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Claves de la coyuntura política:

Mirando a Diciembre

 

1.
Mientras se aceleran los preparativos de oficialistas y opositores en el camino de las decisivas elecciones de diciembre; se hacen sentir en el país las dificultades económicas: baja del crecimiento esperado a menos del 3%, fuerte reducción de un tercio en los ingresos por exportaciones, menores recaudaciones fiscales, presiones por el tipo de cambio del dólar, etc.; y sus efectos sobre la economía obrera y popular: mayor desempleo, despidos, aumento de la explotación laboral y carestía de la vida.

2.
En este marco, los acuerdos y pactos entre el MAS y la derecha (como el pacto congresal de Semana Santa) han bajado claramente la tensión política, pero sigue habiendo forcejeos y discusiones alrededor de puntos importantes en la “transición” al nuevo ordenamiento constitucional, pues hay pactos pero no un “gran acuerdo nacional” y esto genera constantes fricciones. Por ejemplo, la oposición buscaría aprovechar las dificultades con la organización del "padrón biométrico" para postergar los comicios hasta abril, para ganar tiempo y prepararse mejor.

3.
Hoy, el eje de estos forcejeos está en el avance del MAS, que se consolida al frente del Estado, aumenta su control sobre las instituciones pese a la resistencia de las camarillas neoliberales en la Justicia, Tribunal Constitucional, etc. y se prepara para plebiscitarse en diciembre para un nuevo período de gobierno.

4.
El gobierno de Evo Morales se posiciona como “árbitro nacional” , se prepara a “ejercer autoridad” no sólo para definir la transición en los términos del Estado Plurinacional, sino para poder mantener el control ante los crecientes problemas económicos (el 2010 puede ser un año difícil) y las presiones de la burguesía, por un lado, y de los trabajadores, campesinos y sectores populares de otro. Así, si por un lado, utiliza el caso Rosza para presionar a la oligarquía cruceña, por otro refuerza la cooptación de las direcciones sindicales (caso COB) y se endurece contra ciertas protestas y reclamos obreros y populares.

5.
Este rumbo (que se ha ido asentando en varias fases, y con más claridad desde el referéndum de enero) plantea un cambio importante en el Gobierno. La clave del mismo es que, mediante los pactos y acuerdos que lo hacen más aceptable para el conjunto de la clase dominante y recomponiendo relaciones con EE.UU., el MAS se afirma en el manejo del Estado, se apoya más en sus instituciones y en las FF.AA., y reduce su dependencia del movimiento de masas, trocándolo, más bien, en mantenerlas pasivas y controladas desde arriba a través de la COB y el pacto de CONALCAM, es decir, de las direcciones disciplinadas en la “defensa del proceso de cambio”.
Dicho en términos marxistas, el gobierno de Evo atenúa su carácter frentepopulista y acentúa sus rasgos bonapartistas.

6.
La oposición hace demagogia contra este avance denunciando el “totalitarismo” de Evo. Entre tanto, busca cómo resolver su crisis, divisiones y debilidad de cara a las urnas de Diciembre. No tiene proyecto, organización nacional ni candidato. Los prefectos de la “media luna” intentan articular una alternativa opositora convocando a un encuentro para el 12 de julio. Pero parece difícil unir los diferentes intereses económicos y políticos de las diversas fracciones derechistas. Además, pese al fracaso de Carlos Mesa, sigue habiendo intentos por montar un proyecto de “centro burgués” (como quiere René Joaquino) que se presentaría como el “justo medio” entre el masismo y los autonomistas.

7.
Por lo pronto, mientras el gobierno discute una “agenda anticrisis” con los empresarios y toma medidas para mantener el equilibrio (como la “bolivianización” bancaria), los capitalistas están lanzando ataques sobre el salario, despidos, presión para aumentar la jornada laboral y rebajar las condiciones laborales, para imponer, desde ahora, el “principio” de que en la crisis la “variable de ajuste” serán los obreros.

8.
Pero pese al rol frenador de la COB y las altas direcciones sindicales, el empeoramiento de la situación económica y los ataques empresariales están alentando el proceso de resistencia de los trabajadores. La incorporación de los trabajadores de la minería privada, con varios paros en los últimos meses (San Cristóbal, San Bartolomé, San Vicente) y la gran marcha de 3.000 mineros de fin de mayo a La Paz es su dato más importante. Pero también se han dado varias luchas por fábrica (como Manaco en Cocha-bamba) y hay conflictos en el magisterio urbano (como en La Paz) y entre los trabajadores de salud (paros de enfermeras).

9.
En este marco, las pugnas internas en el oficialismo por el reparto de cargos y el armado de listas de candidatos, han llevado a alejamientos, como el de Román Loayza, y a que entren en discusión varios proyectos que esperan capitalizar el desgaste de las ilusiones en el gobierno entre algunos sectores, pero sin proponer una verdadera alternativa obrera y popular.

10.
Frente a esta situación, los trabajadores necesitan fijarse su propio rumbo de acción. Por eso planteamos tres propuestas para el debate (que explicamos en otras notas de este periódico):

- A recuperar la independencia de clase en la COB, para que sea un verdadero instrumento de lucha de los trabajadores.

- Levantemos un programa obrero para que la crisis la paguen los capitalistas y el imperialismo.

- Impulsemos un frente de trabajadores, anticapitalista y socialista.

Por Eduardo Molina