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La CMR y la OIR: la izquierda del chavismo

 

Queremos polemizar con las posiciones que asumen la Corriente Marxista Revolucionaria (CMR) [1] y la Opción de Izquierda Revolucionaria (OIR) [2] quienes mantienen posiciones en nombre del socialismo y del trotskismo, que sólo critican algunas cuestiones puntuales de la política del gobierno, pero mantienen su apoyo político al mismo y no cuestionan con firmeza, ni explican ante los ojos de la clase trabajadora y las masas, los límites y la política capituladora y burguesa de Chávez.

En el caso de la CMR, que son quienes más hacen “propaganda sobre el socialismo” -pues la OIR casi ni lo menciona- insisten en hablar de lo que ocurre en el país como “la revolución”, sin hacer diferencia entre lo que Chávez llama revolución y a lo que se supone que se refieren ellos. De esta manera, siguen engañando a las masas, pues siendo Chávez el abanderado de “la revolución”, las masas identifican a ésta con la constitución burguesa, con la “nueva PDVSA” que sigue siendo burguesa y burocrática, con los planes de “capitalismo humano”, con la Ley de Tierras burguesa, con los “empresarios honestos y nacionalistas”, con el propio Chávez, en fin, con el proyecto reformista burgués del chavismo. Así hablan de “profundizar la revolución”, es decir, que profundizar las tímidas y muy pocas reformas burguesas es profundizar la revolución, haciéndole un flaco favor a la tarea de educación política de los trabajadores, pues no aclaran que el proyecto chavista no es revolucionario y por tanto, no representa los intereses históricos de la clase obrera y el conjunto del pueblo explotado.

En ese mismo sentido, cuando hablan sobre “¿Cómo organizarnos para profundizar la revolución y derrotar a la contrarrevolución?”, dicen que una de las lecciones de los choques anteriores es que “es un error confiar en la OEA o el Centro Carter, pero también en los gobiernos de Kirchner o Lula” pero nada en absoluto dicen sobre desconfiar de Chávez. Es decir, que algo tan elemental e importante para los marxistas, como lo es la independencia de clase, la CMR se la pasa por encima, sigue llamando a confiar en Chávez.

Cuando se trata de las propuestas para enfrentar al golpismo de la derecha, en sus planteamientos sobre impulsar asambleas populares y “comités en defensa de la revolución”, plantean, además de las labores de defensa del pueblo y del gobierno, que “si se creasen... podríamos evitar la presencia de nuevos Miquilenas rodeando al Presidente” así como para cuidarlo del magnicidio. Resultando así que estos organismos, que bien pudieran ser embriones de doble poder, tienen como misión evitar que a Chávez lo rodeen arribistas y oportunistas de derecha, ¡cómo si fuera ese el problema fundamental! Con esto, siguen reforzando la idea de que lo malo es lo que rodea a Chávez, y que éste sí es consecuentemente revolucionario. Nosotros preguntaríamos: ¿si a Chávez no lo rodean oportunistas y lo dejan hacer su política, tendríamos entonces ahora sí un gobierno revolucionario, o sencillamente se aplicarían consecuentemente las reformas burguesas que no responden hoy a las necesidades del pueblo trabajador? Así le asignan a estros organismos, que deberían impulsarse bajo una celosa independencia de clase, la misión de cuidar del principal promotor de las reformas burguesas.

Así mismo hablan de que esos la creación de esos organismos “evitaría la toma de decisiones burocráticas, a corrupción, el quinta columnismo y otros males que sufrimos día a día...”. sin explicar que el problema de las “decisiones burocráticas” tiene que ver con la lógica del Estado burgués y con el mismo proyecto de Chávez, pues no le sirve abrirse a la participación democrática de las bases. Sino fuera así, ¿cómo explican los compañeros que Chávez sea el principal promotor y actor de las designaciones a dedo de los candidatos a Gobernaciones y Alcaldías? Sencillamente lo ocultan, y cuando critican esas designaciones, dicen que “son contrarias a lo pautado en la Constitución Nacional, que el presidente Chávez de manera reiterada ordena defender y hacer cumplir” [3]. ¡Cuánta insistencia con esconder la verdad y tratar de hacer aparecer a Chávez como el revolucionario consecuente!, si es precisamente él quien, sin abrir espacio para discusiones ni elecciones desde la base, le levanta la mano a los candidatos y “ordena reiteradamente” que todos los demás factores cierren filas detrás de esa designación.

