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Santa Cruz

El montaje del referéndum

 

Costas, Marinkovic y las fuerzas agrupadas en el Comité Cívico impusieron la aprobación del estatuto autonómico que va contra los más elementales intereses de los trabajadores y el pueblo pobre de Santa Cruz sin siquiera respetar la legalidad vigente.

No fue “democrática” la gestación del estatuto entre cuatro paredes por “notables” que lo diseñaron a gusto y placer de los empresarios, los terratenientes y las camarillas ligadas a las transnacionales. No fue “democrático” el proceso electoral, donde los “cívicos” apoyándose en la maquinaria de la prefectura y con los medios de prensa privados, apabullaron durante meses con una aplastante propaganda a la población. Manipularon sentimientos regionalistas arraigados y hasta prejuicios racistas para envolver en la bandera autonomista sus objetivos de clase: defender el latifundio, mantener el control de los recursos naturales, poder negociar por su cuenta con las transnacionales la entrega de los hidrocarburos y, finalmente, arrinconar al gobierno para imponer una reorganización del régimen político-estatal que les sea más favorable.

Mientras Costas y Marinkovic usaban una demagogia populista de derecha para llamar al voto; grupos de choque fascistoides de la Unión Juvenil Cruceñista se encargaban de acallar cualquier disidencia. Entre tanto, el gobierno pese a sus discursos, terminó llamando a los sectores que querían organizar el rechazo a la consulta a no movilizarse y dejar hacer.

Pese a todo, la fiesta tuvo su sombra en la resistencia que se expresó en una alta abstención (39%), junto al voto por NO (14%), en blanco (1,2%) y nulo (2.4%) además de la suspensión del comicio en San Julián y Yapacani, la resistencia de sectores de vanguardia en Montero y en el populoso Plan 3.000, en la capital. Y esto, pese a su control total y a la manipulación sospechosa de urnas y resultados. Ahora usarán el resultado para tratar de avanzar en una "autonomía de hecho" envuelta en engaños como el "salario mínimo regional".

Los trabajadores cruceños necesitan una política de clase
El vacío discurso populista-indigenista del MAS sólo sirve para darles pasto a los cívicos. No abre el camino para romper la hegemonía regional de la burguesía cruceña.
La COB y los sindicatos tienen que unir a la clase obrera nacional, ayudando a ponerse en pie al movimiento obrero cruceño, hoy sometido por una burocracia corrupta a la oligarquía autonomista, pero esto sólo se puede resolver con un programa de clase, que parta de nacionalizar la agroindustria y los hidrocarburos, liquidar el latifundio entregando tierra a todos los campesinos desposeídos, garantizar el territorio a los pueblos originarios, y adoptar medidas para liberar a los asalariados de la explotación y el despotismo empresarial.