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EDITORIAL

Por un instrumento político de los trabajadortes


¡A construir un polo de independencia de clase!
 

Estamos en el cuarto año de gobierno de Evo Morales y el MAS, y ya han demostrado hasta donde llega su “revolución democrática y cultural”, la mentada “descolonización” y el “nuevo modelo nacional productivo”. Más allá de las promesas y discursos nacionalistas e indigenistas, el MAS rechaza la lucha para resolver las grandes tareas nacionales y democráticas. Como muestra la nueva CPE, en lugar de una verdadera reforma agraria, se preserva la propiedad terrateniente; en lugar de una efectiva nacionalización de los hidrocarburos y los recursos naturales, se garantiza que las transnacionales sigan medrando a costa del país. La demanda de Tierra y Territorio, punto de partida para garantizar el derecho a la autodeterminación de los pueblos originarios, fue negociada en el marco de las autonomías departamentales exigidas por las oligarquías regionales. No ha cambiado la situación de superexplotación, precarización y salarios de hambre, que viven los trabajadores. Lo mismo ocurre con la dura situación de las mujeres del pueblo y con los grandes problemas de educación, salud y vivienda, pese al aumento del “gasto social” del Estado y pequeñas concesiones como el bono Juancito Pinto o la Renta Dignidad.



La falta de respuesta a las expectativas populares, los pactos con la derecha y escándalos de corrupción y prebendalismo como el que hundió a Santos Ramírez, el deterioro de la situación económica que afecta a los trabajadores, están comenzando a enfriar las ilusiones en el MAS de algunos sectores obreros y populares, mientras que al interior del partido gobernante hay fuertes peleas de tendencias y camarillas.
No es casual que el periódico Cambio, vocero gubernamental, preocupado por el “desencanto” haga campaña contra la “conspiración”, la CIA y los “infiltrados” como si fueran los responsables del rumbo gubernamental: “Ex adenistas, ex miristas, ex movimientistas (...) se han adherido al proceso de cambio liderado por el presidente Evo Morales”; pidiendo “depurar las filas del MAS y de las altas esferas del Gobierno para salvar el proceso revolucionario”(Cambio, 26/02) Por su lado, Román Loayza, figura de la “izquierda masista”, renovó las críticas al “entorno” clasemediero y a miembros del gabinete como De la Quintana, aunque como siempre, terminó disciplinándose a Evo.

La derecha busca rearmarse
La oposición burguesa espera capitalizar el desgaste del oficialismo. Ya está haciendo cuentas sobre ese tercio de votos basado en la pequeñaburguesía urbana y en el Oriente que se expresó en las urnas con el “frente del rechazo” en el referéndum de enero. Aunque están divididos por diferencias económicas y políticas, les falta organización nacional y líderes “con carisma” popular, varios proyectos políticos buscan despegar: El ex presidente Carlos Mesa, figura más visible de un “centro burgués”, Doria Medina, un posible “frente regional” de las oligarquías de la “media luna” y distintas alas de la fracturada PODEMOS; son expresiones políticas de la burguesía y los terratenientes que intentarán hacer base electoral arreciando en sus críticas al oficialismo y engañando a sectores populares.

Apoyar al MAS es apoyar sus pactos con la derecha
Imaginar que hay que apoyar al MAS o al menos no disputarle el espacio político para hacer “unidad de acción contra la derecha” o no “alejarse de las masas que creen en Evo” es apoyar la política de pactos con la burguesía, los terratenientes y las transnacionales y de enterramiento de las banderas de octubre. El MAS no es “reformable” ni puede ser “recuperado por los movimientos sociales”. El PCB y otros grupos reformistas y populistas que intentan montar un bloque para apuntalar por izquierda al “proceso de cambio” sólo sirven a esa estrategia de subordinar a las organizaciones de masas a la colaboración con la burguesía.
Frente al MAS y los proyectos de la derecha, lo que hace falta no es algún “rejunte” sin estrategia, programa ni definición de clase, que termine en otras variantes de colaboración de clases con la burguesía nacional y servir de “escalera” a sus agentes de corbata, sotana o uniforme.

Por un instrumento político de los trabajadores
La clase obrera necesita su propia expresión política, independiente del gobierno y de la burguesía. Es necesario construir un Instrumento Político de los Trabajadores, basado en los sindicatos y con plena democracia interna, donde los revolucionarios propondremos un programa obrero y socialista para que la crisis la paguen los capitalistas y dar una salida de fondo a los problemas nacionales.
Los dirigentes de la COB y las cúpulas sindicales son enemigos de dar esta pelea y hace mucho han “cajoneado” las resoluciones a favor de un IPT votadas en congresos y ampliados. Lamentablemente, muchos de los que hablan a veces a favor de un IPT, prefieren sin embargo no enfrentarse con los agentes sindicales del MAS. Parece que para algunos las condiciones para dar algún paso práctico nunca están dadas...
Pero no hay por qué subordinarse a esa nefasta negativa.

Un polo para la lucha, la organización y la independencia de clase

“Ahora es cuando”, dando la pelea por el IPT hay que comenzar a construir un polo de independencia de clase. Hay que unir la lucha sindical a la lucha política en todos los terrenos, teniendo presente que 2009 será un año marcado por la resistencia obrera ante la crisis y por el proceso electoral y está planteado aprovechar todo espacio posible. En este marco, el desdén por la organización política de los trabajadores y el rechazo a la utilización revolucionaria de la tribuna electoral son una capitulación que permite que el monopolio de la representación política lo tengan burgueses y masistas, aunque se argumente eso de que “las masas ya han superado la democracia burguesa” como repite cansinamente el POR pese a los hechos: tres años de elecciones donde los trabajadores y el pueblo no han dejado de llenar las urnas con su voto.
Sería un gran paso poner en pie una alternativa por la independencia política de los trabajadores, en apoyo a las luchas y reclamos obreros y populares, y que presente candidatos obreros llegado el caso. Podría atraer a cientos de luchadores hoy dispersos y ayudaría a avanzar en el reagrupamiento de la vanguardia con un programa para que la crisis la paguen los capitalistas y por una salida obrera, campesina y popular.
Llamamos a los sindicatos combativos de El Alto y La Paz, a los trabajadores mineros de Huanuni, a los compañeros y compañeras que en fábricas, empresas y talleres resisten la ofensiva de los empresarios, a la vanguardia que comienza a desengañarse del MAS y busca una alternativa, a las corrientes estudiantiles y grupos que se reclaman de la clase trabajadora y el socialismo, a discutir e impulsar esta moción:

¡Pongamos en pie un polo o bloque de los trabajadores por la independencia de clase, para que la crisis la paguen los capitalistas y por el socialismo!