Dicen también que esto “evitaría algo tan peligroso para la revolución como que luchas protagonizadas por sectores resteados (comprometidos) con Chávez y con el proceso como las del INN [4], Covencaucho, o las empresas tomadas acaben siendo desoídas y derrotadas con el riesgo de desmoralizar y desanimar a sectores de la propia base social del chavismo”. Lo primero que hay que decir es que no tiene que importar si están o no con Chávez, se trata, como en el caso de las fábricas tomadas, de conflictos con un claro contenido de clase y eso es lo que debe importar, pues ¿qué ocurriría si aparece un conflicto importante de los trabajadores contra el gobierno, acaso no importaría para los revolucionarios que no sea derrotado? Ahora bien, cuando se trata de aclarar (y denunciar) por qué el gobierno no ha respondido al reclamo de las fábricas tomadas, o por qué la Guardia Nacional, por orden del Ministro de Salud, atacó y desalojó a los trabajadores y vecinos que tomaron el INN, nada explican, ni una sola palabra sobre que los límites del programa burgués de Chávez son la razón para que esto ocurra.

Se limitan así a hacer recomendaciones al gobierno para que “algo tan peligroso para la revolución (para el gobierno)” no ocurra, para que no se “desmoralice y desanime su base social”. Nosotros decimos firmemente que con esa política de no enseñar a desconfiar de Chávez, al no explicar las razones claras por las cuales ocurren las cosas, sin develar la razón de las derrotas, sólo preparan el terreno para las próximas y para la desmoralización de los sectores combativos. Es precisamente develando el carácter de clase y los límites del gobierno, planteando la necesidad de la organización y movilización con independencia de clase, como se puede evitar esa desmoralización. En todo caso, los revolucionarios luchamos para que los trabajadores se desilusionen, se “desanimen” de la política reformista del gobierno y asuman un programa proletario, su propio programa como clase, el de la construcción de su propio partido y la lucha por la revolución socialista, el resto, sigue contribuyendo a la desmoralización.

Por este mismo camino andan los compañeros de la OIR, aunque sin hacerle mayor propaganda al socialismo, que también plantean toda una serie de medias para la defensa, pero sin poner tampoco empeño en la independencia de clase. Hasta el punto en que, en sus declaraciones, hablando de la marcha demostrativa que convocó el gobierno para el 29 de febrero, al mismo tiempo que se realizaban los focos de la oposición, dicen que “desafortunadamente, por descoordinación y falta de visión política no se aprovechó la extraordinaria energía de la movilización popular, para constituir Cordones de Protección Obreros y Populares en sitios estratégicos de la ciudad para disuadir a los grupos que intentaban crear el caos”. Resultando entonces que la política de aguantar a las masas y desmovilización del gobierno, es ahora producto de la “desafortunada descoordinación y falta de visión política”, dice la OIR que el gobierno no se percató de lo que hubiera podido lograr si moviliza combativamente al pueblo contra la reacción. ¡Cuánto empeño en seguir escondiendo ante a los trabajadores la verdad de la situación!

En el caso de la OIR, la responsabilidad de esta política poco sincera con la clase trabajadora es mayor, pues cuentan con dirigentes suyos en la dirección nacional de la UNT [5], así como con influencia en varias seccionales regionales de la misma y muchos sindicatos. Tanto la CMR como la OIR, en lugar de ayudar a que sectores combativos y de la vanguardia rompan con el reformismo y avancen hacia posiciones revolucionarias, mantienen una política que contiene ésta necesaria ruptura de los trabajadores con el proyecto y liderazgo reformista burgués de Chávez, al no develar ante estos la verdad sobre las razones del curso de los acontecimientos más importantes de la lucha de clases de los últimos años en nuestro país, al no explicar el carácter y los límites del proyecto chavista, que no representa sus intereses de clase.

[1Unificación reciente del núcleo de El Militante acá en Venezuela y el grupo que edita El Topo Obrero, del Estado Lara.

[2Reagrupamiento de lo que fue el Partido Socialista de los Trabajadores, PST.

[3El Topo Obrero, 22-03-04, Pág. 20.

[4El Instituto Nacional de Nutrición fue tomado por varios trabajadores y algunas comunidades, en protesta contra la destitución de una directora del mismo (que de acuerdo con los manifestantes había sido abierta a las propuestas de la base) por parte del Ministro de Salud entrante, Roger Capella (militante del PPT).

[5Unión Nacional de Trabajadores, central sindical impulsada por el gobierno.