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Gran paro en DBU-Swissport por la reversión al Estado

 

Los trabajadores recurrieron a la medida de fuerza los días 18,19 y 20 de septiembre luego de que la transnacional los instara a recibir los preavisos de despidos.


DESDE EL MARTES a primera hora hasta la tarde del jueves se extendió el paro de los trabajadores de DBU-Swissport, empresa encargada de administrar los Almacenes Aduaneros, lo que paralizó todo el movimiento de mercancías de importación y exportación.

El martes a la mañana las puertas de entrada a los Almacenes, en la Av. 6 de Marzo de El Alto, se encontraban cerradas con cadenas y un destacamento policial se apostaba en la entrada y en el interior, junto a la balanza. Había comenzado el paro y los estibadores se acercaron hasta la alambrada que da a la calle para comunicarse con las organizaciones que acercaban su solidaridad y brindar conferencias de prensa. “Fuera las transnacionales”, “viva el paro”, “abajo DBU” se escuchaba con fuerza. Sin embargo la Aduana Nacional así como el gobierno hicieron oídos sordos al reclamo obrero, creyendo que la medida no se extendería, lo que obligó a los trabajadores a continuar el paro. El segundo día de huelga comenzó con los trabajadores firmes, pero también trajo sus problemas: los transportistas internacionales cansados de esperar con las cargas sobre sus camiones metían presión, de hecho intentaron actuar de rompehuelgas.

La directiva de SCHATIN (Sindicato de Chóferes Asalariados de Trasporte Internacional) no podía controlar a su propia base. La noche llegó con lluvia y tras la alambrada podía verse a los trabajadores junto a una enorme fogata cantando y alentando, se entraba al tercer día de paro. El jueves por la mañana la firme decisión de los trabajadores de continuar con la medida, sumado a los debates con los chóferes sobre lo acertado de revertir al estado la empresa y los beneficios que para ellos traería, logró frenar la presión de los transportistas.

La negociación

A mediodía llegó una propuesta de la Aduana Nacional para sentarse a la mesa. Una delegación de trabajadores se dirigió a las oficinas de Aduana. El resultado: un cuarto intermedio a 15 días, con muchas promesas pero pocos hechos. Verbalmente la presidencia de Aduana se comprometió a garantizar la estabilidad laboral, el retiro de Swissport-DBU en diciembre tal como manda la ley, y a tratar el tema de la reversión en la próxima reunión de directorio.

Así se levantó la medida de fuerza, logrando instalar la propuesta de los trabajadores en la opinión pública mediante los medios de comunicación, se logró que la Aduana tenga que sentarse a negociar con el sindicato, cosa que se había negado a hacer durante estos últimos meses; y por último se demostró que hay una fuerte unidad entre los trabajadores dispuestos a luchar con los métodos de la clase obrera para expulsar a la transnacional.

El rol de la COR

Lamentablemente el Ejecutivo de la COR de El Alto, condicionó su participación, negándose a brindar apoyo en caso de que SITRASABSA y la LOR-CI participaran del conflicto. Al mejor estilo de los burócratas que se montan sobre las luchas para llevarlas a la derrota, el mismo ejecutivo de la COR que en el congreso orgánico intentó dejar fuera a los trabajadores de DBU, hoy ponía precio a su participación. Deja mucho que desear la actitud de la COR rompiendo con los más elementales principios del sindicalismo: la solidaridad de clase. Sin embargo, lo mas aventurado fue que pusieron en peligro el conflicto, haciendo “votos resolutivos” que prometían movilizarse a las puertas de los Almacenes, para luego ni aparecer aunque sea solo el Ejecutivo.

Primer paro por la reversión al Estado de una “concesionada”

Si bien las demandas de nacionalización de los recursos naturales y reversión de las capitalizadas han sido motores de la lucha de masas en los últimos años, lo que hemos visto la semana pasada es inédito (salvo la gran lucha de Huanuni). Mientras que la lucha del 2005 por expulsar a Aguas del Illimani fue iniciativa popular alteña, el sindicato de AISA apoyó a la empresa. La importancia del conflicto en DBU radica en que esta vez la lucha es dada “desde adentro” de una capitalizada, por los que mueven sus palancas y las hacen funcionar. Es decir, ha entrado en escena un destacamento obrero que junto a las organizaciones populares puede torcerle el brazo a las transnacionales e imponerle al gobierno una verdadera nacionalización de las capitalizadas.

El primer round es de los obreros pero la pelea no ha terminado. Es necesario organizar la más amplia solidaridad con los trabajadores de DBU-Swissport, organizando la solidaridad desde las organizaciones obreras, juntas vecinales, centros de estudiantes, organizaciones sociales y del pueblo para ganarle esta pelea a la trasnacional suiza e imponer una de las demandas de la “agenda de octubre”.


Por David Dias