Juventud

Manifiesto de la Organización Combate Rojo

Por Combate Rojo ·

Este manifiesto se presenta en un contexto de crisis mundial que afecta a Bolivia, donde el gobierno pretende profundizar el cargar la crisis que se atraviesa, sobre las espaldas de los y las trabajadoras y los sectores populares. Frente a eso, Combate Rojo (juventud de la LOR-CI) plantea que la salida debe construirse “por izquierda y desde abajo”, mediante la autoorganización estudiantil e independiente del Estado y el empresariado, en defensa de la educación pública, los derechos estudiantiles y las luchas de la clase trabajadora, pueblos indígenas, mujeres y diversidades, buscando una universidad al servicio del bienestar social y ecológico.

Manifiesto de la Organización Combate Rojo

Nos encontramos en una crisis a nivel mundial que afecta directamente a Bolivia, más aún porque los grandes empresarios se llevan sus dólares a paraísos fiscales. Sin embargo, en nuestras aulas, algunos sectores reaccionarios tratan de girar el tablero para que, como estudiantes, apoyemos a aquellos que, hace no mucho, privatizaron nuestros bienes comunes naturales, los mismos que apoyaron y encubrieron las dictaduras militares y que hoy tratan de mostrarse “democráticos”. Ya conocemos sus viejas recetas neoliberales y sabemos que sólo traen más extractivismo y profundizan nuestra condición de país dependiente y subordinado. En este escenario de ascenso de la derecha, la unidad y la organización se hacen más necesarias que nunca. “Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia, conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo, organícense, porque necesitaremos toda nuestra fuerza”, decía Gramsci.

Por eso, desde Combate Rojo, la juventud de la LOR-CI, creemos que la salida a la crisis es por izquierda y desde abajo; desde la auto-organización y con independencia del Estado y el Empresariado. Queremos construir una organización estudiantil que luche por sus derechos y por condiciones dignas para el estudio, como también por la educación pública y por las necesidades, demandas e intereses de la clase trabajadora, los pueblos indígenas y afrodescendientes, las mujeres, las diversidades y disidencias sexo-genéricas y el pueblo oprimido. Por una Universidad que camine al lado de su gente y que luche, eduque e investigue al servicio del bienestar humano y ecológico y no al servicio del capital.

Te invitamos a leer nuestro manifiesto.

Las últimas décadas, han visto a la hegemonía norteamericana en crisis, abriéndose un periodo en el que las distintas potencias imperialistas y capitalistas buscan establecer un nuevo reparto del mundo, sin que haya un ganador claro. Así, se intensifica la época de crisis, guerras y revoluciones, marcada por la guerra en Ucrania, el genocidio sionista contra el pueblo palestino en Gaza y la creciente tendencia represiva y reaccionaria. Pierden toda legitimidad las instituciones de la democracia representativa liberal. En países del mundo semi-colonial, como Bolivia, pasamos a depender de más de una potencia (dependencia cruzada),

En todo el mundo, la juventud y el movimiento estudiantil se movilizan, junto a los trabajadores, campesinos, pueblos indígenas, mujeres y diversidades. En Argentina, Ecuador y Perú, la juventud se ha enfrentado a la represión estatal en defensa de la Universidad Pública, contra los ajustes neoliberales que atacan los derechos laborales y la jubilación.

El movimiento universitario en todo el mundo tomó cientos de Universidades en solidaridad con la resistencia del pueblo palestino, exigiendo fin al genocidio y ruptura de relaciones con el Estado sionista de Israel. Mientras los gobiernos capitalistas y los grandes empresarios [1] se unen para financiar el proyecto sionista, la juventud y los pueblos trabajadores del mundo han alzado la bandera por una Palestina Libre. Tomando ese ejemplo de lucha decimos: ¡Por una Palestina Libre, Obrera y Socialista!

A nivel nacional se va generando un contexto de derechización donde el gobierno de Paz apunta a retroceder en las conquistas impuestas desde los sectores populares al gobierno del MAS, a lo que se suma la crisis económica que va golpeando con más fuerza a los sectores más precarizados, mientras los sectores empresariales hacen fuga de capitales hacia otros países [2]. Además, vemos con preocupación el amplio espacio que los sectores de ultraderecha van ocupando a nivel nacional. Por eso luchamos para que la crisis la paguen los ricos y contra el avance de la ultraderecha.

