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Para nacionalizar el gas, por una Asamblea Constituyente revolucionaria. Que la COB, la CSUTCB, FEJUVE y COR alteñas, FSTMB y demás organizaciones en lucha convoquen a una:

¡Asamblea Popular, ahora!


Por un gobierno obrero, campesino y originario
 

Bolivia vive las vísperas de lo que podría convertirse en un nuevo Octubre. La extrema debilidad de Carlos Mesa, que se ha desenmascarado como abogado de las petroleras ante el pueblo trabajador pero que no conforma a la derecha empresarial, la crisis de un Parlamento odiado y sin legitimidad, crean un virtual "vacío de gobierno", además, con malestar en la policía y todo esto bajo el cerco de decenas de miles en las calles, con las masas de El Alto a la vanguardia y la movilización comenzando a extenderse a nivel nacional.

Son los elementos de una crisis de proporciones revolucionarias, que puede durar días pero no prolongarse indefinidamente, por lo que no hay tiempo que perder. Se plantean urgentes tareas de movilización y organización para desarrollar la sublevación de masas, quebrar las desesperadas maniobras de la burguesía para abortarla, y avanzar hacia el triunfo, derrotando al Gobierno y al régimen y sus intentos de burlar la demanda de nacionalización del gas y la legítima aspiración democrática de una asamblea constituyente verdaderamente libre y soberana.

¿Cómo hacer efectivas esas demandas? ¿Quién debe gobernar el país? Toda la situación plantea de hecho el problema del poder político, contra Mesa y el Congreso, agentes de los empresarios y las petroleras, representantes del viejo régimen que fue golpeado en Octubre pero que hasta hoy, perdida toda legitimidad, se mantiene en pie a contramano de la realidad social y política. Para responder a estas tareas de la movilización revolucionaria de masas, hay que poner en pie una Asamblea Popular y preparar la lucha por un Gobierno de las organizaciones obreras, campesinas, originarias y del pueblo pobre.



No a la trampa que "cocinan" en el Parlamento!

En este marco, sitiados por decenas de miles, un tambaleante Carlos Mesa, Vaca Diez y los "cívicos" tratan de superar sus diferencias y peleas, reunir el Congreso y negociar un "calendario electoral" que combine la elección de prefectos, el referéndum autonomista impuesto por la oligarquía cruceña y una Constituyente tramposa, de la cual no tengan nada que temer las transnacionales, los terratenientes y los empresarios.

Con esto quieren armar una trampa "democrática" que desarme la movilización de los trabajadores y el pueblo. Claro está que "no los une el amor, sino el espanto" ante la posibilidad de que el nuevo levantamiento que se gesta en las calles se transforme en un nuevo Octubre y barra con todo el podrido régimen de esta "democracia para ricos".

Sin embargo, todavía no hay acuerdo. El martes el Parlamento no pudo sesionar y está virtualmente partido en dos, entre un bloque de la derecha dura ( el MNR y la bancada cruceña) y un bloque "moderado" (con sectores del MIR, NFR, la "bancada patriótica" pro-Mesa y el MAS). Para hoy miércoles y en medio de tensas y febriles negociaciones se busca abrir el camino para una nueva sesión y quizás, llamar a Congreso extraordinario. La principal diferencia está en la negativa de la derecha a aceptar que referéndum autonomista y elección de constituyentes sean en la misma fecha, cono reclama el MAS.

La derecha cruceña no quiere dar el brazo a torcer y los empresarios a nivel nacional y la CAO piden el adelantamiento de elecciones. Aunque finalmente encuentren algún "consenso" lo cierto es que la impotencia del Ejecutivo y la crisis del Congreso expresan la descomposición del poder político, las peleas entre camarillas burguesas y la enorme polarización social y política que ya no puede ser contenida por el viejo régimen de la "democracia para ricos", malherido en Octubre y que sobrevive en pie hasta ahora, a pesar de su pérdida de toda legitimidad y representatividad, de espaldas a la realidad social y política del país. Una muestra más de esta crisis estatal es el malestar policial con elementos de amotinamiento de un sector precisamente cuando más necesitan "mantener el orden" y reprimir.

Pero un "pacto de los de arriba" no alcanzaría, ni siquiera con la bendición de la Iglesia, la Embajada yanqui y los gobiernos vecinos, como Lula y Kirchner, abogados de las petroleras. Necesitan la "colaboración" de los dirigentes de más peso a nivel nacional, como Evo. Y el MAS está avalando y participando de las negociaciones en el Parlamento. No es la falta de buena voluntad de Evo y sus parlamentarios lo que está dificultando y finalmente puede hacer fracasar este intento, sino la fuerza de la movilización en las calles. Por eso, ninguna confianza en las promesas del Congreso ni en Mesa, ninguna confianza en el MAS y sus parlamentarios ¡Estar alertas contra toda traición que busque desmovilizar a cambio de nuevas promesas o leyes tramposas!