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Analisis

Entre el diálogo y la confrontación

 

En medio de la tensa crisis política, mientras se acerca el 4 de mayo, siguen los tanteos de la OEA y los curas para un “diálogo nacional” más favorable a la derecha y la coyuntura nacional se pone al rojo vivo una vez más.



“Soy consciente de las dificultades, de los niveles de desacuerdo que se han planteado en Bolivia, pero también soy consciente de la necesidad de resolverlo (...) las tensiones deben resolverse por vía pacífica”. Con estas palabras, Dante Caputo, Secretario de Asuntos Políticos de la OEA, experimentado en desactivar crisis políticas y procesos revolucionarios como los de Centroamérica en los 80, desembarca en Bolivia para discutir con gobierno y oposición y encausar un nuevo diálogo, luego de que los contactos “entre bambalinas” de la Iglesia quedaron congelados mientras se extrema la tensión política a medida que se acerca el 4 de mayo, fecha del referéndum autonomista convocado por el Prefecto Costas y los “cívicos” cruceños. La visita de la OEA y la mediación de gobiernos vecinos (Argentina, Brasil, Colombia, Chile), alineados con el imperialismo en la custodia del “orden regional”, refleja la preocupación internacional por la crisis nacional ante la posibilidad de que la situación de “régimen quebrado”, donde la “media Luna” y el Gobierno confrontan sin compartir siquiera una legalidad institucional común, derive en una escalada incontrolable de confrontación ante la proximidad del 4 de mayo, día elegido por el bloque empresarial cruceño para imponer mediante referéndum su estatuto autonómico.
Aunque el gobierno por boca de García Linera insinuó reabrir el tratamiento de la nueva Constitución y Evo acepta la mediación de la proimperialista OEA y la reaccionaria Iglesia; los cívicos cruceños insisten en mantener el referéndum del 4 de mayo buscando asegurarse un triunfo político contra el gobierno para en todo caso, ir a la mesa de negociaciones después con mejores cartas en la mano. La jerarquía católica, que hizo duras críticas a la nueva CPE, deja correr el tiempo a favor de los cívicos pese a los pedidos de Evo de “convocar al diálogo y acordar los temas de la agenda entre las partes en conflicto” (La Prensa, 2/04/08).

Dura prueba de fuerzas

Mientras esto se discute en las alturas, continúa una dura prueba de fuerzas entre gobierno y oposición, a través de una “guerra de guerrillas” con varios frentes, desde la protesta de los agroindustriales contra la suspensión de exportaciones de aceite, a la disputa en torno al 4 de mayo, que es hoy el más importante, pues podría abrir las puertas a la autonomía de la “media luna” y Chuquisaca al tiempo de “deslegitimar” a la nueva CPE (cuyos referéndum el MAS aún no logra convocar). La burguesía cruceña avanza con su referéndum y la “autonomía de hecho” que el MAS trata de frenar por medios legales y administrativos (negar cobertura policial, por ejemplo), y alentando el boicot en las áreas de Santa Cruz donde tiene influencia.
Es posible que en las próximas semanas la pugna se haga más intensa (con choques, e incluso muertos y heridos), aunque prefieran evitar enfrentamientos como los de Sucre y Cobija a fines del 2007 y más bien, converger en las urnas pese al desacuerdo en los referendums; como muestra Chuquisaca donde el enfrentamiento entre el bloque masista y el Comité Interinstitucional ha sido canalizado a las elecciones del 29 de junio, ya aceptadas por todos.

La situación económica agrava las tensiones

La economía nacional se “desacelera” pese a los buenos precios de las exportaciones, por elementos internos, como la “huelga de inversiones” de las petroleras, los pulpos mineros y el empresariado o las pérdidas causadas por los desastres climáticos; y por factores externos que son determinantes: el deterioro del dólar, la crisis energética del Cono Sur y la inflación internacional (como en el rubro alimentos), todos factores relacionados con la crisis financiera mundial y el comienzo de recesión en Estados Unidos.
Esta situación desnuda las limitaciones del plan económico oficial, limitadamente neodesarrollista mientras el relanzamiento de YPFB sigue semiparalizado y la inflación crece amenazadora, todo lo cual acrecienta las presiones de los distintos sectores burgueses (agroindustriales, petroleras, exportadores, mineras), la irritación de la clase media y el descontento obrero y popular por los efectos del creciente costo de vida.

