< Inicio
< Atrás

Palabra Obrera Nº 65

Palabra Obrera N° 64

Palabra Obrera Nº 63

Palabra Obrera Nº 62

Palabra Obrera Nº 61

Palabra Obrera Nº 60

Palabra Obrera Nº 59

Palabra Obrera Nº 58

Palabra Obrera Nº 57

Palabra Obrera Nº 56

Palabra Obrera Nº 55

Palabra Obrera Nº 54

Palabra Obrera Nº 53

Palabra Obrera Nº 52

Palabra Obrera Nº 50

Palabra Obrera Nº 49

Palabra Obrera Nº 48

Palabra Obrera Nº 45

Palabra Obrera Nº 44

Palabra Obrera Nº 43

Palabra Obrera Nº 42

Palabra Obrera Nº 41

Palabra Obrera Nº 40

Palabra Obrera Nº 39

Palabra Obrera Nº 38

Palabra Obrera Nº 37

Palabra Obrera Nº 36

Palabra Obrera Nº 35

Palabra Obrera Nº 34

Palabra Obrera Nº 33

Palabra Obrera Nº 32

Palabra Obrera N° 31

Palabra Obrera N° 30

Palabra Obrera Nº 29

Palabra Obrera Nº 28

Palabra Obrera N° 27

Palabra Obrera N° 26

Palabra Obrera N° 25

Palabra Obrera N° 24

Palabra Obrera Nº 23

Palabra Obrera Nº 22

Palabra Obrera Nº 21

Palabra Obrera Nº 20

Palabra Obrera Nº 19

Palabra Obrera Nº 18

PALABRA OBRERA Nº 17

PALABRA OBRERA Nº 16

Palabra Obrera Nº 15

Palabra Obrera Nº 14

Palabra Obrera Nº 13

Palabra Obrera Nº 12

Palabra Obrera Nº 11

Palabra Obrera N° 9

Palabra Obrera - Boletín Especial - junio 2005

Palabra Obrera Nº 8

Palabra Obrera Nº 7

Ediciones Anteriores
Revista Los Andes
Tesis Fundacionales
Anterior página web


Internacional

La situación en Perú y Chile

 

EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS hemos visto coincidir la huelga de miles de mineros tercerizados en Chile (que han organizado hace poco la confederación del sector); los paros y huelgas mineras en Casapalca, Shougang, Southern y otras en Perú (parte importante del torrente de luchas que recorre el país); la movilización de Huanuni en Bolivia.
Claras muestras de que un sector decisivo y con gran historial de combate de la clase obrera andina, como son los asalariados mineros, vuelve con fuerza al escenario de la lucha de clases, después de años en que muchos habían pronosticado que los mineros eran “cosa del pasado”.

Hoy hay quizás un cuarto de millón de obreros mineros en los socavones y explotaciones a cielo abierto del norte chileno, el sur de Perú y el altiplano boliviano, región que vive un “boom minero”. Estos son destacamentos muy importantes en el proceso de recomposición y reorganización de la clase obrera en la región, que hoy recuperan métodos de lucha combativos y se plantean programas avanzados como la unidad de efectivos y contratados y el fin de los sistemas de precarización laboral (la subcontratación y las services en Chile y Perú, o la nacionalización bajo gestión de los trabajadores como en Huanuni).


Perú

EL MIÉRCOLES 11 DE JULIO (al cierre de esta edición) se vivió en una importante jornada de protesta, convocada por la CGTP (Confederación General de Trabajadores del Perú) y otras organizaciones sindicales, populares, regionales y de izquierda.

En los últimos meses el país vivió un torrente de luchas obreras y populares, incluyendo varios paros regionales y la huelga indefinida del magisterio desde el 5 de julio (contra reaccionaria Ley de Educación que impulsa el gobierno).

Un hecho inédito en más de una década, es el creciente protagonismo de sectores obreros y en particular, la recuperación de los mineros que han realizado varios paros y luchas importantes como la de Shougang y casapalca.
El gobierno de Alan García, sostenido por las grandes empresas y el imperialismo yanqui (con quien Perú ha firmado un nefasto TLC), trata de mantenerse duro y contesta con la represión.

El 11, desafiando el despliegue militar ordenado por Alan García, incluso al precio de varios choques y enfrentamientos, la Jornada Nacional de Protesta mostró la creciente bronca obrera y popular en todo el país y las tendencias a la unidad en la lucha de las masas.
Lamentablemente, la CGTP y otras direcciones sindicales apuestan no ha desarrollar y unificar la lucha sino a presionar al gobierno. La carta que han dirigido a Alan García le pide una audiencia, como si se pudiera “convencerlo” de cambiar su política económica y dejar de reprimir al masacrador de presos políticos y guerrilleros de El Frontón y Lurigancho (masacres cometidas durante su primer gobierno y hasta hoy impunes).
Está planteado unificar la lucha a nivel nacional preparando la huelga general política para derrotar al gobierno del APRA, imponer las demandas del pueblo trabajador y abrir el camino a una salida obrera, campesina y popular.


