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¿Resucitará la Constituyente?

ES HORA DE MOVILIZAR


Basta de ceder a la derecha. No a los pactos del MAS
 

LA CONSTITUYENTE sigue en “estado de coma”. A pesar de las declaraciones y esfuerzos de oficialistas y opositores, las comisiones de diálogo y concertación no logran avanzar y no es seguro que las sesiones de la Asamblea puedan reinstalarse desde 7 de octubre. Los cívicos chuquisaqueños insisten en reinstalar el tema capitalía, que se ha convertido en un “palo en la rueda” de la asamblea, pese a que los acuerdos en otras áreas han avanzado mucho y a que el gobierno ha extremado sus concesiones y garantías.

¿Saldrá del coma la asamblea o no? En anteriores números de Palabra Obrera hemos analizado los pormenores de la crisis política que sigue teniendo “pronóstico reservado”.
Pero si la Asamblea se reinstala y avanza, será como producto de nuevos pasos en los pactos reaccionarios que el MAS teje con la derecha y a costa de las demandas populares.

Si por el contrario, fracasa definitivamente, se producirá una crisis mayor, con un alto costo político para el gobierno, pero esto también será sentido como una burla a sus esperanzas por amplios sectores populares, sobre todo campesinos y originarios, que depositaron en la Asamblea sus expectativas.

A esta encrucijada política, donde la pulseta se juega entre las cúpulas del MAS y de los distintos sectores de la oposición; los trabajadores y el pueblo asisten como espectadores, lo que contribuye a envalentonar a la reacción.

Para las organizaciones obreras y populares están abiertos dos caminos:

El de la subordinación al Gobierno y su línea de pactos y consensos con la derecha, como propone el Pacto de Unidad y también algunos dirigentes cobistas, paraliza la fuerza de las masas y lleva a abandonar la lucha por las tareas nacionales que planteó la “Agenda de Octubre”, haciéndole así el juego a las necesidades de la clase dominante en su conjunto.

La alternativa es el de la movilización general por las demandas de los trabajadores y el pueblo, para aplastar a la derecha e imponer la nacionalización de los recursos naturales y las capitalizadas, la reforma agraria y la expulsión de las transnacionales, abriendo el camino a una salida obrera y campesina a los problemas del país.
Este camino, el único que permitirá derrotar a la derecha neoliberal y las oligarquías “cívicas”, exige poner en pie de guerra, sin más tardanza, al movimiento obrero y popular. Pero para esto, hay que decirle NO a la conciliación que propone el MAS. Es fundamental que la COB y las organizaciones sindicales y populares rompan su actual subordinación al gobierno y recuperen plena independencia política frente al mismo así como ante los intereses empresariales, para que el movimiento obrero y popular tenga “manos libres” para la lucha.

Es fundamental comenzar a rodear de activa solidaridad, unir y coordinar las distintas luchas sectoriales que se vienen dando en el país. También, convocar a instancias con la más amplia participación de las bases, con estos objetivos.

La Cumbre Obrera y Campesina convocada por la COB en Sucre es una oportunidad para adoptar y efectivizar decisiones en esa dirección.

Sin embargo, no se trata de más discursos radicales, como acostumbran algunos dirigentes nacionales, sino de preparar efectivamente, tanto desde el punto de vista organizativo como político, un curso de movilización, debatiendo desde las bases un programa de acción de los trabajadores, que arranque de la lucha por el salario, el empleo y la tierra, por la efectiva nacionalización del gas, la minería y las empresas capitalizadas, por la reforma agraria y plenos derechos a la autodeterminación y territorio de los pueblos originarios y la ruptura con el imperialismo.

Un importante paso sería apoyar la iniciativa de los trabajadores de DBU-Swissport de conformar un Comando nacional por la reversión al Estado de los 11 almacenes aduaneros a nivel nacional y las otras “capitalizadas”.
Es hora de pasar de las palabras a los hechos. Los sindicatos combativos, los trabajadores y campesinos en lucha, las organizaciones estudiantiles luchadoras, deben tomar la iniciativa, comenzando por el apoyo activo y la coordinación entre los sectores en conflicto.