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Declaración

La mediterraneidad de Bolivia y la política de los marxistas revolucionarios

 

Esta declaración fue adoptada por la LOR-CI (Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional), de Bolivia, y Clase Contra Clase, de Chile, organizacions miembros de la FT-EI. Posteriormente adhirió Fuerza de Izquierda Socialista, de Perú.



1.

En las últimas semanas el reclamo de “una salida al mar” se ha convertido en uno de los ejes de la política del gobierno de Carlos Mesa en Bolivia, iniciándose un debate regional que agita las relaciones entre los Estados de Chile y Bolivia e involucra a Perú y que se expresó incluso en la reunión de Monterrey, adonde el imperialismo norteamericano convocó a los gobiernos latinoamericanos intentando “recomponer la disciplina” en la región que considera como su “patio trasero”. Hasta ahora, el gobierno de Lagos ha rechazado las demandas del gobierno boliviano, mientras en ambos países se fomenta un clima chauvinista. La cuestión de la mediterraneidad de Bolivia se ha convertido así en un tema de importante actualidad política sobre el que los revolucionarios de estos países consideramos importante tomar una posición obrera, socialista e internacionalista clara.

2.

El debate en torno a una “salida al mar” para Bolivia no puede ocultar lo que realmente está en juego: el levantamiento insurreccional de Octubre marcó los inicios de un proceso revolucionario en Bolivia cuyo desarrollo es visto como una grave amenaza por el imperialismo y los países vecinos. Estados Unidos identifica la situación boliviana como uno de los focos más peligrosos para sus “intereses nacionales” en América Latina. Tanto en la reunión de Monterrey, México, donde Carlos Mesa planteó su demanda de acceso al mar soberano, como la del supuesto “grupo de ayuda a Bolivia”, que incluye a EE. UU., Brasil, México, Argentina y otros países, discutieron cómo estabilizar la situación boliviana, sosteniendo a Carlos Mesa y su plan de “reacción democrática” para contener y derrotar el proceso revolucionario en marcha. Al amparo de estos preparativos, los Jefes de Ejército de Brasil, Chile y Argentina, bajo la supervisión del Pentágono, comienzan a discutir planes de contención e incluso la eventualidad de intervenir militarmente si nuevos estallidos revolucionarios hacen incontrolable al país del Altiplano.

3.

Es dentro de los planes contrarrevolucionarios de la burguesía boliviana que hay que enmarcar el reclamo de una salida al mar por el Gobierno de Mesa y la búsqueda de una negociación con el Gobierno de Chile. Por un lado, busca recomponer cierto clima de “unidad nacional” a fin de poder avanzar en su estrategia de “reacción democrática” (que incluye el referéndum sobre el gas para fines de marzo) y de esta manera ir recomponiendo el régimen político burgués y contener o disolver las tendencias más revolucionarias de las masas. Por otro lado, busca que algún tipo de concesión o al menos gestos de “buena voluntad” del gobierno de Santiago en el problema marítimo ayude a reflotar los planes de exportación del gas en manos de las transnacionales a través de puertos del Pacífico, así como los acuerdos de “integración” económica con Chile en los marcos del ALCA. En palabras de Mesa: “El pueblo boliviano considera que no se puede tener una relación económica fluida con Chile en el tema del gas mientras no haya una respuesta a la reivindicación territorial”.

4.

El rechazo popular a la venta del gas en manos de las transnacionales fue uno de los motores más importantes del levantamiento de Octubre. A ojos de importantes sectores de la población boliviana, uno de los elementos más irritativos era que el puerto de salida elegido fuera chileno. La prédica de distintas variantes del nacionalismo burgués ha hecho calar hondo la creencia de que el atraso y la pobreza extrema del país tienen entre sus razones fundamentales la pérdida del Litoral en la Guerra del Pacífico de 1879, que envolvió a Bolivia y Perú, de un lado, y del otro Chile, que emergió como vencedor. Las clases dominantes chilena, boliviana y peruana entre sus innumerables crímenes históricos son responsables de esa guerra fratricida para dirimir los intereses de unas cuantas camarillas de explotadores y que benefició fundamentalmente al capital imperialista inglés entonces predominante en la región y cuyos intereses jugaron un rol fundamental en la Guerra. Desde hace más de un siglo, las secuelas del conflicto bélico y los pactos derivados del mismo, como el de 1904, han creado tensiones y enemistad entre los tres países.