CHILE: Huelga de los mineros tercerizados del cobre

LOS TRABAJADORES contratistas (tercerizados) en Chile representan un 30% de toda la fuerza de trabajo. La subcontratación es uno de los mecanismos de la clase patronal para precarizar el trabajo y aumentar sus ganancias.

Además, con este mecanismo busca dividir las fuerzas de la clase trabajadora, impedir su organización y así debilitarla.

Con la dictadura de Pinochet, se eliminaron todas las trabas a la posibilidad de subcontratar (antes, no se podía subcontratar la actividad principal de la empresa y toda actividad que fuera habitual).

El 2006, en medio de una huelga de trabajadores contratistas que cuestionaba objetivamente la existencia de la subcontratación, la Concertación consagró este mecanismo junto con la derecha, incorporando una Ley de Subcontratación, presentada como una forma de regular esta práctica y proteger al trabajador contratista. El Partido Comunista la saludó como “un paso adelante”.

En la minería es donde este fenómeno está más extendido, hasta el punto que Codelco, principal empresa de cobre de Chile, de propiedad estatal, tiene 17.936 trabajadores de planta y 30.300 subcontratados, es decir, 1,7 trabajadores subcontratados por cada 1 de planta.

¿Cómo funciona? Los trabajadores de planta ganan aproximadamente 1.500 US$, los trabajadores contratistas, aproximadamente 550 US$, casi tres veces menos. Los trabajadores de planta tienen estabilidad laboral; los trabajadores contratistas están expuestos a los contratos de duración aproximada de dos años. Los trabajadores de planta acceden a beneficios en educación, salud, vivienda y los trabajadores contratistas a nada de esto. Y si bien muchos realizan el mismo trabajo o actividades necesarias para la producción, son tratados como trabajadores de segunda.

La política de debilitar a los trabajadores comienza a ser cuestionada. A principios de junio, los trabajadores contratistas sindicalizados del cobre formaron la Confederación de Trabajadores del Cobre.
La Confederación nace de la fuerza objetiva de los trabajadores contratistas del cobre, que es indiscutible: más de 30.000 sólo en Codelco, 80.000 incluyendo la minería privada.

La Confederación nace de la lucha de los trabajadores contratistas que, a fines del 2005, principios del 2006, sentó un jalón en sus luchas.

JPEG - 8.4 KB
Marcha de los mineros de Collahuasi, cerca de Iquique

Los trabajadores reclamaron a lo largo del 2006 y lo que va del 2007 que se cumplieran los acuerdos alcanzados tras su lucha de enero del 2006 (pago de un bono de reconocimiento por su aporte a la extracción del cobre, beneficios en educación, salud y vivienda, y también que se cumpliera la Ley de Subcontratación, que implica la internalización de varios miles de trabajadores).

No se cumplió nada, a pesar que este año, los ingresos adicionales al fisco por concepto de excedentes del cobre alcanzará los 28.000 millones de dólares. (...)
La importancia del reclamo de los trabajadores contratistas del cobre está en que fortalece no sólo su lucha, sino la de todos los trabajadores de Chile, porque hay trabajadores contratistas en todas las ramas de la economía y en muchas empresas, tratados injustamente como trabajadores de segunda, con menos salarios y menos derechos.

Es un punto de inflexión porque hasta ahora la clase patronal estaba confiada en que mantendría por siempre divididos a los trabajadores entre trabajadores de primera y de segunda, y a su vez, divididos sindicalmente en múltiples sindicatos.

El primer paso dado por la Confederación ha sido la convocatoria a una huelga general de los trabajadores contratistas de Codelco. Es una huelga difícil. El gobierno y la clase patronal salieron a criminalizarla, tratando de delincuentes a los trabajadores, interponiendo querellas criminales por sabotaje, enviando a las fuerzas de represión de Carabineros. La producción se ha paralizado, pero no en forma total en las cinco divisiones de Codelco.

La Iglesia intenta la mediación, mientras la gerencia de Codelco quiere negociar en mesas de diálogo divisionales en lugar de una mesa única a nivel nacional, intentando incluso desconocer a los dirigentes de la Confederación. Al momento del cierre de esta nota, la huelga pareciera estar en un compás de espera. Desde Clase contra Clase venimos planteando la necesidad de fortalecer las organizaciones sindicales de los trabajadores, basándolas en los métodos de la democracia directa de los trabajadores. Para sumar a los trabajadores de las Divisiones con condiciones relativamente mejores, es necesario que los actuales dirigentes de la huelga pasen de la demanda de mejoras en los beneficios a una exigencia que unifique a todos los trabajadores: por el fin de la subcontratación, terminando con la división entre trabajadores de primera y de segunda, planteando que a igual trabajo debe corresponder igual salario, y exigiendo la determinación de un Tarifado Nacional del Cobre que estipule un salario mínimo para cada trabajo -salario que sea igual al que hoy gana un trabajador contratado directamente por Codelco.

Por Clase Contra Clase
(grupo hermano de la LORCI
en Chile)

5 de julio de 2007