< Inicio
< Atrás

Palabra Obrera Nº 65

Palabra Obrera N° 64

Palabra Obrera Nº 63

Palabra Obrera Nº 62

Palabra Obrera Nº 61

Palabra Obrera Nº 60

Palabra Obrera Nº 59

Palabra Obrera Nº 58

Palabra Obrera Nº 57

Palabra Obrera Nº 56

Palabra Obrera Nº 55

Palabra Obrera Nº 54

Palabra Obrera Nº 53

Palabra Obrera Nº 52

Palabra Obrera Nº 50

Palabra Obrera Nº 49

Palabra Obrera Nº 48

Palabra Obrera Nº 45

Palabra Obrera Nº 44

Palabra Obrera Nº 43

Palabra Obrera Nº 42

Palabra Obrera Nº 41

Palabra Obrera Nº 40

Palabra Obrera Nº 39

Palabra Obrera Nº 38

Palabra Obrera Nº 37

Palabra Obrera Nº 36

Palabra Obrera Nº 35

Palabra Obrera Nº 34

Palabra Obrera Nº 33

Palabra Obrera Nº 32

Palabra Obrera N° 31

Palabra Obrera N° 30

Palabra Obrera Nº 29

Palabra Obrera Nº 28

Palabra Obrera N° 27

Palabra Obrera N° 26

Palabra Obrera N° 25

Palabra Obrera N° 24

Palabra Obrera Nº 23

Palabra Obrera Nº 22

Palabra Obrera Nº 21

Palabra Obrera Nº 20

Palabra Obrera Nº 19

Palabra Obrera Nº 18

PALABRA OBRERA Nº 17

PALABRA OBRERA Nº 16

Palabra Obrera Nº 15

Palabra Obrera Nº 14

Palabra Obrera Nº 13

Palabra Obrera Nº 12

Palabra Obrera Nº 11

Palabra Obrera N° 9

Palabra Obrera - Boletín Especial - junio 2005

Palabra Obrera Nº 8

Palabra Obrera Nº 7

Ediciones Anteriores
Revista Los Andes
Tesis Fundacionales
Anterior página web


2008: Preparar la lucha por las demandas obreras y la independencia de clase

 

Desde las páginas de Palabra Obrera venimos dando cuenta del proceso de reorganización que se desarrolla en las filas del movimiento obrero. Este fenómeno que no es solamente un fenómeno nacional, sino que como lo muestran las enormes huelgas y movilizaciones contra los planes de Sarkozy en Francia, las huelgas de los conductores de locomotoras, empleados públicos y las tomas de fabrica para defender el salario en Alemania, las huelgas de cientos de miles de mineros en Perú o el interesante proceso de recomposición obrera en Venezuela y Argentina, revelan que estamos ante un fenómeno claramente internacional.

Más de dos años de recuperación sindical

Desde mediados de 2005 asistimos a un proceso de recomposición de las filas obreras en Bolivia. Decenas de nuevos sindicatos surgieron al calor de la lucha por los beneficios sociales, contra la prepotencia y humillación patronal luego de dos décadas de retroceso tras la derrota del marzo del 86 donde los asalariados fueron los más castigados por el neoliberalismo. Durante estos últimos dos años, la clase obrera ha logrado varios triunfos sobre los empresarios poniendo en pie sus organizaciones y arrancando conquistas que les fueron arrebatadas, como en Huanuni, SITRASABSA, DBU SWISSPORT, etc. Este fenómeno a dado sus sectores avanzados como los trabajadores de DBU- SWISSPORT que levantaron la bandera de la nacionalización de las trasnacionales y el control obrero, como los trabajadores de Huanuni que defendieron militarmente el cerro Posokoni del intento privatizador del MAS y los cooperativistas, impusieron la incorporación de miles de trabajadores y plantearon luego una profundización del Control Social. Pero también son varios los intentos de organización que fueron derrotados con decenas de familias en las calles como en el caso de SITRATEA y Cotel, o con despidos selectivos para implantar sindicatos amarrillos en casos como TOTEs y Electro Fashion.

Diques de contención

Si hay derrotas en los nuevos procesos de reorganización de los asalariados o contención sobre los fenómenos mas avanzados, esto no se debe solo a la inexperiencia de los nuevos actores.