5.

Desde entonces las respectivas burguesías han cultivado un vulgar chauvinismo, un sentimiento nacionalista reaccionario dirigido contra los pueblos hermanos, al mismo tiempo que se arrodillaban como lacayos ante las potencias imperialistas, primero Gran Bretaña, y posteriormente Estados Unidos, convirtiendo a nuestras naciones en humilladas semicolonias. Utilizaron este chauvinismo para dividir a nuestros pueblos y para disimular mejor su servilismo ante el imperialismo, al mismo tiempo que mantenían entre sí una firme alianza contra las rebeliones de los trabajadores y campesinos de la cordillera. Cabe recordar el conocido “abrazo de Charaña” de 1975 entre los dictadores Banzer y Pinochet, donde se planteó una negociación en torno a una salida al mar para Bolivia, pero que fue una manifestación más del acuerdo contrarrevolucionario y proimperialista para encarcelar, torturar y asesinar a miles de combatientes obreros, campesinos y populares de Chile y Bolivia.

6.

La cuestión del acceso al mar para Bolivia retoma actualidad en un nuevo marco histórico regional. América del Sur y particularmente el Área Andina está desde hace varios años convulsionada por grandes levantamientos de masas que han conmovido a Argentina, Perú, Ecuador y otros países y que tienen a una avanzada en Bolivia. El trasfondo de estos procesos es la enorme crisis económica, social y política a que han conducido dos décadas de aplicación de los planes “neoliberales” y de avance de la recolonización imperialista. Las burguesías boliviana, chilena y peruana han abierto de par en par las puertas de sus países a la penetración del capital extranjero. Hoy se encuentran embarcadas en planes de “libre comercio” entre nuestras naciones, en los marcos del ALCA que impulsa el imperialismo norteamericano. Chile ha firmado ya su ingreso al TLC con Estados Unidos y hasta la caída de Goni estaban muy avanzadas las negociaciones para establecer un acuerdo de comercio con el país del Altiplano. El problema del acceso al mar para este país -en el marco de la desestabilización revolucionaria de Bolivia- emerge como un obstáculo adicional en el avance de estos planes y plantea la posibilidad de nuevas fricciones entre los Estados.

7.

Finalmente, la cuestión se “regionaliza”: Durante la Cumbre Iberoamericana de noviembre, las declaraciones de Chávez y Castro apoyando la demanda marítima boliviana intentaron poner una “cuña” a la política norteamericana de avanzar aceleradamente con sus proyectos de colonización, como el ALCA, de los que el Chile burgués de la Concertación y la derecha actúa como avanzada en el Cono Sur latinoamericano, ampliando la base para su estrategia de regateo y negociación en mejores condiciones ante las pretensiones más brutales de Estados Unidos. Como parte de este regateo, buscaban obstaculizar el avance de los acuerdos entre el gran capital imperialista y las burguesías chilena y boliviana, en torno al gran negocio del gas y el TLC y debilitar la influencia regional de uno de los gobiernos más alienados con EE.UU.

8.

El gobierno de Lagos y el conjunto de la burguesía chilena, han enfrentado con una cerrada oposición los primeros planteamientos del gobierno de La Paz. Sin embargo, el problema marítimo es una “piedra en el zapato” en los acuerdos y negocios con Bolivia, en el marco de su alineamiento con Estados Unidos. Este posicionamiento estratégico de la clase dominante chilena enfrenta importantes contradicciones en el marco de una Sudamérica donde la política de Estados Unidos ha sufrido serios traspiés, crecen los regateos en torno al ALCA (como muestran los posicionamientos de Venezuela, Argentina y Brasil) y la oposición de masas a los planes imperialistas.

9.

