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Honduras bajo la tutela del imperialismo norteamericano

En crisis acuerdo de Zelaya con los golpistas

 

EL 28 DE JUNIO fue destituido por la fuerza el Presidente Constitucional de Honduras Manuel Zelaya, por un golpe militar que lo expulsó del país y lo reemplazó por Micheletti, con apoyo de las principales fracciones de la burguesía, la oposición parlamentaria, la Corte Suprema, el Tribunal Electoral, la iglesia y las Fuerzas Armadas.



Las razones que han llevado a que se perpetre este golpe son la incorporación de Honduras al ALBA y a PETROCARIBE, lo que provocó desagrado en la burguesía reaccionaria y proimperialista; un decreto de aumento salarial que dispuso el gobierno pese al rechazo de los empresarios y la propuesta de consultar en las urnas para reformar varios artículos de la Constitución Política. Combatidos por ser “ilegal, inconstitucional y antidemocrática” como justificación del golpe. Pero por sobre todo, el golpe se llevó a cabo para sentar un precedente en la región para quienes no se ajusten al orden establecido por el imperialismo.

Como respuesta, la resistencia del pueblo hondureño se ha mantenido en pie de lucha durante 4 meses: saliendo a las calles, no acatando el toque de queda, realizando mítines, tomando locales e incluso alzando barricadas en numerosos barrios populares de la capital Tegucigalpa. Para poder derrotar la resistencia, Micheletti y los militares han lanzado una brutal represión con varios muertos y numerosos heridos, deteniendo y golpeando activistas, invadiendo las colonias (barrios), disparando a los manifestantes, y prohibiendo la libertad de reunión, prensa, asociación, tránsito y protesta.
Tras una serie de negociaciones patrocinadas por la OEA, el imperialismo y los gobiernos de la región, con intervención del ex presidente costarricense Arias (viejo agente de los yanquis), los resultados muestran que el “diálogo” al que se prestaron Zelaya y las direcciones de la resistencia -en lugar de impulsar la huelga general de masas y la autodefensa hasta derrotar a los golpistas- sólo ha servido para desgastar la resistencia (reducida a un factor de presión) y favorecer a Micheletti, que pese a su debilidad y aislamiento internacional, cuenta con el respaldo de los republicanos y sectores del Partido Demócrata de Estados Unidos (que tienen lazos históricos con la oligarquía y los militares hondureños). Un elemento clave para la OEA y el imperialismo es evitar que Micheletti y su camarilla caigan como producto de la movilización popular. Así, días pasados el representante norteamericano T. Shannon impuso un acuerdo completamente favorable a los golpistas donde Zelaya sacrifica todas las demandas populares, juzgar a los represores e incluso convocar a una asamblea constituyente. Legitiman la fraudulenta “salida política” de las elecciones del próximo 29 de noviembre, a cambio de una incierta “reposición simbólica” en su cargo que posiblemente, ni siquiera se cumpla, o que ha llevado a Zelaya a protestar y amenazar con romper el acuerdo. Los gobiernos latinoamericanos se subordinaron a la política de Obama y Chávez, Correa y Evo Morales no llamaron a una sola movilización real de solidaridad a escala latinoamericana.

Como dice la Declaración de la FracciónTrotskista por la Cuarta Inetrancional (ver el texto completo en la web: ), “Participar en las elecciones es avalar la trampa de los golpistas. Es necesario organizar el boicot activo contra las elecciones fraudulentas del 29 de noviembre y continuar la lucha por imponer una Asamblea Constituyente Revolucionaria que ponga en cuestión la subordinación al imperialismo, el dominio oligárquico y abra el camino a la lucha por un gobierno obrero, campesino y popular.La resolución reaccionaria en Honduras, impulsada por Estados Unidos, aceptada por los gobiernos regionales y llevada adelante por Zelaya, demuestra que la lucha por derrotar al régimen golpista está indisolublemente ligada a la lucha contra la patronal local, su personal político-militar y el imperialismo. A pesar del repudio generalizado en todo el continente al golpe de Estado en Honduras, las direcciones tradicionales, burocráticas, nacionalistas y reformistas de la clase obrera latinoamericana, no organizaron ninguna acción significativa de solidaridad activa con la lucha del pueblo hondureño, alimentando la confianza en que el golpe se terminaría por la vía del diálogo y de los buenos oficios de la OEA y del imperialismo bajo la dirección de Obama. La experiencia de Honduras muestra, una vez más, que sólo los trabajadores del continente en alianza con los campesinos pobres y los sectores populares, y con sus propios métodos de lucha, pueden enfrentar consecuentemente al imperialismo, a las burguesías y a las oligarquías”

Por Ezra