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¿Unidad para qué proyecto y con qué programa?

 

¿Reformar al partido de Evo?

El ex ministro de Educación y actual secretario general de la Prefectura de La Paz, Félix Patzi, reflejando a un sector de intelectuales y dirigentes indigenistas desplazados dentro del oficialismo, propone no romper con el MAS, sino reagrupar fuerzas dentro del mismo para “reconducir” al gobierno, como si Evo Morales y el MAS, en tres años de gestión no hubieran mostrado claramente cual es su proyecto político populista y cuáles son los límites de su política de colaboración de clases con el empresariado. Esa propuesta es una “vía muerta” para recrear ilusiones en el gobierno e impedir que avance la experiencia política entre los trabajadores y sectores populares.

¿Hacer otro MAS?

Otros se ubican por fuera del MAS, como Román Loayza, que rompió hace poco o Roberto De La Cruz, que es su aliado en El Alto, pero mantienen desde afuera el apoyo al “proceso de cambio” y proponen hacer otra opción electoral sin cuestionar el programa del oficialismo pues más bien comparten con Evo la estrategia populista de colaboración de clases con la burguesía.

Así Loayza, que dirigiera la bancada constituyente del MAS y hoy se ha distanciado del gobierno, fue uno de los artífices de la nueva Constitución, que garantiza la gran propiedad privada, el latifundio y la presencia de las transnacionales. De la Cruz, por su parte, desde el Consejo Municipal de El Alto, convivió con el “pepeluchismo” de Fanor Nava durante estos años, jamás movió un dedo para defender a los trabajadores en esa urbe, como los que han venido luchando contra la mafia basurera de Trébol S.A., y la alcaldía. Para peor, como ya anunciaron en conferencia de prensa, se unirían a Adriana Gil (ex MAS de Santa Cruz) que quiere fundar una confusa “Fuerza demócrata” para buscar el voto de clase media. Quieren hacer un una especie de “MAS nº 2” -una mala fotocopia del original- para buscar algunos curules parlamentarios pero eso es lo opuesto a construir una alternativa de trabajadores.

¿Un “bloque alternativo”?

Por otro lado, están quienes proclaman que hay que reagrupar a los “actores de Octubre del 2003” en un nuevo proyecto político, convocando desde Loayza y de la Cruz hasta otros sectores ubicados más a la izquierda. Pero en 6 años, muchos de esos dirigentes se han sumado al carro del gobierno. Sin embargo, en nombre de una supuesta unidad sacrifican la más elemental delimitación política y programática frente al Gobierno. Por ejemplo, hablan de “independencia sindical” -algo aceptable para el propio periódico oficialista, Cambio-, pero no quieren ni sostener “independencia política” frente al gobierno. Si realmente se quisiera construir un “bloque alternativo” habría que decir claramente qué límites de clase (es decir, sin patrones ni militares, por muy “patriotas” que se digan) y con qué programa (un programa de los trabajadores, para que la crisis la paguen los capitalistas y las transnacionales) y qué política para retomar el camino de Octubre, es decir, el de la movilización revolucionaria por la verdadera nacionalización de los hidrocarburos, la reforma agraria y la expulsión de las transnacionales, lo que exige como mínimo, separarse claramente del gobierno y su “proceso de cambio” negociado con los empresarios y la derecha y de toda variante de acuerdo con sectores burgueses.

¿Los sindicatos como escalera para arribistas?

También hay algunos dirigentes sindicales que buscan recomponer lo que hemos denominado el “partido sindical”, es decir, apoyarse en el movimiento obrero pero no para darle una perspectiva política independiente, como sería impulsar un instrumento político de los trabajadores que lleve candidatos obreros (para esto nunca encuentran “condiciones adecuadas”), sino para buscar acuerdos en nombre de un programa meramente nacionalista con figurones “patrióticos”, con o sin uniforme, y poder presionar al gobierno colaborando con “el proceso de cambio, pero de otra manera, no así” (es decir, sin subordinarse directamente como hace la actual COB).

Por un frente de clase

Ninguno de los anteriores planteos sirve para presentar una verdadera alternativa ante los trabajadores, las mujeres y los jóvenes que desilusionados del “proceso de cambio”, van avanzando en su experiencia política. Ofrecerles variantes semimasistas como esas, sólo puede frustrar su avance e impedir un verdadero reagrupamiento en torno a la lucha por la organización política independiente de los trabajadores frente al gobierno y toda variante pro-empresarial, y con un programa para que la crisis la paguen los empresarios y el imperialismo. Por eso, desde la LOR-CI, insistimos en el llamado a un Frente de trabajadores, anticapitalista y socialista, como explicamos más arriba.

Por Javo Ferreira