La burguesía chilena y sus partidos de la Concertación y la derecha, junto con sus instituciones como las FFAA y los principales medios de comunicación de masas, han hecho de la cuestión del territorio reclamado por Bolivia, una cuestión de Estado, mostrándose cerradamente inflexible a ceder cualquier porción de territorio en nombre de la patria y la soberanía, y del respeto a los Tratados que sirven a sus intereses, como con prepotencia y soberbia mostró el presidente de Chile Lagos en la reunión de Monterrey. Son los mismos que someten al Chile obrero y popular a los dictados de las naciones y los monopolios imperialistas, con los Tratados de Libre Comercio con la UE y Estados Unidos, facilitando su penetración recolonizadora. Son los mismos que defienden la superexplotación de los monopolios imperialistas de las riquezas minerales, marítimas y forestales de Chile, favoreciendo el saqueo y la expoliación de las riquezas de Chile, para el enriquecimiento de los monopolios imperialistas y sus socios nacionales chilenos, a costa del padecimiento y la superexplotación del pueblo trabajador de Chile. Es el mismo saqueo que en Bolivia Por ejemplo con su gas, franqueando los problemas de territorio que dicen imposibles de resolver, y que el imperialismo resuelve de esta manera a su favor.

10.

Es cierto que las transnacionales afincadas en Chile y los capitalistas locales han utilizado su control de los puertos sobre el Pacífico para beneficiarse de diversas maneras en perjuicio de Bolivia. En toda América Latina, las burguesías locales más fuertes tratan de ampliar sus mercados a costa de los vecinos más débiles, mientras profundizan la sumisión al imperialismo. Y Bolivia, uno de los países más pobres y con un capitalismo más raquítico y débil de la región, ve la expoliación imperialista agravada en cierto grado por su situación mediterránea. Sin embargo, la creencia de que la raíz o al menos uno de las razones fundamentales del atraso y la pobreza del país es la falta de un puerto propio sobre el Pacífico, es una mixtificación burguesa y reaccionaria que sólo sirve para tender una cortina de humo ante las verdaderas razones: la expoliación imperialista, la caducidad histórica de una clase dominante local parasitaria, agente venal del capital extranjero y explotadora brutal de los trabajadores, campesinos e indígenas de Bolivia. Basta echar una mirada sobre la triste realidad de Chile, Perú, Ecuador, Argentina y todos los pueblos latinoamericanos, que con innumerables puertos, no han podido escapar a los males engendrados por el capitalismo semicolonial.

11.

Por supuesto, esto no puede disimular ni ocultar la reaccionaria política de “potencia regional” que intenta jugar la burguesía chilena a través del gobierno de la Concertación y con el apoyo de la derecha pinochetista, tratando de aumentar su influencia en Bolivia, el control de recursos naturales del Altiplano por empresas locales, el acceso al mercado boliviano, etc., todo como parte de su posicionamiento como firme aliado del imperialismo norteamericano, expresado en la firma del TLC y otros acuerdos económicos, políticos y militares. Pero las consecuencias derivadas de la situación mediterránea de Bolivia son subproducto, esencialmente, de la condición capitalista y semicolonial del país y sólo pueden superarse en los marcos de la ruptura con el imperialismo y la integración económica y política de nuestros pueblos. Una tarea que las burguesías locales enfeudadas al imperialismo son incapaces de resolver. Las burguesías nativas, de la mano del imperialismo y sus agencias, como la OEA, etc., no pueden dar una repuesta progresiva a la cuestión de la mediterraneidad boliviana. Utilizarán este problema como una pieza más en sus disputas interburguesas, mientras mantienen y aún profundizan la sumisión al imperialismo y convierten el tema en un punto de apoyo más para sus planes de derrotar el proceso de la revolución boliviana y estabilizar la Región Andina. La negociación de un simple “corredor al Pacífico” para Bolivia al servicio del avance de los planes de “integración económica” burguesa y estabilización reaccionaria de la región en nada aliviaría la situación del pueblo boliviano mientras las palancas fundamentales de las economías de nuestros pueblos siguen en manos de las transnacionales y subordinadas a los grandes intereses imperialistas.

12.

El movimiento obrero, campesino y popular de Bolivia, Chile y Perú no debe dejarse arrastrar detrás de ninguna de las variantes burguesas que en última instancia se reducen a la defensa de “su Estado” y conducen a alguna forma de “unidad nacional” detrás de sus propios explotadores y verdugos. Debe mantener una posición consecuentemente independiente de sus propias burguesías y Estados y estrechar lazos por encima de las fronteras, levantando una política de clase frente a este problema. Al chauvinismo reaccionario, cobertura de los planes contrarrevolucionarios e imperialistas, a la “integración” que sólo favorece al gran capital y a sus socios locales, opongamos la lucha contra la opresión imperialista y por la genuina unidad económica y política de nuestros pueblos bajo la consigna del movimiento obrero: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

13.