El gobierno se debilita

Está fracasando a táctica de “pegar para negociar” ensayada por el propio Evo desde fines del año pasado para destrabar la crisis, impulsando la aprobación de la constitución pese a la resistencia de los opositores. Las principales iniciativas oficiales, como la nueva CPE, están bloqueadas. El gobierno pierde fuerza política y no logra consolidarse como “árbitro” nacional, pese a contar con el respaldo militar y policial, lo que reabre las luchas internas que expresa la renuncia del vocero presidencial Contreras, hombre importante del núcleo gubernamental que renunció atacando al ala más dura.
En este desgaste, cuando se acerca la mitad del mandato de Evo, comienza a percibirse un cierto “efecto UDP”, ya que el curso a la derecha de la política oficial no alcanza para satisfacer a la burguesía ni recuperar apoyo en las clases medias urbanas, pero aumenta la impaciencia entre los trabajadores y el pueblo pobre. Esto crea elementos de crisis a la izquierda del MAS, que se expresan en tímidos escarceos de la COB y otros sectores sindicales,como la COR alteña, cuyo ejecutivo, el masista Edgar Patana, reclamó cambios en le gabinete y advirtió que “Si no cambia de timón podría caer” el gobierno (El Alteño, 2/04/08); si bien el congreso de la FSTMB mostró que el oficialismo puede mantener el control burocrático y “disciplinar” a los sectores críticos.

La estrategia de la derecha

El MAS y sus aliados denuncian las conspiraciones de la derecha, la amenaza de “división del país” y el peligro de guerra civil. .. pero para justificar su estrategia de conciliación con la reacción. Sin descartar que una escalada en la confrontación actualice esas amenazas reales -ante un salto en la crisis o nuevas erupciones de la lucha de clases-, la estrategia de los sectores claves de la burguesía y el imperialismo sigue siendo desgastar al MAS, diluir al máximo sus reformas o hacer que queden en el papel, para imponer una reconstrucción el régimen político-estatal más favorable a sus intereses. Es una importante señal que la propia OEA pusiera límites a las pretensiones exageradas de los cívicos.
Así, buscan imponer fuertes autonomías como contrapeso al gobierno central, dejar en el aire la nueva Constitución, obligar a Evo a administrar las dificultades económicas con medidas impopulares, etc. mientras preparan un recambio burgués para el 2010 o antes (si se “udepiza” al gobierno).
Sin embargo, la reacción no tiene todas las cartas a favor, pues enfrenta a un poderoso movimiento de masas, que aunque contenido por la política de colaboración de clases del MAS, mantiene su fuerza y combatividad. Además, la enorme polarización social y política, si bien empuja a la derecha a la clase media urbana, también se hace sentir en las regiones, cuestionando el control de los “cívicos” (como muestran Camiri, San Julián y otras regiones en Santa Cruz, el Chaco y los campesinos en Tarija o el movimiento campesino en Chuquisaca). El ejército y la policía (pese a la crisis de ésta última) se mantienen alineados con la “institucionalidad” y sus cúpulas aparecen afines al gobierno. El autonomismo es fuerte a nivel local pero no constituye una alternativa política nacional unificada y la derecha política sigue siendo débil por lo que comienzan discutir nuevos proyectos políticos, como la reaparición de Carlos Mesa buscando recomponer un centro burgués.
Además, la oposición política (PODEMOS, UN, MNR) es débil y está dividida.
Pasos como el acuerdo del Comité Interinstitucional de Chuquisaca para llevar como candidata única a prefecto a una ex constituyente campesina del MAS, no alcanzan para superar las diferencias y debilidades de la derecha.

Crece la impaciencia entre los trabajadores y el pueblo

La situación económica alimenta un extendido malestar social y tendencias a movilizarse, que se expresan en medidas progresivas de minoristas como los carniceros de La Paz-El Alto rechazando el aumento del precio por los ganaderos, protestas populares puntuales contra la suba del aceite, la movilización de Camiri que plantea la nacionalización petrolera, el malestar en la policía, y luchas obreras como la huelga de los mineros de Colquiri, el paro nacional de 24 horas de Salud, protestas de maestros, el paro de ECOBOL (Correos) y otras.
Sin embargo, más allá de algunos gestos, las cúpulas de la COB (que no volvió a plantear medidas desde marzo), COR-El Alto, la nueva FSTMB, etc., se niegan a desarrollar y centralizar este proceso, frenando y “mirando para otro lado” para no perjudicar al gobierno, con lo que sólo favorecen a la demagogia de la derecha que trata de capitalizar el legítimo descontento popular. Para derrotar la ofensiva de la reacción, hay que superar la subordinación al gobierno y su política de colaboración de clases con la burguesía. El único camino es el de la movilización independiente de los trabajadores y el pueblo, como planteamos en el llamamiento de tapa ante el próximo 1º de mayo, tarea inseparable del combate por poner en pie un polo por la independencia política de los trabajadores y el reagrupamiento de los sectores más avanzados de los trabajadores y la juventud que están avanzando en la experiencia política con el proyecto reformista y populista-indigenista del MAS.

Por Eduardo Molina