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Cabildo del 20 ¿para qué?

 

Antes, cabildos autonomistas en Santa Cruz y la “media luna”; ahora, Cabildo para que “la sede no se mueva” en La Paz... La burguesía paceña compite con la oligarquía de Santa Cruz, utilizando las banderas regionalistas para engañar al pueblo trabajador con la ayuda de los dirigentes masistas. Por eso:

No vamos al Cabildo de Del Granado, Fanor Nava y "Pepelucho" Paredes


Los alcaldes del Departamento, encabezados por Juan del Granado y Fanor Nava, junto al Prefecto Paredes (de PODEMOS), integrantes de la brigada parlamentaria paceña, empresarios regionales, dirigentes de los transportistas, el “comité cívico paceñista” y otros, han convocado a un Cabildo departamental el 20 de julio para “que la sede de gobierno no se mueva”. A esta convocatoria se sumaron los dirigentes de la COR, FEJUVE y otras organizaciones sindicales y populares. Todos intentan esconder que este llamado no está al servicio de los verdaderos intereses de los trabajadores, los campesinos y el pueblo humilde de La Paz, sino de “mejorar” la capacidad de negociación de la burguesía paceña frente a las restantes camarillas regionales, pues está en discusión -con las futuras autonomías departamentales- una reorganización del Estado nacional y por tanto, un nuevo reparto del presupuesto estatal.

Hoy, mientras se negocia postergar la Constituyente hasta fin de año buscando más tiempo para un “gran acuerdo nacional” entre el gobierno y la derecha, no deja de haber tensiones, discursos agresivos y forcejeos. Aunque el gobierno y sus opositores de la derecha buscan cómo alcanzar un pacto, hay importantes diferencias y cada uno quiere imponer sus condiciones con permanentes maniobras, trampas y presiones -la discusión de la sede de los poderes es una de ellas-. No se puede descartar que haya fuertes peleas y hasta nuevos “cortocircuitos” políticos. Pero es seguro que cualquier compromiso se hará a costa de las legítimas aspiraciones populares de cambio.

Las autonomías departamentales y la tierra

La burguesía y los terratenientes del Oriente exigen la autonomía departamental para defender sus latifundios, seguir manejando “sus” departamentos como su propia hacienda, y obtener mejor participación en la renta nacional y el poder estatal.

Con la bandera regionalista quieren mantener un férreo control político sobre los trabajadores y el pueblo cruceño, para que éstos no se movilicen por sus propios intereses, contra los empresarios que pagan salarios miserables en la agroindustria, la zafra del azúcar, etc., ni contra la escandalosa usurpación de tierras como el latifundio de Marinkovic, mientras decenas de miles de campesinos no tienen tierra.

Por todo ello, los cabildos y movilizaciones encabezados por los prefectos, comités cívicos y sus fuerzas de choque como la Juventud Cruceñista, son reaccionarios y dividen a los trabajadores y al pueblo de Oriente y Occidente en función de los intereses de las burguesías regionales.

El problema de la Sede

Ahora, como parte de las maniobras y chantajes en la Constituyente, un sector de las élites chuquisaqueñas ha planteado el traslado de los poderes a Sucre. Que esta propuesta prospere es poco probable y además, demandaría muchos años e inversiones enormes (solo países del tamaño de la India o Brasil han podido construir la infraestructura de nuevas capitales). Sin embargo, las camarillas burguesas de La Paz han visto la oportunidad de defender sus intereses (ligados al acceso a los puestos y recursos de la actual estructura estatal) y han lanzado una feroz campaña “en defensa de la Sede” que tendrá como uno de sus epicentros el cabildo del 20 de julio y un eventual paro cívico regional.

Apelan para ello a un supuesto “patriotismo” regional, intentando asustar a los sectores humildes con la amenaza de la pérdida de fuentes de empleo y recursos que supuestamente benefician a toda la población. ¡Cómo si no fuera desde la actual estructura estatal al servicio de unos cuantos, en cuya cúpula compartieron el poder los agentes de las transnacionales y los grandes empresarios de Oriente y Occidente- el que aplicó con la represión el neoliberalismo con el DS 21060, las “relocalizaciones”, las “nefastas “capitalizaciones” y la entrega de los recursos naturales a la voracidad del capital extranjero!
Los políticos y cívicos al servicio de los empresarios paceños, que superexplotan en fabricas y talleres, que precarizaron el trabajo e imponen jornadas laborales de 12 y más horas, sin pagar ni beneficios sociales, con salarios incluso inferiores al mínimo nacional de 525 Bs., que además acaparan tierras en el norte paceño, sólo defienden su parte del botín en el manejo de los recursos y el aparato estatal.

El lamentable rol de algunos dirigentes

Varios dirigentes de la COR y la FEJUVE alteñas se han convertidos en impulsores de este Cabildo, es decir, en los mejores voceros de la política de poner a los trabajadores y el pueblo pobre de El Alto y La Paz detrás de los mezquinos intereses de las camarillas regionales, es decir, de una política de colaboración de clases con la burguesía, cuando lo que hacía falta era desenmascarar estas maniobras y levantar una posición independiente de los trabajadores y el pueblo pobre.

Por una política independiente de los trabajadores

Ni el “proyecto de país” abiertamente reaccionario de la derecha neoliberal y de las oligarquías “autonomistas”; ni el proyecto populista y reformista del Gobierno, que quiere un “capitalismo andino” concertado con empresarios, terratenientes y transnacionales, son alternativas para los trabajadores, los campesinos, los pueblos originarios y las capas medias empobrecidas de todo el país.

Ni las “autonomías departamentales” ni la “defensa de los intereses paceños” cambiarán la situación de miseria, explotación y opresión que viven millones ni romperán con la subordinación del país al imperialismo. En esta pugna entre camarillas explotadoras regionales que intentan manipular al pueblo trabajador no están en juego los verdaderos intereses obreros y populares.

Los socialistas revolucionarios de la LOR-CI, así como denunciamos el plan autonomista de las oligarquías del oriente, rechazamos las movilizaciones al servicio de la burguesía paceña y llamamos a no asistir a su cabildo.
Para resolver las necesidades más elementales y los problemas fundamentales del país, los trabajadores debemos empezar a discutir una política y un programa de los trabajadores, para resolver el problema de la carestía de la vida, los bajos salarios, la educación y la salid, la tierra y el territorio, la nacionalización del gas, los recursos naturales y las “capitalizadas” sin pago y bajo control obrero y la expulsión del imperialismo. Un programa capaz de unir a todos los oprimidos y explotados del país para imponer una salida obrera y campesina:
La organización de los trabajadores y el pueblo debe apuntar a la lucha por imponer un genuino gobierno de obreros, campesinos, pueblos originarios y pueblo pobre, pues el actual Estado, burgués y semicolonial, no cambiará aunque su forma sea “centralista” o “autonomista”. Hay que demolerlo para crear otro Estado: una república obrera y campesina.