Pero lamentablemente las principales organizaciones políticas y direcciones sindicales de Bolivia, Chile y Perú se disciplinan detrás de sus Estados en esta como en muchas otras cuestiones decisivas. Así, en Bolivia Evo Morales y el MAS se alinean detrás del gobierno y defienden una línea burguesa de negociación para “obtener una salida soberana la Pacífico” “aprovechando la buena situación internacional”. En Chile, el Partido Comunista, con sus declaraciones ambiguas, sin pronunciarse claramente, o con sus llamados a una integración burguesa en el Mercosur, termina haciendo el juego a esta política chauvinista. Incluso sugiere una negociación afirmando que “En los tratados entre Chile, Perú y Bolivia es posible encontrar un acuerdo digno y resulta un error anteponer a cualquier discusión la supuesta pérdida de soberanía" (11/01/04 Prensa Latina), es decir, propone un acuerdo entre los Estados burgueses semicoloniales en los marcos de los pactos que sellaron el resultado de la Guerra de 1879.

14.

¡Que la COB, la CUT, la CGTP rompan con toda política de subordinación del movimiento obrero y popular a los supuestos “intereses patrióticos” de su propio Estado que sólo pueden dividir nuestros pueblos! Los trabajadores, campesinos e indígenas de Perú que a mediados del año pasado se alzaron contra el gobierno proimperialista de Toledo; los obreros, el pueblo pobre y los mapuches del Sur de Chile que resisten la política de explotación, entrega y represión del “socialista” Lagos; los trabajadores mineros, indígenas y campesinos de Bolivia que vienen de protagonizar el magnífico levantamiento insurreccional de Octubre, derribando con Sánchez de Losada a uno de los fieles peones del imperialismo en la región, tienen que forjar la más estrecha alianza en su lucha común contra los gobiernos proimperialistas y sus planes de explotación, represión y entrega.

15.

Sólo la unidad económica y política de nuestros países, expulsando al imperialismo y las transnacionales y expropiando a sus socios: las burguesías y terratenientes nativos, para agruparnos en una Federación de Repúblicas Obreras y Campesinas del Pacífico puede dar una solución integral y progresiva al enclaustramiento mediterráneo de Bolivia. Esta Federación sería un gran paso en el camino de soldar la unidad con todos los trabajadores y campesinos latinoamericanos en una Unión de Republicas Socialistas de Latinoamérica. El camino para avanzar en esa perspectiva lo ha marcado el heroico ejemplo del Octubre boliviano, plantando la necesidad de profundizar, extender y centralizar la ofensiva revolucionaria de las masas obreras y populares, hasta imponer un gobierno obrero, campesino y popular basado en órganos de poder obrero y popular y defendido por las milicias armadas. La lucha de los maestros, trabajadores y campesinos peruanos que en mayo pasado arrinconaron a Toledo, el paro nacional de agosto y otras luchas de los trabajadores chilenos, el proceso ascendente de enfrentamiento de los obreros, campesinos e indígenas de Ecuador contra el gobierno de Gutiérrez, y otras movilizaciones que recorren el continente, muestran que es posible y necesario que la clase obrera se ponga al frente de la lucha continental contra el imperialismo.

16.

Los marxistas revolucionarios impulsores de esta declaración llamamos a todas las organizaciones obreras, campesinas, populares y estudiantiles combativas y a las corrientes que se reclaman revolucionarias de Bolivia, Chile y Perú, a denunciar las maniobras de las burguesías y gobiernos de sus propios países, a rechazar toda demagogia chauvinista dirigida contra los pueblos hermanos, a estrechar lazos en defensa y apoyo a la revolución boliviana, avanzada hoy de la lucha común contra el imperialismo y la explotación capitalista y a fortalecer la lucha contra el ALCA y demás planes de dominación imperialista. Llamamos también a los trabajadores de Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador, México y toda América Latina a unir fuerzas en esta lucha.