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Contra los grupos de choque autonomistas, ninguna confianza en militares y policías

¡Comités de autodefensa obrera y popular!

 

Las tomas de instituciones públicas en Cobija y trinidad, el apaleo a mujeres de pollera en Santa Cruz, los crecientes ataques de los grupos de choque “autonomistas” en la “media luna” muestran la urgente necesidad de la autodefensa de masas. Los grupos de choque lo pensarían dos veces antes de agredir cuando los trabajadores y campesinos organizados les den una buena paliza como escarmiento. Es preciso que COB y las organizaciones campesinas y originarias instruyan la formación de comités o brigadas de autodefensa en todos los sindicatos, en el camino de su desarrollo y centralización como milicias obreras y campesinas.

Evo y sus ministros reiteran hasta el cansancio las denuncias contra las acciones y conspiraciones de la derecha y al mismo tiempo llaman a confiar en el Ejército y la Policía para “controlarlas”. Pero los “uniformados” retroceden o se muestran “suaves” ante las provocaciones de los “cívicos”, como hemos visto una y otra vez en Santa Cruz, Cobija O Tarija, mientras se ensañan en la represión a las luchas de los trabajadores como mostró la brutal represión policial a los mineros de Huanuni en Caihuasi que costó dos jóvenes trabajadores muertos y decenas de heridos.

Es que las instituciones armadas están al servicio del orden burgués y son dirigidas por castas de oficiales reaccionarias y corruptas hasta la médula. Sus integrantes se han formado en la represión bajo los gobiernos neoliberales y entre ellos actúan los masacradores de Octubre a los que el gobierno les ha concedido impunidad y muchos de los mandos tienen lazos económicos, sociales y hasta familiares con las “logias” autonomistas.
Además, días pasados, el terrible asesinato a patadas del joven soldado Juan Carlos Morales por un Sargento en la Base Aérea de El Alto puso al desnudo la verdad del régimen en los cuarteles.

Por todo esto, ninguna confianza en las instituciones de seguridad del Estado! Hace falta una política hacia la base de los uniformados, por sus derechos y libre expresión política, contra la disciplina y los abusos cuarteleros en que se apoya la oficialidad. Junto con el armamento obrero y campesino, ésta será la única garantía contra cualquier intentona golpista y las amenazas de secesión o guerra civil de los sectores ultraderechistas.