la gente me pide ¡Evo, mano dura con los bloqueadores!”, y le había sido solicitada por los empresarios privados en la reunión que mantuvieron el 2 de julio (a la que no pudo asistir el representante de la Federación de Empresarios de Oruro por el bloqueo minero).

Es que la lucha de Huanuni cuestiona abiertamente la política minera de colaboración con el capital privado y extranjero del gobierno y la falsedad de su discurso nacionalista.

Mientras se opone a las demandas de los mineros, que permitirían consolidar la nacionalización de la Empresa Minera Huanuni (EMH) profundizando el control por los trabajadores, el Gobierno reconoce las autonomías departamentales que exigen las oligarquías del Oriente. Mientras los trabajadores y el pueblo exigen cárcel para los asesinos de octubre del 2003, nombra director de la Aduana al ex general César López, jefe de Estado Mayor durante la represión asesina en El Alto, y así sucesivamente. Todo esto desnuda claramente el rol del gobierno, su política de pactos y concesiones al empresariado, los comités cívicos, las transnacionales y el conjunto de la clase dominante.

El 10 de julio nuevamente se reprimió para impedir que los mineros marcharan a La Paz. Ahora, se abrió una negociación con el gobierno. Los mineros impusieron el retiro del gerente de COMIBOL, Guillermo Dalence (ex ministro de minería de Evo y que ahora fue enviado a El Mutún), y el Parlamento discutiría transformar en Ley el decreto 28901, que determina que no operarán cooperativas en el cerro Posokoni. También se comprometería a hacer inversiones y construir un nuevo ingenio, etc.

El No de Evo a la autonomía de gestión

El gobierno no acepta este punto central exigido por los trabajadores, que busca garantizar que las utilidades generadas no se pierdan en las administraciones nombradas a dedo en COMIBOL y que llevaron a virtual quiebra a la Corporación en 1985, sino que sean reinvertidas en exploración, extracción de otros minerales y en nuevos ingenios.

Las demandas de los trabajadores de Huanuni, como la de “autonomía de gestión”, han sido presentadas por el gobierno como atentados contra COMIBOL y contra la nacionalización. La verdad es muy distinta, ya que es gracias a la heroica lucha de años de los trabajadores mineros que Huanuni ha sido nacionalizado, que esta nacio-nalización fue defendida contra el MAS y sus aliados cooperativistas, y que con la imposición del “control social” por los obreros -es decir, determinadas formas de control sobre la producción, distribución y comercialización de los minerales del yacimiento-, han permitido que la empresa que se encontraba en una fraudulenta quiebra en el 2002, hoy sea la empresa minera que mas aporta al TGN, permitiendo además la creación de casi 4000 nuevos puestos de trabajo.

El ministro Echazú y todo el gobierno calumniaron a los trabajadores, afirmando que no quieren compartir las utilidades de la mina con el resto del pueblo boliviano a través del Estado y la COMIBOL. Esta es una escandalosa mentira ya que el SMTMH ha declarado no solo estar de acuerdo en un aumento de ICM (Impuesto Complementario Minero) sino que para lograr la industrialización y mejor aprovechamiento de nuestros minerales es necesario avanzar hacia el monopolio estatal del comercio de minerales, eliminando a los parásitos de las comercializadoras y la exportación en bruto que realizan Sinchi Wayra y otras empresas mineras.

El gobierno del MAS se opone frontalmente pues sabe que si los trabajadores profundizan su control en la Empresa Minera Huanuni, sería un ejemplo explosivo que podría ser tomado por otros sectores obreros, podría abrir paso a la lucha por nacionalizar toda la minería, y haría temblar de terror a las grandes empresas, las “capitalizadas” y las transnacionales que exigen “seguridad jurídica”.

¡Profundizar el control social hasta imponer la administración obrera directa en Huanuni!

Esas propuestas son progresivas pero es necesario ir más allá. Es necesario afirmar y desarrollar el poder de los trabajadores, profundizando el control social en la EMH (para imponer la administración obrera directa de la empresa en forma colectiva con un directorio obrero, responsable ante las asambleas de los trabajadores) y elaborar un plan de acción para organizar el sector minero al servicio de los trabajadores y el pueblo, basado en la integración con la fundición de Vinto, la reactivación por el Estado de Corocoro y otros yacimientos, el monopolio estatal del comercio y exportación de minerales y la nacio-nalización de la gran minería (Inti Raymi, Sinchi Wayra, etc.), todo ello bajo control obrero colectivo y contemplando los intereses de los cooperativistas pobres.