En primer lugar debemos señalar el rol de los principales entes matrices. La COB, subordinada al gobierno de Evo Morales y el MAS, no ha hecho ni un solo esfuerzo por motorizar este proceso. La Federación de Fabriles de la Paz no dudó un instante en fomentar sindicatos amarrillos ante el intento de trabajadores honestos e independientes de poner en pie sus organizaciones para iniciar la lucha por sus derechos postergados. Un caso emblemático se dio en la COR de El Alto donde la burocracia gremial masista se opuso tenazmente a incorporar a los nuevos sindicatos alteños de asalariados con plenos derechos en la central y con el peso que les corresponde en su dirección.

El gobierno del MAS respondió combinando la cooptación, apoyándose en sus agentes burocráticos, y empleando la represión contra varias de las luchas más importantes, como la huelga de los trabajadores de salud; a los mineros asalariados de Huanuni les respondió con gases y balines ante el intento de llegar a La Paz para reclamar la profundización del Control Social; a los trabajadores de DBU Swissport que reclamaban la expulsión de la empresa a tono con la Agenda de Octubre les respondieron con una intervención favorable a la empresa encabezada nada más ni nada menos que por un asesino de alteños en octubre de 2003, el Gral. Cesar López.

La necesaria intervención política de la clase obrera

En el nuevo escenario político abierto con la aprobación de la nueva CPE del MAS, y el estatuto autonómico de los cívicos polarizan la situación política, y buscan encauzarla al terreno de los referéndum y escenarios electorales, los trabajadores no pueden quedar prisioneros de la política tibiamente reformista del MAS -al servicio de la colaboración de los empresarios-. Necesitan hacer pesar su fuerza y su propia voz ante la crisis nacional en todos los terrenos.

Nos encontramos ante una encrucijada, pues el proceso de reorganización de las filas obreras que hasta ahora se dio centralmente en el ámbito sindical, debe elevarse al terreno político, para poder enfrentar a los capitalistas y sus representantes.

Armarse de un Instrumento Político de los Trabajadores.

La dirección de la COB viene haciendo todo lo posible para que los trabajadores queden subordinados al MAS y que no surja un Instrumento Político de los Trabajadores basado en los sidnicatos, como se votó en el último Congreso de la central obrera. Los trabajadores combativos no podemos quedar presos de la política de las direcciones conciliadoras. Es necesario que impongamos a los dirigentes el respeto a la independencia de clase de nuestras organizaciones sindicales.

Los mineros de Huanuni, el magisterio de La Paz, y sindicatos combativos de El Alto, como SITRASABSA o DBU, deben ponerse a la cabeza de esta tarea, impulsando iniciativas concretas, como reuniones o encuentros preparatorios, para discutir como empezar a poner en pie ese instrumento.

La lucha por el salario y las demandas laborales.

El plan del gobierno no da solución a la brutal explotación a que son sometidos miles de trabajadores, tampoco da respuesta al problema del desempleo ni la carestía de la vida. Los reclamos de nacionalización y expulsión de las trasnacionales de la agenda de octubre quedan enterrados. Durante el 2007 la inflación devoró los miserables aumentso salariales y para el año próximo las perspectivas son peores, pese a lo que el gobierno ya anuncia que apenas daría 7% de incremento a los maestros y salud y no más del 10% al resto, con lo que el poder adquisitivo del salario seguirá bajando. Pero la burocracia sindical sigue negándose a empujar la lucha por el salario frente el aumento de precios de la canasta familiar, lo que ha permitido que la denuncia de la carestía de la vida sea tomada demagógicamente por la derecha.

Los trabajadores debemos prepararnos para la pelea en defensa del salario y por nuestras demandas, alentando la solidaridad y la coordinación de las luchas e imponer en nuestras organizaciones matrices un plan de acción por las demandas obreras y para impedir que los empresarios descarguen sobre la economía obrera y popular las crecientes dificultades de la economía capitalista. Pero eso no basta, pues si la crisis política se profundiza dando lugar a nuevos enfrentamientos entre revolución y contrarrevolución, la necesidad de que el proletariado se dote de un programa a la altura de los acontecimientos se hará aún más urgente.

Es necesario, que los trabajadores avanzados, retomando lo mejor de la tradición sentada por las Tesis de Pulacayo, comiencen a elaborar un nuevo programa obrero, para unir las filas de la clase, y soldar la alianza obrera, campesina y originaria, en el camino de imponer una salida de fondo a la crisis nacional.

Desde la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional, nos ponemos a disposición de este combate.

Por David Dias