La universidad pública en décadas pasadas estuvo junto a las luchas sociales, siendo un espacio de organización, de crítica revolucionaria y de construcción al servicio de la clase trabajadora. La UMSA, la UAGRM y la UMSS fueron un bastión de resistencia contra las dictaduras militares como la de Hugo Banzer, enfrentando el golpe de Estado desde las calles. En Octubre del 2003, salimos a las calles contra la masacre y la política de entrega del gas, o contra el gasolinazo el 2010. Igualmente, en diferentes marchas por la defensa de los bienes comunes naturales, en apoyo a los pueblos indígenas o en resistencia a las políticas neoliberales, la universidad fue y debería seguir siendo un espacio de organización y articulación de la protesta social en favor de la clase trabajadora.
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Hoy preocupa el retroceso del movimiento estudiantil: en la UMSAse ha incrementado la presencia y el control policial, algo inédito desde la recuperación de la autonomía, lo que debería ser un nuevo motivo de lucha. Sin embargo, el movimiento universitario no está dando respuesta, aún aturdido tras el papel servil que asumieron las burocracias estudiantiles en 2019 al apoyar el golpe de Estado de Jeanine Áñez, y por el rol del MAS, que con sus distintas fracciones fortaleció esas burocracias y frenó la organización desde las bases. Por eso vemos importante el fortalecimiento de un movimiento estudiantil desde la independencia política de clase.

La universidad ha experimentado una paulatina privatización de sus servicios, desde el fuerte aumento en los costos de ingreso hasta los aportes “voluntarios” (obligatorios) y otros trámites que, de manera progresiva, restringen la accesibilidad para los sectores populares. A esto se suman las constantes denuncias de acoso y abuso de docentes, que son encubiertas por las burocracias universitarias serviles a las roscas internas. Paralelamente, nuestra autonomía se encuentra cada vez más amenazada: la rectora permite el ingreso de fuerzas policiales al suelo universitario, mientras el nuevo gobierno anuncia un ajuste presupuestario en educación y salud pero pretende religiosamente hacer el pago de la deuda externa y aumentar los beneficios de los grandes empresarios.

Por eso vemos importante luchar contra las roscas universitarias y la reducción presupuestaria, y por una educación desde el colegio hasta la universidad pública, gratuita y de calidad. Pero para conquistar eso, necesitamos recuperar las instancias de organización dentro de la universidad, recuperar las asambleas como máxima autoridad y luchar por el voto universal y la participación igualitaria de toda la comunidad universitaria. ¡Una persona, un voto!

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Las universidades, sostenidas por la riqueza generada por la clase trabajadora, tiene la responsabilidad histórica de orientar su producción científica, técnica y cultural hacia las necesidades del pueblo empobrecido, no hacia los intereses del capital. La ciencia y la investigación deben servir para liberar, no para estar al servicio de las clases dominantes. El sistema capitalista pone el conocimiento y la ciencia al servicio del mercado, subordinando la investigación y la formación profesional a las necesidades de la burguesía: financiera, agroindustrial y extractivista. Frente a ello, la universidad pública debe romper con la lógica mercantil, reafirmarse como trinchera de la clase trabajadora en la construcción de una sociedad socialista desde abajo. Por eso, defendemos que la universidad sea un bastión al servicio de las luchas de la clase trabajadora, mujeres, campesines, indígenas, diversidades sexuales y juventudes que luchan contra la explotación y la opresión. ¡Porque el conocimiento esté al servicio de la lucha de las grandes mayorías trabajadoras!¡Por un movimiento estudiantil al servicio de las luchas de los sectores populares!

En este contexto, vemos importante organizarnos de forma independiente de los partidos del régimen alzando las banderas de la lucha antifascista, antirracista, antipatriarcal, antiimperialista y recuperar una perspectiva verdaderamente socialista desde abajo, por eso lanzamos la organización juvenil Combate Rojo y te invitamos a sumarte a esta lucha. ¡Organízate con nosotres!

[1] En Bolivia, compañías como Agroinco, Mainter, Landicorp y otras, son socios comerciales de empresas sionistas, importan agrotóxicos de fabricación israelí que atentan contra los ecosistemas en Bolivia y Palestina.

[2] En 2016 se demostró la fuga de al menos 989 millones de USD al año hacía paraísos fiscales. (Informe Parlamentario, 2017).